Siete preguntas de Harvard para saber si ha llegado el momento de renunciar a tu trabajo o aún es rescatable

Ningún trabajo es perfecto: todos en algún momento tendremos días buenos, malos y peores. Porque resulta que por mucho que nos apasione lo que hacemos, habrá situaciones inevitables en las que nos enfrentemos a cosas negativas o poco agradables.

¿Pero hasta qué punto podemos decirnos que solo es un mal día (o una mala temporada)? ¿Cuándo es necesario comenzar a valorar si tenemos que replantearnos nuestra carrera profesional o buscar trabajo en otro sitio?

Desde Harvard nos comparten siete preguntas clave para hacernos ante esta encrucijada, para poder analizar con mayor facilidad si nuestra situación laboral aún es rescatable y solo estamos pasando por un mal momento, o es momento de renunciar y buscar algo más.

1) ¿Es un ambiente tóxico?

Hay ocasiones en las que el problema no está en nosotros, sino en el entorno en el que nos encontramos, y hay organizaciones y empresas que son genuinamente terribles y tóxicas para sus empleados.

Algunas señales de que nos encontramos en un ambiente laboral negativo incluyen el tener superiores abusivos que menosprecien nuestro trabajo o minimicen nuestros logros, así como sentirnos obligados a comprometer nuestros valores personales.

2) ¿Te sientes agotado?

Es normal -y muy común- que hablemos sobre sentirnos cansados por el trabajo de vez en cuando, pero hay una diferencia entre el cansancio tras una larga jornada o cuando las cosas se complican un poco, y el agotamiento por sobrecarga y exigencia constantes en el trabajo.

En este sentido, es recomendable analizar si este problema de cansancio es algo temporal y a causa de alguna situación en particular, o si se trata de algo duradero y a largo plazo. A veces, la solución está en aprender a delegar y automatizar o cambiar ciertos procesos de trabajo para lograr hacer más con menos esfuerzo.

3) ¿Te sientes miserable o solo estás aburrido?

Todo trabajo, por emocionante o motivante que pueda ser, puede llegar a convertirse en algo monótono y tedioso con el paso del tiempo. La clave está en identificar la razón detrás de esto, ya que es fácil confundir esa sensación de sentirnos miserables en nuestro trabajo con sentirnos aburridos.

En este punto habremos de analizar si lo que sentimos es aburrimiento temporal u ocasional -algo normal en cualquier trabajo- o si intentar encontrar la motivación para trabajar se siente como una tarea más todo el tiempo. Ese aburrimiento puede ser una señal de que hemos superado nuestro rol y nos indica que necesitamos avanzar en nuestra carrera o deseamos desarrollar otras habilidades.

4) ¿Hay algo en el trabajo que disfrutes?

Cuando nos sentimos desmotivados o pesimistas es fácil ver todo negativo y sin esperanza. Por ello esta pregunta nos pide pensar en esas partes de nuestro trabajo que nos brindan satisfacción, incluyendo las oportunidades para aprender o desarrollar nuevas habilidades, así como los compañeros de trabajo que tenemos.

Antes de pensar en abandonarlo, es importante intentar ser objetivos y tomar en cuenta las cosas que disfrutamos de éste, así como analizar si hay cosas que podemos cambiar para que sea una experiencia más positiva y beneficiosa para nosotros mismos.

5) ¿Realmente estás dando tu mejor esfuerzo?

A veces, el problema no es el trabajo en sí, sino cómo nos enfrentamos a él y nuestra actitud. Por ejemplo, si llegamos cada mañana con una actitud pesimista y desmotivada, es de esperar que nuestro día transcurra rodeado de estos sentimientos.

Y aunque no es necesario que nos convirtamos en personas exageradamente optimistas o ambiciosas, podemos realizar algunos cambios para ir más felices a trabajar y que nos ayuden a tener una mejor jornada laboral.

6) ¿Necesitas amigos diferentes?

"Dime con quién andas, y te diré quién eres", dice el famoso refrán. Si nos juntamos con personas pesimistas y negativas, tanto nuestra actitud como nuestros pensamientos pueden tener esa misma inclinación. A pesar de que es normal quejarse ocasionalmente del trabajo, no es saludable ni productivo estas haciéndolo constantemente.

Reflexionemos acerca de nuestras amistades -tanto laborales como profesionales- y observemos cómo se expresan sobre el trabajo: ¿son personas agradecidas por lo que tienen o son personas que le encuentran lo negativo a todo? Si se trata de lo segundo, más que cambiar de trabajo lo que necesitamos es buscar rodearnos de personas con una mentalidad más positiva, que nos ayuden a continuar motivándonos y superándonos.

7) ¿Has intentado todo, pero aún te sientes terrible con el trabajo?

Por último, habremos de ser sinceros y analizar si realmente hemos intentado hacer cambios o cosas para sentirnos mejor en el trabajo y hemos agotado todas las opciones. Como lo hemos mencionado en las preguntas anteriores, a veces hay cosas que pasamos por alto y que con algunos ajustes pueden mejorar drásticamente nuestra condición.

Pero si ya lo hemos intentado todo y seguimos sintiendo que ese trabajo no es lo mejor para nosotros, entonces es importante explorar otras opciones que se alineen mejor con lo que necesitamos y deseamos en nuestra vida laboral.

Foto de portada | Tim Gouw en Pexels

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