Higiene íntima en los niños

Cuando los niños dejan de llevar pañal, poco a poco van adquiriendo autonomía para asearse tras ir al baño. Y aunque cada sexo tiene su especial trato, en general se debe hacer una observación constante de los pequeños en esta etapa, para cuidar una correcta higiene íntima en los niños.

Ya hablamos de los hábitos de higiene íntima en las niñas, y ahora toca el turno a los varones. Como en el caso de las pequeñas, la transición a la autonomía total ha de ser paulatina, y aún tendrán que pasar muchos meses para que los niños aprendan la "técnica" de limpiarse correctamente.

La higiene de los genitales (zona perineal) es muy importante tenerla en cuenta, y hacerla de forma delicada, porque suele ser la zona más propensa a infecciones.

Consejos para la correcta higiene íntima en los niños

En el caso de los niños se suele recomendar que se laven las manos tanto antes como después de orinar, ya que antes, al coger el pene con las manos corren el riesgo de traspasar las bacterias al miembro, y si se salpican de orina las manos pueden llevar después restos a la boca si no se lavan.

Algunos padres consideran que el niño ha de secarse los restos de orina del pene con un poco de papel higiénico, aunque suele ser suficiente con tomarse el tiempo de dejar caer las últimas gotas al inodoro. En el caso de que se use papel, hay que cuidar que no quede ningún resto.

Después de defecar hay que limpiarse bien, utilizando papel higiénico suficiente, de forma que no queden restos de heces (el último trozo de papel usado deberá quedar limpio). Si se utilizan toallitas húmedas, conviene terminar limpiándose con un trozo de papel que seque la zona, pues no conviene que quede húmeda, porque podrían proliferar bacterias.

Inmediatamente después de ir al baño hay que lavarse las manos con agua y jabón; gracias a esta medida se evitan ciertas enfermedades infecciosas que se transmiten por vía oral-fecal a través de las manos.

Como los genitales están muy próximos a los orificios de salida de la orina y las heces, son una parte del cuerpo que requiere especial atención. Tanto la vulva como el pene tienen una serie de pliegues que hay que separar para lavarlos correctamente, ya que éstos facilitan la acumulación de restos de orina y secreciones diversas.

Cuando son bebés, no hay que intentar forzar la separación entre el glande y el prepucio, que puede tardar años en producirse. En los niños circuncidados la separación ya se ha producido por la intervención.

El prepucio es la piel que recubre el pene, y el glande es la cabeza del pene. Conforme crecen los niños, habitualmente se produce la separación de forma natural y al lavar en la bañera o ducha a un niño a partir de los tres o cuatro años se puede retirar la piel del prepucio cuidadosamente, si este ya está más suelto, para limpiarlo.

Se deben cambiar las prendas intimas todos los días, después del baño, o también en caso de que se manche con restos de orina o de caca. Es recomendable que los calzoncillos sean de algodón y no de materiales sintéticos, y que no sean ajustados, como no deben serlo los pantalones.

Aunque los varones generalmente presentan pocas molestias, son indicativos de problemas y de que hay que acudir al pediatra si aparece picazón, pequeños granos, ardor o irritación en el glande o prepucio. Como en el caso de las niñas, toda secreción extraña puede ser resultado de una infección, así que también debe ser consultada con el médico.

Siguiendo todos estos consejos de higiene íntima en los niños y enseñándolos a ocuparse de su aseo personal correctamente pero sin prisas, los pequeños irán consolidando estos hábitos fundamentales para su salud.

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