Historias de padres: Valerie y la vida en rosa

 

Seguimos con la sección Historias de padres en la que los propios lectores nos cuentan sus experiencias con la concepción, el embarazo, el parto, los primeros meses con sus bebés o simplemente sus vivencias con la maternidad/paternidad en general. Si queréis participar, podéis enviar vuestros relatos a historiasdepadres@bebesymas.com.

Hoy tenemos una historia muy feliz donde Patricia, la mamá, narra a su hija Valerie su vida desde antes de nacer y cómo se lo comunicaron al sorprendido papá.

Desde Noviembre del 2006 a tu papito le habían solicitado realizar un viaje a México para apoyar un proyecto de ese país, por lo que me estuve solita casi 2 semanas en nuestro apartamento.  Venía sintiéndome muy enferma y con muchos mareos pero no le di importancia al asunto, pues asumí que era una virosis general.  Tu papito a pesar de la distancia, estaba muy preocupado por mi estado de salud y dado que aún no había días de atraso, no pensamos que estuviera embarazada, sino que tenía alguna enfermedad pasajera.

  El 2 de Diciembre del 2006, estando solita en el apartamento, me encontraba viendo televisión a eso de las 5 p.m., era un sábado cuando en medio de un paquete de papitas margarita con sabor a BBQ con una gaseosa manzana, sentí un rebote y de repente salí corriendo para el baño.  Vomité todo lo que había comido. Me pareció algo extraño, ya que generalmente no vomito a no ser que tenga un fuerte dolor de cabeza.  

Inicialmente no pensé nada, pues no quería hacerme ilusiones y luego quedar triste de saber que no estaba embarazada. Sin embargo, el martes siguiente, al ver que no me venía el período y ya tenía 8 días de atraso, decidí comprar una prueba de embarazo (de orina) y hacérmela en la noche. 

Efectivamente al hacerla aparecieron las 2 rayitas, no podía creerlo, le dí muchas gracias a Dios por darme la oportunidad de traerte al mundo, lloré mucho de felicidad, sentí una inmensa alegría que cubrió totalmente mi cuerpo y me sentí la mujer más feliz del mundo.  Sola y con esa alegría solitaria que me embargaba empecé a planear como le íbamos a decir a papito esta gran noticia que habíamos esperado con tanto amor y esperanza.   Como ambos trabajábamos en ese tiempo en la misma compañía, solicitaron mi presencia en México para apoyar unas capacitaciones al nuevo jefe del área de Operaciones de dicha región, por lo que todo se había dado para darle esa gran noticia a tu papito.  Entonces no quise decirle a nadie, pero como seguía enfermita, en la oficina me preguntaban, pues me veía demacrada y continuamente con malestares, por lo que no pude contenerme y sólo le dije a una de mis amigas de la Oficina, quien ese mismo día en la tarde, te dio tu primer regalito. 

Era una pijama blanca y verdecita, muy linda y la envolutura del regalo igualmente espectacular.. Eso me llenó nuevamente de alegría, y me hizo llorar muchísimo. Le pedí no contarle a nadie pues sólo después de darle esta gran noticia a tu papito, le diríamos a todos.  

Ahora, para darle la noticia a tu papito, decidí guardar la prueba de embarazo y como tu papito cumplía años el 12 de Diciembre, decidí comprarle una tarjeta de cumpleaños y darle como regalo la pijamita y la prueba de embarazo.   Llegamos tú y yo a México el 8 de Diciembre y curiosamente me sentí muy extraña, pues el estar con tu papito y tener que ocultarle hasta el 12 (día de su cumpleaños) esta gran noticia, me tenía inquieta, estresada, ansiosa, en fin... quería gritarle que iba a ser papá pero tenía que esperar, no podía dañar esta maravillosa sorpresa.

A mi llegada, tu papito también me notó muy delgada, demacrada y se preocupó muchísimo. Me dijo que a nuestra llegada a Colombia, realizaríamos una visita al médico.   Llegó el día tan esperado. Eran las 11 p.m. del 11 de Diciembre de 2006 cuando preparé todo para dar la gran noticia.  Ese día también celebran el día de la Virgen de Guadalupe, entonces a las 12:01 a.m. del 12 de Diciembre empezó a sonar pólvora en la calle,  me levanté inmediatamente corrí a mi maleta y saqué el regalo. 

