La importancia de lavarse bien las manos

Lavarse las manos es un hábito de higiene indispensable, tanto para los niños como para los adultos. Desde que son muy pequeños les enseñamos a nuestros hijos la importancia de lavarse bien las manos, hacerlo con frecuencia e incorporarlo a sus rutinas diarias.

Es un simple gesto que ayuda a prevenir la transmisión de infecciones y enfermedades, por lo tanto, además de ser un buen hábito de higiene es importante para la salud de los peques. Tampoco hay que obsesionarse, pues los gérmenes nos rodean y hasta son beneficiosos, pero las manos hay que lavarlas.

Por qué es importante que se laven las manos

Los niños no paran, lo tocan todo. Tocan el suelo, las paredes, la tierra, superficies que pueden estar sucias, mascotas, papeleras de la calle, van a baños púbicos, incluso a veces tocan chicles pegados en la vía pública… En fin, hay focos de contaminación en todos los sitios.

Por su parte, los niños suelen llevarse las manos a la boca, tocar a otros niños, incluso comen con las manos, y al tener las manos sucias pueden transmitirse millones de bacterias o virus que provocan enfermedades.

Incluso, al estornudar un niño por ejemplo, otro niño puede llegar a tocar esa saliva, llevarse a su vez la mano a la boca y contagiarse.

Según Unicef, sólo con lavarse las manos con jabón antes de comer o después de ir al baño, se podrían reducir a la mitad las muertes de niños por diarrea. Además de ayudar a reducir la incidencia de infecciones respiratorias como la neumonía, que hoy en día es la primera causa de muerte entre niños menores de cinco años.

Tan importante es que se ha establecido un Día Mundial del lavado de manos, campaña promovida por Unicef, que se celebra este mismo mes, el 15 de octubre.

Cómo deben lavarse las manos

Lo primero es facilitarles las cosas, colocando una escalera o un taburete para que puedan alcanzar el lavabo y abrir el grifo. Es preferible comprarles un jabón líquido con dispensador para que puedan colocar un par de gotitas en la palma de la mano. Idealmente, dispensador desechable, y cuidado con los dispensadores en sitios públicos, pues pueden alojar bacterias.

El lavado debe durar entre 40 y 60 segundos. Primero deben mojarse las manos, colocar dos gotitas de jabón y comenzar a frotarse las manos entre sí. No hay que olvidar limpiar la parte superior de la mano, entre los dedos, el dedo gordo de ambas manos haciendo un movimiento de rotación. Si hay suciedad debajo de las uñas, hay que limpiarlas con un cepillo de uñas que sea blandito (hay unos especiales para niños).

Una vez que estén bien enjabonadas hay que enjuagar bien las manos para retirar los restos de suciedad y células muertas. Luego secar bien con toalla, o si está fuera de casa, preferiblemente con toalla de papel de un sólo uso.

Una opción para cuando estamos fuera de casa son los geles antibacterias desinfectantes. Limpian las manos sin necesidad de agua y jabón, protegiéndolas de transmisiones.

Cuándo limpiar las manos del niño

El niño tiene que lavarse las manos con frecuencia, o hacerlo nosotros si el niño es pequeño.

Poco a poco le iremos enseñando cómo hacerlo para que vaya aprendiendo y adquiriendo el hábito. Es un gesto que deben incorporar a su vida diaria antes de comer, antes y después de ir al baño, luego de tocar tierra, haber tocado la saliva de un animal, antes de tocar a un bebé, después de haber estado en sitios públicos como un transporte, una guardería, baños públicos…. Y por supuesto, siempre que estén sucias.

Fotos | aka Kath y Texas1st en Flickr En Bebés y más | Recordar lavarles (y lavarnos) las manos, ¿Por qué tienen que lavarse las manos tus hijos?

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