No prohibir alimentos ni forzar a comer: claves para una alimentación infantil saludable

Desde que el bebé empieza a introducir alimentos sólidos en su dieta con la alimentación complementaria, comienza a establecer una relación con los alimentos que los padres debemos procurar que sea lo más sana posible.

El Baby Led Weaning es un método cada vez más conocido por los beneficios que tiene para el bebé en cuanto a autonomía y cómo se establece desde el comienzo su relación con los alimentos.

Al ofrecerle determinados alimentos saludables es el bebé quien decide qué, cómo y cuánto come. Si los padres deciden llevarlo a cabo, es una buena manera de enseñarles a comer sin forzar ni prohibir, y evitando el rechazo de alimentos.

Por qué no es bueno prohibir alimentos

Sabemos que hay muchos alimentos para niños poco o nada saludables para ellos. Alimentos con exceso de azúcar o de grasas saturadas sin ningún valor nutricional para nuestros pequeños cuyo consumo es perjudicial para su salud. Por supuesto, estos alimentos es mejor evitarlos.

Las chucherías y los dulces, son la perdición de muchos niños (y también de algunos padres) y surge, en muchas ocasiones, la duda de si debemos o no prohibirlas.

Para la nutricionista de Neolife, Laura Pérez Navarro, la respuesta es no. Ser tajantes en este asunto puede llevar a crear una necesidad que no existía en el niño, que va a desear lo prohibido, lo que no puede tener.

“Si no quieres que tus hijos consuman helados, no los tengas en casa. No se lo ofrezcas. Pero si un día, en un cumpleaños o fuera de casa, lo pide, no se lo niegues. Este tipo de comportamientos luego se arrastran toda la vida", apunta la experta.

Si se tienen asociados ciertos alimentos como sistema de recompensa emocional ante determinadas situaciones, como, por ejemplo, calmar el estrés comiendo dulces, activamos el sistema de recompensa momentánea que retroalimenta la conducta. Esto, a la larga, puede desembocar en trastornos de la conducta alimentaria.

Por tanto, debemos evitar comprar estos alimentos y tenerlos a mano en casa, pero sí podemos permitirles comerlos ocasionalmente -y con medida- en alguna situación especial, como un cumpleaños u otra celebración.

Sin forzar ni obligar a comer

Otro comportamiento muy arraigado en los padres es pedirles a los niños que se coman todo el plato, que es de mala educación dejar comida, que hay muchos niños que mueren de hambre, y demás frases que solemos usamos los padres.

Pero no conseguimos absolutamente nada ejerciendo este tipo de presión para que los niños coman. Todo lo contrario: forzar u obligar a comer causará en ellos el efecto menos deseado, que acaben odiando aún más la comida y el momento de comer, que tiene que ser un momento agradable y compartido en familia.

Debemos tener en cuenta que los niños tienen un menor requerimiento que los adultos. Y al igual que vienen haciendo desde que nacen con la lactancia a demanda, tienen que segur comiendo a demanda porque siguen teniendo la capacidad de comer lo que necesitan y cuándo lo necesitan.

Tened en cuenta que los niños necesitan estar expuestos unas 15 veces, como media, a un nuevo alimento para que acaben aceptándolo. Así que, no desesperes ni no quiere comerlo ahora, prueba a ofrecérselo de diferentes maneras y puede que más adelante acabe comiéndolo y le encante. 

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