Un juez alemán denuncia a unos padres por poner pendientes a su hija

“Menudo juez más demente”, “ya podría dedicarse a perseguir delitos de verdad” o “qué exagerado” son los comentarios que seguramente estaréis haciendo tras leer este titular. La culpa es mía por pecar de sensacionalista, pero es que leyendo la noticia completa al final me quedo con que lo más importante es esto, que un juez ha denunciado a unos padres por perforar las orejas de su hija.

Todo empezó cuando una pareja decidió ponerle pendientes a su hija de tres años, llevándola a un salón de tatuajes y piercings del barrio de Lichtenberg, en Berlín. Mientras le hacían los agujeros la niña empezó a llorar y lo hizo durante tanto tiempo que los padres se asustaron.

Después de tres días de malestar acudieron al pediatra (imagino que a la niña aún le dolía y quizás no estuviera muy contenta) que dijo que la niña sufría estrés post traumático. En ese momento los padres, en vez de hacer examen de conciencia, decidieron hacer cargar con la culpa al encargado del salón de tatuajes hasta el punto que presentaron una denuncia a la justicia porque, por culpa de la intervención su hija, presentaba el mencionado diagnóstico.

La sorpresa le llegó a la pareja cuando el juez que estudiaba el caso, que debió de pensar lo mismo que yo (los que cruzaron voluntariamente la puerta de un salón de tatuajes para poner unos pendientes a la niña fueron los padres), que imagino que es lo mismo que piensa la mayoría, decidió que los que quizás debieran recibir el castigo son los padres, por haber sometido a la niña a un piercing en cada oreja.

Ahora, gracias a (o por culpa de) este caso, la perforación de las orejas de un bebé será un tema a examinar en el parlamento alemán para ver si se considera o no un atentado a la integridad corporal.

Lo cierto es que teniendo en cuenta que es una práctica habitual, de esas que se ha hecho toda la vida, sorprende ver que pueda llegar a considerarse una herida corporal realizada por los padres, sin embargo, no deja de ser eso mismo, un capricho estético innecesario que hace daño a las niñas y, para más INRI, sin que ellas lo hayan pedido.

Hay muchas cosas que se han hecho toda la vida y eso no las exime de poder ser criticadas o eliminadas en cualquier momento. Los tiempos cambian, quiero creer que para bien.

Vía | El comercio, Uno más en la familia
Foto | michellecarl en Flickr
En Bebés y más | Pendientes sí, pendientes no, Pendientes en las niñas ¿sí o no?

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