Tu papito ya estaba a punto de acostarse porque había trabajado en la habitación del hotel para entregar ese proyecto.  Le entregué la tarjeta. Mi corazón latía al 200%, le escribí unas líneas, donde en algunos de sus apartes le decía que sabía que estaba enfermita, que no se preocupara tanto, que mi enfermedad tenía cura, (vieras mi muñequita preciosa, la cara de asombro de tu papito al leer esta líneas, tenía cara de preocupación), pero al final de la carta le decía que esa enfermedad tendría que esperar 8 meses y medio.

Al leer esta última parte, su mirada fue maravillosa, sus ojos se llenaron de lágrimas, los míos también, nos abrazamos, reímos, lloramos, gritamos y celebramos este momento tan maravilloso.  Ahora ya comprendió porque estaba tan indispuesta, tan demacrada, tan delgada.   Después de ese momento todo fue felicidad, fueron 9 meses de amor, consentimientos, cariñitos. Preparamos todo para tu llegada y desde ese momento hasta el día de tu nacimiento, teníamos muchas expectativas, muchas ansiedades, muchas ganas de conocerte. 

Tuvimos 2 Baby Showers, uno de nuestros amigos de la oficina y otro de la familia.  Fueron momentos especiales, espectaculares, muchos regalos, muchas lágrimas de felicidad, muchos sentimientos lindos expresados por la gente que nos quiere y que aunque no te conocían, también te demostraban afecto y cariño.    2 semanas antes de tu nacimiento, entre tu papito y yo, decoramos tu habitación, aunque no somos los mejores diseñadores y arquitectos, ubicamos todo perfectamente, pintamos tu habitación, decoramos las paredes. Quedó espectactular tu habitación, invitamos amigos para que fueran a ver nuestra obra de arte (je je). Fue maravilloso, otro momento inolvidable.

El día del parto fue el día más esperado, el día más importante en la vida de tu papito y mía, el día en que por fin te íbamos a conocer, te íbamos a compartir con toda nuestra familia, te íbamos a tener entre nosotros, poderte dar muchos abracitos, besitos, caricias, en fin era el día que habíamos deseado con todas nuestras ansias. 

Tu nacimiento se dió el Jueves 2 de Agosto del 2006 a las 8:33 p.m. Fue por cesárea porque durante todo ese día (desde las 7 a.m.) estuve en trabajo de parto pero nunca dilate, a pesar de tener contracciones.

Ver tu carita, sentir que habíamos logrado ver el fruto de nuestro amor convertido en realidad, era lo más maravilloso.  ¡Bienvenida a nuestra familia cielito linda!  El 13 de Febrero del 2008 dijiste por primera vez PAPÁ. Fue una felicidad enorme, tu papito lloró como nunca. Se sintió otra vez el hombre más feliz de la tierra, quería comerte a besos, sentimos tanta emoción. Es una experiencia increíble.   El día 13 de mayo del 2008, (curiosamente también fue un 13) y como ya tienes tantos movimientos, ya empezaste a dar tus primeros pasitos de gateo, tu abuelita te dejó sola en la cuna y al tratar de levantarte te golpeaste la frentecita.  Al llegar por la noche del trabajo, tu papito y yo nos dimos cuenta de este suceso, nos dio muchísima tristeza.  Tu primer golpecito, aunque fue un golpecito leve, sentí que me partía el corazón. Otra experiencia increíble, otra sensación que hace que sientas esa conexión madre-hijo.  No fue nada grave, pero yo sentí que era el fin del mundo.

Hoy después de escribir estas líneas, tienes 9 meses y 14 días y sentimos que cada día estamos más enamorados de ti, más llenos de ilusiones, con muchas expectativas de tu desarrollo, tu crecimiento, tu entorno. Nos sentimos los padres más maravillosos, felices y tranquilos del mundo porque tenemos a la muñequita más linda que existe sobre la faz de la tierra.  

Gracias Dios por habernos dado la dicha de ser padres y permitirnos sentir esta experiencia única y maravillosa que pueda existir. Valerie ¡te amamos¡.

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