Atención al metilmercurio del pescado si planeas quedarte embarazada

En ocasiones hemos hablado del mercurio del pescado porque existe riesgo de ingesta elevada a través de determinados pescados y por esa razón existen limitaciones de consumo durante el embarazo, lactancia e infancia. Pero, también si planeas quedarte embarazada has de llevar cuidado con el metilmercurio del pescado.

El metilmercurio o metil-mercurio es un compuesto neurotóxico capaz de concentrarse en el organismo a través de bioacumulación. Mucha población está expuesta a este compuesto orgánico del mercurio, de efectos contaminantes relevantes en los alimentos para los bebés y en los que toman las mujeres durante el embarazo, ya que se transfiere por vía placentaria al feto.

Pero a pesar de que el envenenamiento con mercurio es un problema grave, las soluciones a corto plazo son muy simples: hay que vigilar el consumo de pescado con alto contenido de mercurio.

Este metal se halla en concentraciones bastante altas en pescados como el pez espada (emperador), el atún rojo, el lucio, el lofolátilo, la caballa gigante y el tiburón. Estos pescados son los que están prohibidos en el caso de las mujeres en edad fértil (o si piensan quedar embarazadas).

Si consumes habitualmente este pescado, piensa en evitarlos a partir de ahora. Se recomienda un año de "depuración" antes del embarazo, porque el mercurio se elimina de forma natural del organismo, pero es posible que tarde doce meses o más en volver a niveles seguros.

Y es que el metilmercurio se puede acumular en el cuerpo de una mujer antes de que quede embarazada, si se comen regularmente. Con el paso del tiempo el metilmercurio puede acumularse en el torrente sanguíneo y si se produce el embarazo cuando hay niveles altos de este metal, puede pasar a través de la sangre al feto.

Niveles altos de mercurio podrían dañar el sistema nervioso en desarrollo del feto. Según la Organización Mundial de la Salud, este metal puede ser tóxico para los sistemas nervioso e inmunitario, el aparato digestivo, la piel y los pulmones riñones y ojos. La etapa fetal es la más vulnerable a los daños del mercurio:

La exposición intrauterina a metilmercurio por consumo materno de pescado o marisco puede dañar el cerebro y el sistema nervioso en pleno crecimiento del bebé. La principal consecuencia sanitaria del metilmercurio es la alteración del desarrollo neurológico. Por ello la exposición a esta sustancia durante la etapa fetal puede afectar ulteriormente al pensamiento cognitivo, la memoria, la capacidad de concentración, el lenguaje y las aptitudes motoras y espacio-visuales finas del niño.

No obstante, recuerda que otros pescados son saludables y sí se recomiendan durante el embarazo, pescados azules como el atún blanco (y atún en lata) o el salmón, las sardinas, los arenques, la caballa pequeña, boquerón, salmonete...; y pescados blancos como merluza, pescadilla, rape, cabracho, lenguado, gallo, bacalao fresco…

En definitiva, tanto si estás embarazada como si planeas tener un bebé, atención al metilmercurio del pescado: evita las especies con elevados niveles a partir de ahora si no lo hacías y el organismo estará más "limpio", mejor preparado para la concepción y el desarrollo del feto.

Más información | FDA
Foto | Thinkstock
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