Para prevenir y tratar la mastitis, mucho pecho

La mastitis es una infección en la glándula mamaria que provoca inflamación y en la mayoría de las veces dolor, enrojecimiento, fiebre, escalofríos y dolores musculares y articulares.

Afecta a un 10% de las mujeres que amamantan y es una de las principales causas de abandono de la lactancia. Al contrario de lo que en ocasiones se recomienda, para prevenir y tratar la mastitis el mejor consejo no es la interrupción de la lactancia sino, mucho pecho. Poner el bebé a mamar lo máximo posible, siempre que lo pida y si notas congestión, aumentar especialmente la frecuencia de las tomas.

El primer signo de alarma puede ser dolor al dar el pecho al bebé. Amamantar no debe doler, pero puede doler. La ingurgitación mamaria es una congestión de los pechos bastante dolorosa pero que puede solucionarse con técnicas adecuadas. Suele aparecer en el momento de la subida de la leche los días siguientes al parto y desmotivar a la mujer para iniciar la lactancia materna.

La ingurgitación puede derivar en una mastitis si no se le pone solución, por eso conviene prevenirla con soluciones adecuadas como la presión inversa suavizante (PIS), además de otros consejos que hemos dado en este post, y por supuesto, aumentar las tomas.

Se barajan dos causas probables para la mastitis. Una apunta a un desequilibrio en la flora bacteriana que habita en la glándula mamaria procedente del intestino de la madre. La otra, a la entrada de un germen del exterior a través de alguna de las grietas en el pezón de la madre.

Sea cual sea la causa, es importante saber que ofrecer el pecho a demanda, siempre que el bebé lo pida, por el día y por la noche es una de las claves para una lactancia sin complicaciones. Y si es necesario, porque sientes el pecho muy cargado o que comienza a congestionarse, aumenta las tomas. Procura que los pechos se vacíen completamente. Si es bebé no llega a vaciarlos, puedes ayudarte con un sacaleches o sacar la leche manualmente.

Al succionar el bebé los conductos se vacían y se van limpiando de posibles agentes infecciosos u obstrucciones que pudieran producirse.

Ante los primeros síntomas de mastitis como congestión, enrojecimiento y dolor en pecho procura vaciar bien los pechos, colocar calor localizado o duchas calientes y realiza el masaje (presión inversa suavizante) que te comentamos más arriba. En caso de fiebre durante más de 24 horas y malestar generalizado, acude al médico. El tratamiento para la mastitis se basa en antibióticos y antinflamatorios o analgésicos de uso corriente que son compatibles con la lactancia, por tanto no es necesario abandonarla.

Mientras la madre está tomando el medicamento debe continuar amamantando con frecuencia, descansar y usar calor húmedo para acelerar la recuperación.

Foto | Mothering Touch en Flickr CC En Bebés y más | Amamantar puede doler pero no debe doler: la ingurgitación

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