Conseguir tu meta no será fácil, pero estaremos a tu lado

Desde el día que nacen deseamos estar a su lado, ayudarles en su día a día, evitar que tropiezen, es nuestro instinto, la fuerza inisible que nos empuja a hacer lo que sea por nuestros hijos, y desde luego el instinto de protección es el más fuerte de todos.

Muchas veces nos encontramos con padres, o quizás seamos nosotros los que lo dicen, que quisieran que sus hijos fuesen bebés siempre, tenerlos entre algodones al resto de nuestras vidas, evitar que nada los agreda, pero tienen que crecer, y aunque no queramos reconocerlo sabemos que debe ser así, sabemos que deben conseguir sus metas y que no va a ser fácil, pero vamos a estar siempre a su lado para lograrlo.

¿Cómo inculcar la perseverancia desde pequeños?

No temo al hombre que ha dado 10000 patadas, temo a aquel que ha dado una patada 10000 veces. Bruce Lee

Todos tenemos muy claro que la visión de futuro de la mayoría de nuestros hijos no llega más allá de la cena. Sabemos lo complicado que es hacerles ver que las cosas no siempre salen a la primera y mucho menos como a nosotros nos gustaría que salieran, cuantas más veces lo intentemos, cuanto más perseveremos, cuanto más tiempo le dedicaremos a algo mejor se nos dará y a medida que vayamos mejorando nuestra pericia, más nos divertirá lo que hacemos.

Si ya es complicado conseguir que presten atención a algo durante más de 20 minutos y mucho más, si cabe, es mantener un hábito. Pero es justo en estos primeros años cuando debemos sembrar esa semilla, sin saber incluso si dentro de unos años germinarán o no. Pero si no conseguimos que adquieran hábitos saludables desde pequeños no podemos exigirles que los tengan de adultos.

Para facilitar esta adquisición debemos encontrar aquello que les guste y atraiga a ellos y evitar caer en la tentación de que ellos sean lo que nosotros nunca pudimos ser. Intentar inculcar nuestros anhelos o nuestros gustos a nuestros hijos puede significar que obtengamos el efecto contrario al que queremos crear. Y es difícil verlo, pues muchas veces nos seguirán no porque les guste, sino porque de esa forma están con nosotros.

Habituales a la lectura, a practicar deporte, a dedicar un tiempo para cada cosa, a disfrutar de lo que se tiene en este instante, a esquivar al aburrimiento. Todo ello va a ir cimentando una buena base sobre la que se podrán apoyar en el futuro.

No sólo les afecta a ellos. También a nosotros.

Mantener a un niño ocupado no es tarea fácil, sobre todo en los primeros años en que vamos a ser nosotros sus mejores compañeros de juego (y juguetes)

Pero si por ejemplo, hablamos del deporte requiere un sacrificio por nuestra parte. Ya no sólo de forma económica sino en tiempo, que quizás sea en estos días nuestro bien más escaso. El nuestro y el de la familia, el de toda la tribu.

Podemos ayudarles a levantarse, pero no debemos eliminar todas las piedras del camino

Lo más difícil a la hora de lograr un objetivo es mantenerse en la carrera, no desfallecer, seguir intentándolo a pesar de las dificultades y esto, sobre todo en niños tan pequeños no es ni fácil de ver, ni de conseguir. Muchos de nosotros ni siquiera sabemos como enfrentarnos ante el llanto de nuestro hijo cuando nos cuenta que ya no es más amigo de fulanito o menganita o cuando nos sorprenden con reacciones inesperadas ante un inocente comentario nuestro.

Somos sus más fieles seguidores

Es muy importante estar ahí, junto a ellos, aunque no compartamos sus sueños, aunque sepamos que sus miedos se pasaran, a que el dolor remitirá y que es muy probable que merezca la pena todo lo pasado. Y probablemente seremos nosotros sobre los que descarguen su frustración, sus miedos y sus incertidumbres. Somos nosotros, los adultos los que tenemos que intentar no minar su autoestima y hacerles ver la parte buena de todo, aunque a veces sea complicado verla incluso para nosotros.

Y debemos ayudarles en su camino, debemos ser esa mano que se tiende cuando caes y que te anima a continuar. Se que no podemos evitar avisar de los baches y los peligros del camino, aunque sepamos que no nos va ha hacer caso. Es muy difícil evitar ese instinto que tenemos los padres de ir apartando todo aquello que pueda hacerles daño de su camino, pero no creo que así les ayudemos. No debemos evitar que cometan errores sino como podemos aprender de ellos y de la experiencia.

Cuando nuestro hijo introduce una ficha después de 50 intentos en su sitio correspondiente, no ha fallado 50 veces, simplemente ha encontrado 50 formas de cómo no meter la ficha en el sitio correcto. Cada fallo le obliga a cambiar de táctica, cada golpe agudiza los reflejos.

Pero también debemos estar ahí cuando se rindan, a pesar de que nos hubiera gustado que fuesen astros del deporte o grandes pianistas, debemos estar ahí para consolarles, lo han intentado y han llegado hasta donde han podido, quizás sea un buen momento para intentar otra cosa, quien sabe.

El siguiente vídeo, es un anuncio de uno de los patrocinadores de las olimpiadas de invierno pero muestra muy bien que significa ser padre, el preocuparse por ellos, luchar porque consigan sus sueños, estar a su lado cuando las cosas no salen como pensamos, animarles y apoyarles. Y sobre todo, estar muy orgullosos de ellos.

No se, yo estoy empezando en esto. Pero dicen que al final merece la pena.

Foto | billerr en Flickr En Bebés y Más | Oportunidades para aumentar la autoestima del niño, Autoestima: valorar los talentos y el esfuerzo

También te puede gustar

Portada de Bebés y más

Ver todos los comentarios en https://www.bebesymas.com

VER 3 Comentarios