Carta de un padre a otro cuyo hijo sin vacunar expuso a su familia al virus del sarampión

Venimos hablando mucho en los últimos días sobre las vacunación infantil y la importancia de vacunar a los hijos, no sólo por su propia protección sino como un acto de responsabilidad hacia otros niños que, aún estando vacunados, podrían verse afectados, o a bebés que por ser aún muy pequeños para recibir la vacuna, podrían también enfermar.

A lo mejor uno no lo ve tan claro hasta que encuentra casos tan estremecedores como el de esta familia. Cuando un niño se enferma, hay muchos otros que pueden estar en peligro, como la hija mayor de Dr. Tim Jacks, que tiene cáncer. Tim ha decidido entonces escribir una carta al padre cuyo hijo sin vacunar expuso a su familia al virus del sarampión. No es la perdáis.

En estos momentos, una serie de fuertes sentimientos me embargan. Hacia mi familia, me siento sobreprotector como un papá oso. Hacia usted, un padre que no vacuna a sus hijos, siento un gran enojo y mucha frustración ante las alternativas que ha elegido.

Hoy todos ya habrán escuchado del brote de sarampión originado en Disneylandia. O más exactamente, originado por una persona sin vacunar que infectó a otras que también se encontraban de vacaciones. No entraré a discutir sobre el movimiento anti-vacunación, la controversia del thiomersal (que ya no se utiliza en las vacunas para niños), ni sobre el mito de que la vacuna MMR produce autismo (existen cambios en la química cerebral de un autista antes del nacimiento).

Enfoquémonos en el sarampión unos momentos. Alguna vez fue una epidemia en Estados Unidos. Hoy en día, es considerada “erradicada" de esta nación (no continúa circulando entre la población, solo se contagia a través de viajes fuera del país). El virus de sarampión es altamente contagioso, >90% infeccioso, y puede sobrevivir en el aire de una habitación e infectar a alguien dos horas después. Otro dato curioso, es que el sarampión es transmisible antes de ser diagnosticado, cuatro días antes de que aparezca la erupción característica. “El sarampión en sí es muy desagradable, pero las complicaciones son muy peligrosas. Una de cada 1000 personas con sarampión desarrollará una inflamación del cerebro, y una de 1000 morirá". Eso suena divertido. Está bien. Me calmaré.

Supongo que amas tanto a tu hijo como yo a los míos. Supongo que estás intentando realizar las mejores decisiones con relación a su cuidado. Pero por favor date cuenta que tu hijo no vive en una burbuja. Cuando tu hijo se enferma, otros niños quedan expuestos. Mis hijos. ¿Por qué ibas a exponer a sabiendas a alguien a tu hijo enfermo, sin vacunar, después de haber visitado recientemente Disneylandia? Eso fue una jugada realmente estúpida.

¿Por qué esto me afecta a mí y a los míos? ¿Por qué mi familia está en peligro si estamos vacunados? Me alegro que hayas preguntado.

Con respecto al virus de sarampión, hay cuatro tipos de personas. De los cuales, todas están representadas en mi familia. Primero, la vacuna MMR le confiere inmunidad a casi todos aquellos que la reciben. Dos dosis dan protección que puede confirmarse con un análisis de sangre. Mi mujer está dentro de ese grupo.

Segundo, cerca del 3% de los niños que han sido vacunados con todas sus dosis no desarrollan una respuesta inmunológica duradera. Ellos tienen bajos niveles de títulos de sangre y no están protegidos contra el sarampión. Si están expuestos, este grupo es probable que contraiga la enfermedad. Yo formo parte de ese grupo y, afortunadamente, no estuve expuesto.

Tercero, los no vacunados. Mi hijo, Eli, tiene 10 meses de edad. Es muy pequeño para que lo vacunen con la MMR, por lo tanto, no tiene protección. Ya sea porque se negaron sus padres o porque son muy pequeños, los niños expuestos que no han sido vacunados tienen un 90% de probabilidades de contraer sarampión.

Cuarto, hay niños como mi Maggie. Estos son niños que no pueden ser vacunados. Niños que padecen cáncer. Niños que tienen inmunodeficiencia. Pequeños que son verdaderamente alérgicos a una vacuna o a parte de la vacuna; como, la anafilaxis al huevo. Estos niños permanecen en riesgo. Ellos no pueden ser protegidos, a menos que vacunemos a los que los rodean.

Maggie fue diagnosticada con leucemia linfoide aguda (LLA), cáncer de sangre, en agosto pasado. Le han realizado múltiples quimioterapias, punciones lumbares y una cirugía para implantarle un catéter. Ella ha ingresado seis veces desde su diagnóstico y ha pasado casi tres semanas en el Hospital para niños de Phoenix, incluyendo Halloween y año nuevo. Ella ha sido inmunizada completamente, pero no podemos inmunizarla más hasta que termine su tratamiento. Su tratamiento terminará, si Dios quiere, justo después de su cumpleaños número cinco, en enero de 2017.

He aquí, como el brote de sarampión, ha complicado aún más nuestra situación.

Fue un miércoles. Maggie acababa de ser dada de alta del Hospital para niños de Phoenix después de haber finalizado con su última sesión de quimioterapia. Esa tarde ella fue a la clínica de cuidados especiales PCH East Valley para retirar unos análisis del laboratorio. Todo estaba en orden y nosotros nos sentíamos confiados… hasta que el domingo en la tarde recibimos la llamada. Ese miércoles en la tarde, Anna, Maggie y Eli, habían sido expuestos al virus del sarampión por otro paciente. Nuestros dos hijos no contaban con la inmunidad para defenderse contra el sarampión. La única protección disponible fueron múltiples inyecciones de inmunoglobulina de rubeola (los anticuerpos del sarampión). Había tres inyecciones para Maggie y dos inyecciones para Eli. Gritaron, pero al menos ahora tienen una protección temporal contra el sarampión. Estamos rezando para que sea suficiente.

Eli y Maggie fueron expuestos al virus el 21 de enero. A pesar del tratamiento que se les dio, ellos pueden mostrar signos de sarampión en cualquier momento desde hoy hasta el 11 de febrero (21 días posteriores a la exposición). Luego de un nuevo análisis de sangre, los resultados mostraron que mi mujer y yo somos inmunes al sarampión, pero nuestros hijos permanecerán en aislamiento hasta el 11 de febrero.

Padre que decidió no vacunar a su hijo, gracias por arruinarnos nuestras tres semanas de “vacaciones" de la quimioterapia. En lugar de un descanso, nos dedicaremos a observar si aparecen síntomas de sarampión y rezar para que no tengan fiebre, o si no, devuelta al hospital. Gracias por hacernos cancelar nuestro viaje a la nieve este año. Maggie realmente quería ver la nieve, pero no nos arriesgaremos a exponer a nadie más. Dicho esto, gracias por exponer a 195 niños a esta enfermedad. Tus malas decisiones no solo afectan a tu hijo. También afectan a mi familia y a muchos como nosotros. Por favor disculpa mi sarcasmo. Estoy enfadado y un poco asustado. Papá oso.

Vía | Motherjones
En Bebés y más | ¿Que no pasa nada por no vacunar a los niños? Las cifras del sarampión dicen lo contrario
En Xataka | Antivacunas y regreso de enfermedades, una historia de miedo e irracionalidad

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