¿Qué críticas pueden llegar a hacer las enfermeras hacia la lactancia prolongada? (I)

La semana pasada mostramos los resultados de una encuesta realizada a 155 madres que daban el pecho de manera prolongada acerca de los apoyos y de las críticas o de los errores de información que recibían tanto de sus familiares, amigos y desconocidos como de los profesionales de la salud.

Sobre las creencias o la desinformación de familiares y amigos (o desconocidos) no comentamos nada, pues no tienen ninguna obligación de saber (si acaso tienen la obligación moral de no opinar de lo que no saben, pero claro, el que opina lo hace porque cree que sabe), sin embargo sí empezamos a hablar de los pediatras la semana pasada y hablaremos hoy de las enfermeras porque, tanto unos como otros, deberían tener conocimientos actualizados acerca de la lactancia y en muchas ocasiones no es así.

Esta falta de reciclaje está provocando un auténtico problema para muchas madres y, lo que es peor, cientos de visitas en que se da una situación nunca antes vivida: la paciente tiene en muchas ocasiones más información (o información más actual) que el profesional. Esto hace que muchas madres acaben desconfiando de los pediatras y enfermeras o incluso que acaben por enfrentarse o bien por omitir datos para no verse juzgadas.

Espero que estas entradas sirvan de toque de atención para los que somos profesionales de la salud, ya que las situaciones que relataré a continuación, vividas por las madres encuestadas con las enfermeras de sus hijos nunca deberían haberse dado.

Introducción de alimentación complementaria precoz (antes de los seis meses)

Como ya comentamos el otro día cuando hablamos de los pediatras, lo ideal cuando un bebé toma leche materna es que lo haga de manera exclusiva hasta los seis meses. Hace años la pauta era diferente y a partir de los 3 meses los bebés empezaban a tomar zumo de naranja, a los cuatro cereales (a veces antes), etc., sin embargo estas fechas se han ido retrasando porque la leche es mejor alimento y porque hasta los seis meses no empiezan a necesitar otras cosas.

Recomendar ofrecer comida antes de los seis meses es, hoy por hoy, un consejo anticuado. No es una recomendación demasiado problemática si se explica de un modo opcional (“si quieres puedes empezar”), pero sí puede llevar a confusión y a incomprensión si se explica de un modo más imperativo (“ahora ya tiene que empezar a comer”).

“Dale leche de vaca que es mejor que la tuya”

Se trata de un consejo a una madre que amamanta a un bebé de más de un año, cuando ya pueden empezar a tomar leche de vaca. Hasta donde tengo entendido, las vacas producen leche para amamantar a sus crías, que nacen con un peso de unos 30-40 kg y las mujeres producen leche para amamantar a sus bebés, que al nacer pesan unos 3-4 kgs.

Esto quiere decir que la leche de vaca está compuesta para satisfacer a un animal que pesa 10 veces más que un recién nacido humano y unas 3 o 4 veces más que un niño de 12 o 15 meses. La leche materna, en cambio, tiene una composición adaptada al hijo (el cuerpo hace leche para el bebé que el mismo cuerpo ha gestado) y ésta va cambiando con el paso del tiempo para aumentar la concentración de grasa a medida que el niño crece (entre otras cosas), de manera que cuando un niño tiene 15 meses está tomando leche materna prevista para un niño de 15 meses.

Está claro que la leche materna es mejor que la de vaca (y además es más económica). No entiendo por qué alguien tendría que ordenar a nadie que dejara de dar la mejor leche para un niño humano (la leche materna) y cambiarla por otra menos adaptada a sus necesidades.

“No tienes leche, dale biberón”

“No tienes leche”, así, sin más. Diagnóstico rápido. Tu hijo no engorda porque eres una mujer con tara, porque eres incapaz de crear leche o porque no te ha subido. Si te pusieras a tu bebé al pecho probablemente harías leche, cada vez más, sin embargo, ¿para qué intentarlo? Dale biberón y te ahorrarás tener que andar buscando el problema, si es que lo hay, que lo mismo te aprieto en el pecho y veo que sí hay leche…

No sé qué pensáis vosotras, pero para una madre puede ser muy duro, durísimo, recibir la noticia de que no es capaz de amamantar a su bebé. Si hay una oportunidad, sólo una, de conseguir dar el pecho, seguro que muchas de las mujeres a las que alguien le dijo “no tienes leche” se agarrarían a ella, sin embargo, es más fácil para la enfermera recomendar un biberón porque, total, los niños engordan igual, ¿no?

“Una vez das el calostro no hace falta dar más”

Esta enfermera ha recibido información muy válida acerca del calostro, ya que al parecer le concede una gran importancia (hay profesionales que lo llaman el “oro líquido”), sin embargo, luego se queda tan ancha y se cubre de gloria diciendo que después del calostro no hace falta seguir.

Una vez más, me cuesta entender que una enfermera titulada haga semejantes comentarios. No entiendo de dónde puede haber sacado dicha información, quizás corresponda más a un “yo lo hice así y me fue fenomenal”, a saber. El problema es para aquellas madres que le hagan caso, porque estarán minusvalorando la leche materna y dejando de amamantar a unos hijos que merecen recibir el mejor alimento para ellos.

“La teta es a demanda, cada 3 horas y 10 minutos en cada pecho”

No entraré demasiado en este punto porque ya lo hablamos hace días. Lo de las tres horas y los diez minutos por pecho es un consejo antiguo que demuestra que la persona que lo da no sabe de qué se compone la leche materna ni cómo cambia durante una toma y entre tomas.

Sin duda, se trata del mejor consejo para conseguir que un niño gane poco peso, llore mucho, pase hambre y tenga que acabar tomando leche artificial.

“Si no aguanta 3 horas dale suplemento”

Si no pasan tres horas entre una toma y otra de leche materna hay enfermeras que recomiendan dar leche artificial, porque alguien les debe haber explicado que los bebés tienen que aguantar tres horas sí o sí entre una toma y otra.

Quizás esta enfermera no sepa que la leche artificial se digiere peor que la leche materna y por eso los bebés que la toman están hasta 3 horas sin pedir comida de nuevo. Quizás no sepa que que la leche materna se digiere en la mitad de tiempo. Quizás no sepa que el pecho se da a demanda porque los bebés maman de un modo inconstante, a veces porque tienen sed, a veces porque necesitan consuelo, a veces porque tienen mucha hambre y a veces porque tienen poca. Quizás esta enfermera no sepa que cuando se empieza a dar biberón se están comprando papeletas para que la lactancia acabe truncándose. Quizás esta enfermera no sepa…

Continuará...

Continuaré dentro de unos días, porque las enfermeras ofrecieron más argumentos que los pediatras en contra de la lactancia prolongada (de hecho las madres recibieron más críticas por parte de las enfermeras que por parte de los pediatras) y aún quedan unos cuantos.

Fotos | Flickr – shoothead, JelleS, christyscherrer
En Bebés y más | ¿Qué críticas pueden llegar a hacer los pediatras hacia la lactancia prolongada? (I) y (II), ¿Quién apoya y quién critica la lactancia prolongada?, ¿Podemos fiarnos de los pediatras a la hora de hablar de lactancia?, Mi experiencia con los pediatras poco amigos del colecho y la lactancia (I), Mi experiencia con los pediatras poco amigos del colecho y la lactancia (II)

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