Una empresa de Reino Unido transforma tu placenta en cápsulas o esencia para que te la tomes: ¿lo harías?

Hace muchos años que oigo hablar de la placentofagia en humanos. Conozco a mujeres que después de dar a luz se han tomado un batido con un trozo de su placenta. La hipótesis, en cuestión de beneficios, dice que la placenta contiene células madre, hierro, vitaminas, oxitocina, citoquinas y hormona liberadora de corticotropina y que todo ello ayuda a la recuperación de la madre reduciendo el riesgo de anemia, promueve la producción de leche y reduce los niveles de estrés, entre otras cosas.

Hace unos días conocí la existencia de Independent Placenta Encapsulation Network (IPEN), una empresa que se dedica a transformar la placenta de las mujeres en cápsulas o esencias diversas para que puedan tomarla de una manera más fácil. Ahora hablamos un poco más sobre la placentofagia, pero para que vayáis pensando en la respuesta, os formulo la pregunta: ¿Vosotras lo haríais?

IPEN en los tribunales

Así es como conocí la existencia de esta empresa, porque me llegó una noticia de que una empresa que comercializaba con productos derivados de placenta humana estaba defendiendo sus prácticas en los tribunales. Al parecer, al juez no le pareció bien que la placenta viajara y llegara a IPEN en condiciones dudosas y, ante la duda, prefirió que en los casos en que no se aseguraba la vigilancia de la cadena de frío, la práctica no se llevara a cabo.

La empresa consta de varias personas que se dedican a la preparación de productos para vender en diferentes países. Algunas de ellas parece que sí pueden demostrar que la placenta no ha estado en condiciones adversas, pero otras pudieran tener más problemas con ello. En el momento en que el proceso sea el adecuado, podrán seguir haciéndolo, porque en el juicio no se ha valorado la eficacia o no de los remedios.

Quiero aclarar, por si hay alguna duda, que los preparados son para la misma mujer que les hace llegar la placenta. Es decir, una mujer da a luz, guarda su placenta en frío, la hace llegar a IPEN, que la transforma en el producto escogido por la madre y, una vez creado, se le entrega de nuevo a la clienta, pero en una preparación adecuada para ir consumiéndola día a día.

Comerse la placenta, ¿sí o no?

Pues aquí hay opiniones para todos. Hace unos años, Sergio Sánchez Suárez, médico y máster en Nutrición por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria, dijo que comerse la placenta era una de las mejores cosas que podía hacer una mujer tras dar a luz, por todos los beneficios que comporta.

Hace unas semanas, Julio Basulto, Diplomado en Nutrición Humana y Dietética, comentaba lo contrario, lo sensato de no comerla, dado que la placenta es un órgano que actúa de filtro para el bebé y, como tal, es muy probable que esté cargada de toxinas y sustancias nocivas.

Las hipótesis de los beneficios son, de momento, eso, hipótesis. Muchas mujeres han comido placenta, muchas se la han tomado en cápsulas y muchas han asegurado que les ha ido fenomenal. La duda es, ¿no les habría ido también fenomenal sin ella? Pues probablemente sí, o quizás no. No se sabe.

Para saberlo es necesario hacer una investigación bien hecha en que se hagan dos grupos de mujeres, madres recientes, tomando un grupo su propia placenta y el otro grupo una presentación idéntica, sin placenta, sin que ellas sepan qué están tomando. Entonces se estudian los resultados y se comparan. De ese modo se puede saber si la placenta sirve de algo o si los beneficios son solo por efecto de la sugestión, de la creencia de que con esas pastillas o ese preparado todo les va a ir fenomenal.

Así que yo, personalmente, me inclino más hacia la postura del "no comer placenta". No hasta que haya evidencia de que sirve para algo y seguridad de que no es una práctica relativamente peligrosa.

Pero los animales se comen su placenta

Se suele argumentar, a favor de la placentofagia en humanos, que los animales mamíferos se comen su placenta. Es cierto, muchos lo hacen y no niego que podría ser una práctica que comporte ciertos beneficios, pero también es cierto que los animales salvajes tienen que dejar, cerca de la cría, las menores pistas posibles. Es más seguro para la madre y las crías comerse la placenta que dejarla ahí donde ha dado a luz.

Por otra parte, los mamíferos no siempre son un buen ejemplo para los humanos. Muchas veces han cosas muy raras y no siempre querremos imitarles o usarlos como espejo. Sin ir más lejos, el infanticidio es una práctica muy habitual incluso en nuestros "primos" los chimpancés. Así que no sé si el hecho de que los animales coman placenta sirve como argumento a favor de que los humanos lo hagamos también.

¿Qué opináis?

Es posible que alguna de nuestras lectoras haya tomado placenta, en batido o en cápsulas, o es posible que alguna lo haya estado estudiando y finalmente no lo haya hecho. Si queréis dejarnos vuestra opinión al respecto seguro que todos aprendemos acerca de los motivos para tomar una u otra decisión. Así que, si os animáis, podéis responder a la pregunta: ¿Vosotras lo haríais?

Más información | IPEN Fotos | Thinkstock En Bebés y más | ¿Se comerá Kim Kardashian la placenta tras dar a luz?, Placentofagia, ¿una beneficiosa práctica?, Los beneficios de ingerir la placenta

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