¿Qué ocurre si mi hijo tiene el frenillo de la lengua demasiado corto?

Todos nosotros tenemos una membrananilla situada bajo la lengua que la une al suelo de la boca y permite que se mueva. Generalmente, el crecimiento de este frenillo va acorde al de la lengua, pero puede pasar que esto no sea así, quedandose el frenillo corto. En este caso, muchas madres y padres se preguntan ¿qué ocurre si mi hijo tiene el frenillo de la lengua demasiado corto?.

Como hemos dicho, hasta aproximadamente el primer año de vida, el frenillo de la lengua no causa problemas a la hora de articular sonidos o de succionar la leche materna. No obstante, a partir de esta edad su longitud si que puede llegar a ser un inconveniente.

Podemos asegurarnos de que nuestro pequeño tiene el frenillo lingual corto (o anquiloglosia ) si observamos que le cuesta empujar el ápice lingual fuera de los dientes o si cuando lo consigue, la lengua se curva.

El frenillo corto siempre ha sido un tema lleno de controversia, ya que ha pasado por varias etapas en las que tan pronto el realizar una frenectomía, o corte del frenillo lingual, era algo rutinario como se dejaba de practicar (en este caso, se suspendía la lactancia materna).

Por suerte, la conciencia de la sociedad de las ventajas de la lactancia materna frente a otro tipo de lactancias supuso una revisión del tema de la anquiloglosia infantil, preocupándose más los profesionales en encontrar soluciones a este problema.

Frenillo lingual: ¿para qué sirve?

El que la lengua posea una movilidad adecuada repercute no sólo en la articulación de la mayoría de los fonemas, sino que también es de vital importancia para que la lactancia resulte algo placentero tanto para la madre como para el bebé.

Si el bebé no tiene una buena coordinación lingual o no puede realizar correctamente movimientos de extensión, elevación, lateralización o peristaltismo (esto es, mover la lengua de forma ondulante para poder transportar la leche dentro de la boca), tendrá serios problemas para lograr un buen agarre al pecho, impidiendo que mame correctamente la leche.

También puede llegar incluso a dañar el pezón de la madre a causa de los movimientos compensatorios de succión que hace para evitar que el pezón se le escape, como por ejemplo comprimir el pezón con la encía inferior.

Consecuencias del frenillo lingual corto para las madres

Generalmente, el que el bebé posea un frenillo lingual demasiado corto traerá consecuencias tanto a la madre como al bebé.

Si una madre da el pecho a su hijo, y éste tiene anquiloglosia, tendrá una enorme sensación de dolor durante el momento de la lactancia, ya que se pueden producir grietas por la fricción y la excesiva presión que habrá dentro de la boca del pequeño. Además, estas grietas pueden favorecer las infecciones bacterianas causadas por un mal drenaje de los conductos mamarios. La conclusión que saca la madre ante situación es que la lactancia materna es una experiencia dolorosa y desagradable.

También pueden darse dos situaciones totalmente contrarias. Por un lado, pueden producirse casos de hipogalactia, en los que hasta debido a la anquiloglosia del pequeño, la cantidad de leche producida es insuficiente. Pero puede ocurrir la situación totalmente opuesta, en la que para compensar el problema, la madre puede padecer ingurgitaciones constantes.

Además, a los bebés que tienen el frenillo lingual demasiado corto les cuesta dejar el pecho por sí mismos, volviéndose irritables y haciendo que la madre se muestre cansada y frustada, pudiendo llegar a abandonar la lactancia materna de forma precoz.

Puede ocurrir, por el contrario, que las madres no sientan ningún tipo de dolor durante la lactancia, pero que sientan que aunque el niño mame, éste demanda constantemente más y no gana suficiente peso, llegando a pensar que su leche no es de calidad o que producen poca, cuando en realidad el problema es que la succión no es del todo efectiva.

Consecuencias del frenillo lingual corto en los bebés

Para los bebés, las consecuencias a corto plazo de tener un frenillo corto es que afecta negativamente a la lactancia; por ejemplo,en el caso de que la madre produzca leche de forma excesiva, a los bebés les resultará más dificultosa su digestión, pudiendo ocasionar deposiciones verdes y malolientes, regurgitación y molestias intestinales (por ejemplo, cólicos).

Pero a medio y largo plazo, la anquiloglosia también puede producir otros problemas. Por ejemplo, problemas en la movilidad lingual influirar de forma negativa en el correcto desarrollo de la estructura maxilofacial (como pueden ser el paladar o los dientes), pudiendo hacer que respiren por la boca de forma continuada.

Más llamativos son los problemas en la articulación de los diferentes fonemas, ya que la existencia de un frenillo lingual demasiado corto dará lugar a disglosias que repercutirán en la correcta pronunciación de los sonidos, siendo uno de los más comunes el rotacismo.

¿Cómo se corrige la anquiloglosia?

Para evitar todos estos problemas que hemos señalado anteriomente, se recurre a un procedimiento quirúrgico por el cual se secciona el frenillo lingual. Esta técnica sencilla recibe el nombre de frenectomía.

No obstante, la frenotomía no es la única solución ante este tipo de problemas, ya que tanto si se realiza en un lactante como en un niño mayor, se deberán llevar a cabo ejercicios específicos de succión o de articulación de fonemas para corregir malos hábitos.

Esto, a modo de resumen, es más o menos lo qué ocurre si tu hijo tiene el frenillo de la lengua demasiado corto; no sólo influye en el tema articulatorio, como generalmente se cree, sino que también influye en algo tan natural y precioso como es la lactancia materna.

Foto | Anquiloglosia y lactancia, Daquella manera en Flickr
En Bebés y más | Jornada sobre anquiloglosia, Amamantar a pesar de las grietas, el frenillo y una infección bacteriana, Trastornos del habla: tipos de disglosias.

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