Ser padre implica llevar doble cara, ¿o quizás no?

¿No os ha pasado nunca esa situación en la que vuestro hijo hace algo que sabéis tenéis que reprenderle su actitud pero por dentro os estás partiendo de risa? A nosotros nos ha pasado alguna vez que otra y la verdad es que es muy complicado en esos momentos ser el adulto que los demás esperan cuando el niño que hay dentro de ti no para de reírse. Esas veces en las que te ves reflejado en tu hijo, ahí, hace ya tanto tiempo que lo habías dejado en una esquina de tu memoria hasta que tu hijo te lo recordó y entonces te ves, hace más de 30 años haciendo la misma chiquillada que acaba de hacer tu hijo y recuerdas que te pareció muy gracioso y recuerdas la bronca que te ganaste de aquella y ese niño, del que aún queda algún retazo que otro dentro de ti, empieza a reírse de nuevo y a gritar "¿de verdad no te parece divertido?" y entonces maldices por lo bajo haber crecido y cierto tipo de normas que ni siquiera hoy en día entiendes el significado. Y le tienes que decir a tu hijo aquello que ni siquiera tu te crees. Y es que muchas veces ser padre implica llevar una doble cara, ¿o quizás no?

Y es que aunque toque decirle que no es divertido y que eso no se hace por la razón que en ese momento toque, en el fondo deseas con todo tu ser que no pregunte por qué, porque sabes que le vas a tener que dar la razón, porque claro que es divertido, lo era hace 30 años y lo sigue siendo ahora y entonces ya no vas a poder parar de reír y te preguntas ¿mi padre se estaría riendo por dentro cuando me regañaba?.

No estaría mal que de vez en cuando dejásemos esa toga de jueces, que siempre llevamos, en casa y volviésemos a comportarnos como el niño que fuimos, quizás terminaríamos menos crispados.

Vía | lunarbaboon Foto|thinstock

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