
La periodista y empresaria habla de sus dos hijos, porteros como su padre, y de lo mucho que sufre al verlos jugar
Hay deseos de la maternidad que se quedan por el camino y que, aun así, se recuerdan con cariño. Es lo que le pasa a Sara Carbonero, que en una entrevista con El País, recogida por recogida por OKDIARIO, ha hablado de su faceta como madre, de sus proyectos y de algunos de los momentos más duros de su vida.
Durante años fue uno de los rostros más reconocibles del periodismo deportivo en España, pero con el tiempo su trayectoria ha ido sumando otras facetas, y la moda ha ganado mucho peso, porque junto a su amiga Isabel Jiménez está al frente de Slowlove, la firma que fundaron hace 11 años y que acaba de abrir en Valencia su novena tienda, una noticia muy especial para dos socias que conocen bien lo difícil que es sacar adelante un negocio propio en un mercado tan competitivo.
Aunque siempre ha procurado mantener a sus hijos lejos de los focos, en esta ocasión ha compartido una ilusión que no ha podido cumplir. Le habría gustado ser madre de una niña, y lo contaba sin rodeos: "No tengo hijas, que es una pena. Tenía muchas ganas de una niña, por compartir con ella este universo, mi ropa, mis cosas", explicaba la periodista, madre de dos niños fruto de su relación con Iker Casillas, que ahora tiene 12 y 10 años.
Un vestido guardado y dos porteros en casa
La reflexión surgió al hablar del vestido rojo que llevó tras la victoria de la selección española en el Mundial de Sudáfrica de 2010, una prenda de una firma económica que acabó convirtiéndose en una de las imágenes más comentadas de aquel verano. Es uno de esos recuerdos que guarda con mucho cariño y, según El Confidencial, lo conserva en un portatrajes junto a otras prendas con un valor sentimental especial para ella.
Sus hijos, eso sí, tiran más hacia el fútbol que hacia la moda, y los dos juegan de porteros, como su padre. Algo que Sara vive con bastantes nervios, porque durante su relación con Casillas comprobó de primera mano la presión de un puesto en el que un solo error puede eclipsar todo un partido. De hecho, lo definió como "la posición más ingrata del mundo", ya que un portero puede hacer un encuentro redondo y que al final todo el mundo recuerde solo el gol que encajó en el último minuto. Ahora lo revive desde la grada, y aunque no ha querido entrar en detalles sobre la vida de sus hijos, sí ha dejado claro que verlos jugar no siempre es fácil: "Con mis niños, lo sufro. Reconozco que lo sufro mucho".
El machismo del Mundial y la pérdida de su madre
En la entrevista también volvió sobre uno de los episodios más amargos de su carrera. Durante el Mundial de 2010, tras la derrota de España ante Suiza, The Times llegó a insinuar que su presencia junto al campo podía distraer a Casillas, algo que ella describe ahora como un machismo desmedido. Aquellas insinuaciones llegaban mientras hacía su trabajo a pie de campo, a veces en condiciones meteorológicas muy complicadas, y todavía hoy las recuerda con dureza: "Lo que yo viví en el Mundial de Sudáfrica no se lo deseo a nadie".
Y el año no ha sido fácil. La periodista ya había hablado en otras ocasiones de lo duro que fue su propia lucha contra la enfermedad, y a los problemas de salud que ha afrontado en los últimos años, desde que en 2019 la operaron de un cáncer de ovario, se sumó en abril de 2026 la muerte de su madre, Goyi Arévalo, una pérdida especialmente difícil de asumir por lo que ambas compartían y que explica, en parte, la incertidumbre con la que mira al futuro. "Mi madre falleció por el mismo tipo de cáncer que el mío", confesaba.
Fotos | @saracarbonero, Gtres
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