
Algunas empresas británicas ya ofrecen este servicio a sus empleados que acaban de ser padres
Quien ha tenido un bebé sabe que las primeras semanas se miden en tomas, cambios de pañal y horas de sueño perdidas, y que llega un momento en el que el cansancio pesa casi más que cualquier otra cosa. Para aliviarlo, cada vez más familias recurren a una figura poco conocida en España, la de las niñeras nocturnas, según recoge el diario italiano Corriere della Sera.
Una de ellas es Blanca Yamira, de 56 años, que cobra unos 260 euros por noche y que en un buen mes puede facturar más de 4.000. Su trabajo no tiene mucho que ver con el de una canguro al uso, porque no cuida de niños que se quedan solos en casa, sino que entra a trabajar a las nueve de la noche y se queda hasta las siete de la mañana sustituyendo a unos padres que acaban de tener un bebé. Si el pequeño llora o se desvela, es ella quien lo atiende, mientras el padre y la madre duermen.
Cuidar del bebé y del descanso de los padres
No todas cobran lo mismo ni tienen la misma experiencia, pero suelen compartir varios rasgos. Son puericultoras, es decir, profesionales formadas en el cuidado y el desarrollo de los niños, que acuden a casa de las familias por la noche, normalmente entre las nueve y las seis o siete de la madrugada, con una doble función: cuidar del bebé y permitir que los padres recuperen el sueño. Yamira, que ahora trabaja para una familia de Lugano, en el cantón suizo del Tesino, llega a última hora de la tarde, cambia el pañal al bebé, lo baña y hace guardia el resto de la noche.
Si el bebé se despierta con hambre, es ella quien le da el biberón, y solo recurre a la madre cuando hace falta darle el pecho. Eso sí, el oficio tiene su cara menos amable, y ella misma reconoce que las niñeras nocturnas no tienen vida propia y que durante años se ha despertado cada dos horas, incluso estando de vacaciones. A cambio, gana más que cuando trabajaba como empleada de banca en Ecuador. El diario italiano también habló con Renata Wetter, de 61 años, que cobra 180 euros por noche y que insiste en que no es una canguro ni una simple cuidadora, sino una profesional con formación en puericultura.
Un servicio que no es nuevo
Aunque ahora vuelva a estar de actualidad, la figura no es reciente. En 2018, coincidiendo con el estreno de 'Tully', la película en la que Charlize Theron interpreta a una madre desbordada que acaba contratando a una niñera nocturna, The Guardian ya hablaba de este servicio en Reino Unido, donde a finales de los años 90 nació una agencia especializada, Night Nannies. La fundó una madre, la periodista Anastasia Baker, que tras tener a su segundo hijo no encontraba a nadie con experiencia que la ayudara por las noches, y según el diario británico, menos de una década después la agencia contaba con unas 200 cuidadoras repartidas por Inglaterra que habían atendido a más de 10.000 familias, con una tarifa de 155 libras por noche.
El servicio ha llamado incluso la atención de algunas empresas, que lo pagan a sus empleados. Según recogía hace unos años el Financial Times, una startup londinense llegó a la conclusión de que, aunque las niñeras nocturnas no son baratas, ayudan a que quienes acaban de ser padres lleguen al trabajo más descansados, y por eso las ofrece como un extra, además de mantener las bajas por maternidad remuneradas.
"Un regalo para toda la familia"
El precio no está al alcance de todos los bolsillos, pero según el Corriere della Sera estas niñeras están más extendidas de lo que parece, y no todas las familias las contratan durante mucho tiempo, porque algunas solo las quieren para los primeros días del bebé. Es el caso de una abogada milanesa de 38 años que contrató a dos puericultoras antes incluso de dar a luz para que la ayudaran durante la primera semana. Con su primer hijo, su pareja le regaló un anillo, y esta vez le pidió un regalo para toda la familia, porque no quería verse obligada a despertarse ni una sola vez por la noche. A pesar de las reticencias de su madre, asegura no sentir culpa alguna: "Para mí es una cuestión de salud mental, un entorno positivo beneficia al bebé".
El fenómeno encaja con otros cambios en la forma de tener hijos. La maternidad se retrasa en Europa, donde la edad media de las mujeres al tener su primer hijo ya ronda los 30 años, y cada vez son más las madres primerizas con carreras asentadas y mejores ingresos que viven lejos de sus familias por trabajo. El descanso, además, se ha convertido en un bien muy codiciado, hasta el punto de que, según una encuesta recogida por CBS, los estadounidenses estarían dispuestos a pagar casi 300 dólares por una noche de sueño perfecto.
Foto | Magnific
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