Historias de madres: "Al corazón llega sólo lo que del corazón procede"

Un día más os traemos una de las bonitas historias de mamás que nos estáis enviando. Hoy le toca el turno a Iraida y a su pequeño Iyari, al que llama cariñosamente Iyi, ojitos bellos. Una hermosa reflexión sobre lo que nos cambian los hijos, haciéndonos crecer, sobre lo que les debemos y sobre nuestra responsabilidad como padres.

La valentía durante el embarazo y el parto es sólo uno de los ejemplos de cómo el tener un bebé puede cambiarnos y sacar lo mejor de nosotros. Y esta historia contiene una mirada al futuro que nos hace pensar en lo rápido que pasa el tiempo, lo rápido que crecen nuestros hijos y cómo entonces los recuerdos de la infancia serán un tesoro.

Ella nos invita a ser valientes y a escuchar las necesidades de nuestros hijos y de nosotros mismos para poder acompañarlos en su crecimiento con respeto. Os dejo con la historia de Iraida y su bebé, espero que la disfrutéis tanto como yo y que os haga reflexionar.

Al corazón llega sólo lo que del corazón procede... He estado meditando estos días. Me doy cuenta de que la vida es sabia y siempre da lo que necesitamos, no lo que queremos. Es entretenida debido a que nunca sabemos qué pasa en el siguiente capítulo del día a día. Cuando todo parece en calma, nos llega alguna crisis o un reto, esperado o no (una ruptura, un deceso, una mudanza, un accidente, un despido, un bebé, un proyecto nuevo...) que pone todo de cabeza y con el tiempo, nos lleva al siguiente nivel personal.
Una de las cosas que agradezco infinitamente, es nuestra capacidad para modelar nuestras vidas en base a cómo aprendemos a aprender de la vida. A ver los hechos con distintos enfoques y percatarnos al revisar en retrospectiva que la casualidad no existe, la causalidad lo rige todo en armonía. En lo personal, mi nene me lleva a reformularme preguntas ya contestadas, a reabrir casos cerrados en el libro de mis egos, a investigar lo que nunca pensé y a diseñarme un nuevo modelo de vida en el que pueda crecer a su lado, aprender de él, reírme más de mí... sintonizar con su ausencia de temor y estado total de Amor y luz infinita, de dulzura y armonía, de simpatía y buen humor :) ¡El disfrute que un bebé trae consigo es inigualable! Aunque no dije lo mismo durante el parto (sin anestesia ni droga alguna, de lo cual me enorgullezco enormemente, pues soy bien cobardeee... lo hice por comenzar a darle lo mejor de mí!), ni tampoco los primeros meses viviendo sólo para alimentar a una cosita de carne con patitas que no dormía más de 2 horas seguidas... y cambiarle el pañal una y otra y otra vez, sin dormir, ¡sin tiempo ni para ir al baño! Me percato de que Iyi me enseña a abrir la puerta de esos cuartos oscuros que existen en mí a los que temo como una niña, para llenarlos con luz y darles nueva decoración... Como mi fobia a las extracciones de sangre para los chequeos de rutina en mi embarazo... ¡No pude creer estar ahí sentada viendo con una sonrisa en la boca como se desvanecía el terror al fluir esas gotas dentro de los tubitos! Sin miedo, sin mareo... El tiempo pasa volando, nuestros hijos llegan SIEMPRE en el momento adecuado, ellos crecerán y lo único q nos quedará serán los hermosos recuerdos y sus sonrisas que sellarán nuestros corazones paternales... Querremos verlos siempre felices, darles lo que nuestros padres nos dieron de bueno, hacer que no conozcan lo que no nos ayudó o nos hizo daño. Requerimos mucho valor para decidir mejorar nuestras vidas, pero cuando ellos llegan... no es opcional el crecimiento personal, deja de serlo: se hace OBLIGATORIO.
Sólo que... es un crecimiento interior único, es gradual y firme, pero dulce, dulce. Exigente, pero altamente nutritivo. Las lágrimas de felicidad corren seguido, la sensación de total regocijo que hace cosquillas en el pecho se hace el pan de cada día. ¡¡El agradecimiento por tan magnífica experiencia es infinito!! Sí tenemos hijos, ¡seamos valerosos! Es duro enfrentarnos a nosotros mismos, sanarnos...para así mirarlos con ojos limpios de cristales grises, rosas o incluso...tan negros que teniéndolos enfrente, jamás los hemos mirado como la maravilla que son y han sido siempre. Observemos sus necesidades y aceptemos las propias, olvidando escuchar los parloteos que vienen de fuera de nuestra experiencia, única, personal e intransferible, inaplazable e inigualable de ser papás de cada único ser hermoso. La felicidad es una suma de infinitos momentos agradables. ¡Hagamos de cada uno de éstos, pues, los mejores momentos! Nuestra voz interna nos dicta sin error lo que hemos de hacer para enfrentar cada nuevo día, con cada nuevo ser modificado en que se convierte nuestro hijito día a día; un milímetro más altos, cinco docenas de pelitos nuevos, una habilidad nunca antes vista en sus manitas, un diente... Una expresión de enojo muy clara, una palabra nueva, un capricho, una novia en el kinder, un piercing, pelos de colores...un extraordinario en la prepa... ¡¡Les digo que el tiempo vuela!! Así que, proyectémonos a futuro... Nuestros hijos nos comentan, ya mayores, sobre lo bonito que vivieron su infancia, sin saltarse etapas (a pesar de la insistencia de los medios y las tiendas departamentales para acelerar los meses, las temporadas, las compras por impulso... las edades de nuestros niños). Disfrutando siempre a nuestro lado (en el mismo equipo, no en contrarios). Recuerdan lo bien que logramos comunicamos con ellos en su adolescencia. Son felices de haberse enriquecido y llenado con nuestro tiempo, más que con nuestros regalos materiales de moda. ¡Hoy siguen siendo felices y nos incluyen en su alegría! Agradecidos porque supimos dar nuestro Amor incondicional, motivados desde hoy por el pequeño cincelito sonriente que hoy nos modela con cada mirada atenta. Llevo 9 meses disfrutando de su mirada, ¡pero también, remodelándome por ella! Seamos incluyentes, respetuosos; escuchemos a nuestros hijos... incluso, si aún disfrutan rebotando en nuestra pancita, porque sin duda, están ligados a nuestro corazón, corazón que SIEMPRE sabe todas las respuestas. De nosotros dependen los próximos adultos, amorosos y respetuosos que cuidarán del planeta, cuidarán de sí mismos, se cuidarán entre ellos, cuidarán de sus hijos y...de nosotros como futuros ancianos. Gracias por tu enseñanza, pequeño ojitos bellos.

Agradecemos a Iraida que nos haya mostrado cómo es su percepción de la maternidad y cómo su bebé le ha cambiado la vida en este relato tan hermoso.

Recordamos que si como madres queréis compartir con nosotros vuestra historia podéis hacerlo enviando el relato, que debe tener una extensión de entre 5 y 8 párrafos, a historiasdepadres@bebesymas.com con una o dos fotos (mín. 500 px de ancho) en la que salgáis junto a vuestro hijo o hijos.

Os agradecemos la participación, e iremos publicando vuestras historias de madres a lo largo del mes de mayo, pues el Día de la Madre se celebra durante todo este mes en diversos lugares del mundo.

En Bebés y más | Mamá, cuéntanos tu historia, Historias de padres

También te puede gustar

Portada de Bebés y más

Ver todos los comentarios en https://www.bebesymas.com

VER 0 Comentario