Cáncer de mama en el embarazo: ¿es segura la quimioterapia para el bebé?

El diagnóstico de cáncer de mama en una mujer embarazada es una situación compleja, ya que se pretende ofrecerle el mejor tratamiento contra la enfermedad, a la vez que proteger al bebé que viene en camino.

Lo que más preocupa a las madres es que su enfermedad o el tratamiento de quimioterapia, tanto para el cáncer de mama como para cualquier otro tipo de cáncer, puedan dañar al bebé durante la gestación.

Quimioterapia en el embarazo

Si se detecta un cáncer de mama durante el embarazo, decidir el tratamiento a seguir dependerá de varios factores particulares: el tamaño y la localización del tumor, si el cáncer se ha propagado o no, del tiempo de gestación, el estado general de la embarazada... Junto con el médico se deben contemplar todas las opciones de tratamiento disponibles y decidir lo más conveniente en cada caso.

En cuanto a la cirugía para extirpar el cáncer en el seno y los ganglios linfáticos cercanos, una parte muy importante del tratamiento, generalmente es segura durante el embarazo.

Las recomendaciones europeas señalan que el embarazo debe ser preservado si oncológicamente es seguro y factible. Un estudio realizado por investigadores del Hospital Universitario de Lovaina, en Bélgica, y presentado en el Congreso Europeo del Cáncer en Viena en 2015, concluye que no hace falta retrasar hasta después del parto el tratamiento con quimioterapia en mujeres embarazadas enfermas de cáncer, puesto que no daña al feto.

Analizaron a 129 niños nacidos de mujeres embarazadas con cáncer (96 de ellas tratadas con quimioterapia) y a otros 129 nacidos de madres sin cáncer, siguiendo su evolución hasta que tenían una media de dos años.

Comprobaron que el tratamiento mediante las formas más comunes de quimioterapia no afecta al desarrollo del bebé y que, además, aunque hay más casos de bebés prematuros y de bajo peso al nacer, lo recuperan con posterioridad. Tampoco han observado diferencias en cuanto a malformaciones congénitas, alteraciones cardiacas, ni en relación al desarrollo cognitivo, al menos hasta los tres años.

Como conclusión, encontraron que el bebé correría mayor riesgo al someterse a un parto prematuro que a un tratamiento oncológico. Su autor principal asegura :

"Los datos sugieren que los niños sufren mucho más por ser prematuros que por la quimioterapia prenatal".

En el primer trimestre es peligroso

La quimioterapia no se administra en el primer trimestre, ya que es una etapa más susceptible a complicaciones, debido a la formación de órganos principales. Pero después de las primeras 12 o 14 semanas de embarazo sólo una fracción de la quimioterapia pasa a través de la placenta y llega al feto.

"La decisión de administrar quimioterapia debe seguir las mismas pautas que en las pacientes no embarazadas. En la práctica -señala Amant-, es posible administrar quimioterapia a partir de 14 semanas en adelante de la edad gestacional, con especial atención al cuidado prenatal".

Los autores subrayan que se ha demostrado que "los niños que estuvieron expuestos prenatalmente a la quimioterapia tienen un desarrollo similar al de cualquier otro niño".

La quimioterapia para tratar el cáncer debería evitarse en el primer trimestre de la gestación.

En cualquier caso, se recomienda la contracepción en mujeres ya diagnosticadas con cáncer y en tratamiento. “Siguen existiendo casos de pacientes que se quedan embarazadas. Aunque los riesgos son menores de lo que cabría suponer, si podemos deberíamos evitarlos", subrayan los expertos.

Más información | Cancer.org

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