¿Vale la pena congelar células madre del cordón umbilical? (II)

Hace escasas horas hemos iniciado un tema muy debatido entre las madres y padres, sobretodo entre las que tienen toda la información. Digo esto porque la mayoría de madres que no tienen pensado guardar la sangre de cordón en un centro privado, cuando conocen la posibilidad de donar la sangre del cordón umbilical de su futuro bebé acceden a ello, pues así pueden ayudar a curar enfermedades importantes de otros niños y otras personas.

La razón que explican (esto lo he oído yo en diversas ocasiones a mujeres embarazadas) es que "para que lo tiren a la basura, pues que lo aprovechen para curar a otras personas", y razón no les falta, porque si las opciones fueran basura o donación, creo que todo el mundo elegiría lo segundo. Sin embargo, como ya hemos comentado en la otra entrada, las opciones no son dos, sino cuatro.

La de la basura no la contamos (quedan tres), así que nos quedan la congelación en un banco privado, la donación a un banco público (de estas ya hemos hablado en la otra entrada) y finalmente la posibilidad de tratar de que la sangre del cordón umbilical llegue al bebé, su destinatario real.

¿Y dejar esa sangre para el bebé?

De esto hemos hablado sobradamente en Bebés y más y por eso no me extenderé demasiado, pero parece que la naturaleza tiene previsto que esa sangre llegue al bebé y somos nosotros los hombres quienes, por la razón que sea, decidimos un buen día frenar ese proceso una vez nace un niño (casi de forma inmediata y en las películas corriendo, como si la vida del bebé fuera en ello).

Si una vez nace el bebé se deja que el cordón siga latiendo se produce un intercambio de aproximadamente 80 ml de sangre de la placenta al bebé. Dicho así parece poco (¡80 ml de nada!), sin embargo debemos tener en cuenta que un bebé recién nacido de unos 4 kgs de peso tiene entre 280 y 400 ml de sangre, que no es tanto. Dicho de otro modo, se calcula que la cantidad de sangre que puede pasar de la placenta al bebé una vez ha nacido puede llegar a ser del 30% de su volumen de sangre.

Esto hace que el bebé tenga muchos más eritrocitos que serán destruidos rápidamente por hemólisis, proveyendo al cuerpo del bebé de cerca de 50 mg de hierro que podrá almacenar, disminuyendo el riesgo de anemia ferropénica, bastante común en los bebés (porque a la mayoría se les ha cortado pronto el cordón, seguramente) y que puede afectar al desarrollo neurológico, entre otras cosas.

Los posibles efectos secundarios de permitir ese paso de sangre al bebé se han descrito siempre como hipervolemia, policitemia, hiperviscosidad e hiperbilirrubinemia. Diversos estudios realizados a posteriori, para tratar de determinar cuál es la mejor actuación, evidencian que los niños a los que se realiza un pinzamiento temprano tienen peores niveles de hemoglobina y un hematocrito inferior, no se observan diferencias a nivel respiratorio, los niveles de bilirrubina son superiores en los niños con pinzamiento tardío, pero sin ser significativo y tampoco se aprecian diferencias con respecto a la morbilidad neonatal.

Por esta razón, hoy por hoy, se considera que la práctica idónea es la más natural, es decir, dejar que el cordón deje de latir, siendo precisa la justificación en caso de que se decida realizar un pinzamiento temprano del mismo.

Hagas lo que hagas no se lo digas a nadie

Siendo el final de la entrada este es el punto en el que debería decir que, sopesando todas las opciones yo haría esto y no lo otro (es lo que solemos hacer en todas las entradas). En esta ocasión me abstendré de opinar.

La decisión a tomar a la hora de elegir qué hacer con la sangre del cordón de tu futuro bebé es complicada y muy personal. Tanto, que casi alzaría este tema al nivel de "personal e intransferible", allí donde se hayan la religión, el aborto y el partido político al que uno vota.

Así que, decidáis lo que decidáis, casi os sugeriría que no lo comentarais con otras madres y padres:

Si lo donas a un banco público serás muy altruista y pensarás mucho en los demás, pero poco en tu hijo, que se queda sin una buena dosis de reservas de hierro.

Si lo conservas en un banco privado estás gastando un dinero en guardar células que probablemente nunca le sirvan a tus hijos ni a ti, cuando podrías haberlo donado a la comunidad o no haberlo hecho para que tu hijo recibiera un volumen extra de sangre al nacer. Además, así cubres todas las posibilidades, porque si acaba sirviendo la muestra que has guardado, genial, pero si finalmente necesitas células ajenas, estarás recibiéndolas de otro donante que prefirió ofrecerlas para el bien común, cuando tú no lo hiciste.

Finalmente, si decides no donar la sangre y tratar de que realicen un pinzamiento tardío estarás haciendo un bien a tu hijo, pero estarás privando a la ciencia y a la sociedad de unas células que pueden ayudar a salvar vidas, cuando no sabes a ciencia cierta si el profesional que te va a atender pinzará el cordón en cuanto el bebé salga y cuando la mayoría de niños, pese a no recibir ese volumen extra de sangre, tienen una salud magnífica.

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