Les descuentan 13 euros de la cuenta en un restaurante por el buen comportamiento de los niños

No es la primera vez que en un bar o restaurante se lleva a cabo una iniciativa como esta, pero sigue siendo algo llamativo y por eso hablamos de ello. Sucedió en un restaurante de Italia, una vinoteca de Padua a la que acudió un grupo de 10 personas conformado por cinco adultos y cinco niños.

A la hora de llevarles la cuenta, el dueño pensó que debía premiarles por el comportamiento que habían tenido los niños, así que se inventó un concepto por "niños bien educados" y les descontó 13 euros de la factura. El mismo dueño del restaurante, Antonio Ferrari, fue quien compartió una foto de la cuenta en su Instagram.

Los niños estuvieron dibujando y haciendo cuentas

No sabemos la edad que tenían los niños y niñas que formaban parte de ese grupo de 5 menores a la mesa, pero al parecer comieron normalmente y luego se dedicaron a dibujar, pintar y hacer cálculos matemáticos con unos papeles y lápices que sus padres les habían llevado.

Esto llamó la atención del dueño del restaurante, que pensó en ir personalmente a la mesa para felicitarles. Sin embargo, le dio apuro acercarse y optó por agradecerlo a través de la cuenta.

Preguntado por ello en el Corriere della Sera, según leemos en La Sexta, explicó que "Soy consciente de que ser padre es difícil. No siempre se puede decir que no y criar con prohibiciones, pero cuando estás rodeado de gente también se debe enseñar respeto".

¿Debe premiarse lo normal?

En mi casa pisamos muy poco los restaurantes, no porque no nos guste comer fuera, sino porque nuestros medios no alcanzan para hacerlo. Ahora bien, cuando vamos, nos sentamos los cinco, pedimos cada uno lo que queremos y nos lo comemos tan felices. Si algún niño se pone nervioso (ahora apenas pasa, porque tienen 11, 8 y 4 años respectivamente), intentamos entretenerles o darles con qué jugar para que no molesten a los demás -ahora que lo pienso, nunca les hemos dado el móvil para este menester-, y en caso de quedarnos sin recursos hemos optado por salir del restaurante (aunque esto era cuando eran tan pequeños que ni siquiera se les podía explicar que debían estar en relativo silencio).

Pero no lo explico porque considere que hacemos algo fuera de lo común, sino precisamente para contaros que hacemos lo que seguramente hace cada padre y cada madre (o lo que debería hacer, creo yo). Con esto quiero decir que si un día me trajeran la cuenta con un descuento por buen comportamiento, me sorprendería bastante.

Me sorprendería porque entonces pensaría: "Si me premian por algo que es normal y lógico, educar a los niños para que no molesten a los demás, ¿qué hacen los niños que no son premiados? ¿Qué hacen los padres de los niños que no son premiados? ¿Lo habitual aquí es que los niños estén corriendo por todo el restaurante o lanzando comida al aire?".

Dicho de otro modo. Lo agradecería, claro, por el detalle del descuento, pero sentiría cierta pena por ver que alguien valora como positivo o extraordinario el que unos niños no molesten a los demás. Es como si te hacen un descuento después de hacer la cola para pagar en el supermercado por no pelearte con los que están delante.

Pero los niños son movidos y comen rápido

Hay quien al ver el detalle del dueño del restaurante se ha molestado porque los niños son movidos, comen rápido (o poco), se aburren y buscan la manera de divertirse. Bien, la realidad es que todos, o la mayoría, son así cuando son pequeños. Como mucho los puedes entretener unos minutos, y enseguida te están pidiendo cosas nuevas, así que al final uno no sabe si ha ido a comer a un restaurante para disfrutar de la compañía y la comida, o si ha ido para estar todo el rato por su hijo, comerse la comida casi fría y apenas poder hablar con nadie.

Pues tienen parte de razón: no es mal comportamiento, es que los niños pequeños son así. Entonces cada padre y cada madre debe valorar hasta qué punto tiene sentido ir a comer fuera. Porque si el niño es de los que acaban molestando a la gente, lo que está diciendo es que ese no es el mejor lugar al que ir (por norma general, los restaurantes no son lugares muy adaptados a las necesidades infantiles).

Vamos, que yo preferiría no ir, que ir y pasarme el rato controlando a mi hijo para que no moleste, con mayor o menor acierto. Pero eso es lo que haría yo, porque luego están los que van a ir igualmente, hagan lo que hagan sus hijos, e incluso siguen la guía para que en los restaurantes nos miren mal a todos los que tenemos hijos. Aquellos que motivan que luego haya personas que cuando ve niños con un comportamiento más o menos normal, consideren la posibilidad de premiar a los padres de algún modo.

Foto | iStock
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