Los pediatras advierten: calentar plásticos en el microondas o lavarlos en el lavavajillas puede contaminar la comida de nuestros hijos

La Academia Americana de Pediatría advierte del peligro de calentar las vajillas y botellas de plástico de los niños en el microondas y lavarlos en el lavaplatos.

Argumenta que algunos de los productos con los que se fabrican pueden transferirse y contaminar la comida y ser nocivos para nuestros hijos, por lo que reclama una regulación estricta al respecto.

Aditivos: un peligro para la salud

Un estudio publicado en Pediatrics, "Aditivos alimenticios y salud de los niños" ("Food Additives and Child Health") sugiere que hay que evitar algunos de los productos químicos permitidos actualmente, especialmente para los niños.

Algunos aditivos se colocan directamente en los alimentos, mientras que los aditivos 'indirectos' pueden incluir productos químicos de plástico, colas, tintes, papel, cartón y diferentes tipos de recubrimientos utilizados para el procesamiento y el envasado. Los más preocupantes incluyen:

  • Bisfenoles, como el BPA, que se utilizan para endurecer los envases de plástico y forrar las latas de metal, porque son disruptores endocrinos. Estas sustancias químicas son parecidas en estructura a las hormonas sexuales, como el estrógeno, por lo que pueden interferir en la aparición de la pubertad, disminuir la fertilidad, aumentar la grasa corporal y afectar los sistemas nervioso e inmunológico del niño.

De hecho, el BPA está desde hace años prohibido en biberones y tazas de aprendizaje.

  • Los ftalatos, que hacen que los tubos de plástico y vinilo utilizados en la producción industrial de alimentos sean flexibles, pueden afectar al desarrollo genital masculino, aumentar la obesidad infantil y contribuir a las enfermedades cardiovasculares, ya que son también disruptores endocrinos.

En 2017, la Comisión Americana de Seguridad de los Productos de Consumo prohibió el uso de algunos ftalatos en productos para el cuidado infantil como los anillos de dentición. También en Europa están regulados.

Y es que según explica el informe sobre toxicidad, "los niños son más sensibles a la exposición a sustancias químicas porque comen y beben más, en relación con su peso corporal, que los adultos, y siguen creciendo y desarrollándose".

"Las sustancias químicas que afectan el sistema endocrino, por ejemplo, pueden tener efectos duraderos en un niño ya que las hormonas coordinan funciones complejas en todo el cuerpo"

Así lo explica el Dr. Leonardo Trasande, autor principal del estudio.

Por eso, entre sus recomendaciones, la Asociación Americana de Pediatría (AAP) aboga por un proceso de regulación más rigurosa y transparente, incluyendo nuevos requisitos para las pruebas de toxicidad antes de su uso en el mercado y para volver a probar productos químicos previamente aprobados.

Cristal, mejor que plástico

Pero además de solicitar requisitos más estrictos, la AAP advierte a las familias que eviten calentar en los recipientes de plástico para microondas y lavarlos en los lavaplatos, porque contienen sustancias químicas dañinas que pueden filtrarse en la comida de los niños.

Según el informe publicado en 'Pediatrics':

  • Hay que evitar todos los plásticos con códigos de reciclaje tres para los ftalatos, seis para el estireno y siete para los bisfenoles. Lo entenderás mejor con esta tabla de símbolos.

  • No se deben utilizar nunca a altas temperaturas los plásticos con el código PVC (policloruro de vinilo) o el PS (poliestireno). Se caracterizan por su gran capacidad aislante y amortiguadora, pero tienen una escasa resistencia a la alta temperatura (se deforman a menos de 100 °C).

  • En su lugar, se recomienda utilizar recipientes de vidrio o envases de acero inoxidable.

  • La elección de alimentos enteros en lugar de alimentos procesados también reduce el riesgo de contaminación, así como el lavado de manos y de productos durante la preparación de los alimentos.

¿Por qué daña su salud calentar en el microondas?

Botellines de agua, bandejas, bols... Si se calientan o se exponen a una temperatura ambiental elevada corren el riesgo de descomposición del plástico que los recubre y la formación de sustancias indeseables como las dioxinas y otros tóxicos que pueden migrar al alimento.

De ahí que sea desaconsejable calentar la comida en utensilios de plástico o lavarlos en el lavavajillas, por las altas temperaturas que alcanzan.

Pero esto solo ocurre con algunos tipos de plástico y no con todos. Para asegurarnos de que el artículo puede calentarse en el microondas sin ser peligroso para a salud de nuestros hijos, debemos comprobar que cumple la normativa de la Unión Europea (Reglamento 10/2011 de la Comisión, de 14 de enero de 2011, sobre materiales y objetos plásticos) y que lleva su sello correspondiente que certifica que es adecuado para alimentación (suele ser el dibujo de un tenedor y un cuchillo).

¿Y en España?

También la Asociación Española de Pediatría ha advertido de los peligros contaminantes de los químicos que contienen los plásticos.

Pocos colectivos como el pediátrico están tan sensibilizados con respecto a la exposición de los niños a los productos contaminantes y residuos químicos.

Según el doctor Nicolás Olea Serrano, catedrático de la Facultad de Medicina en la Universidad de Granada y Director Científico del Instituto de Investigación Biosanitaria ibs Granada:

"El riesgo químico es mayor del que percibimos. El avance científico que observa y determina los peligros y beneficios de estas sustancias y los productos que las contienen va por detrás del desarrollo industrial responsable del ingente volumen de elementos químicos a los que nos vemos expuestos cada día".

Y van más allá, al asegurar que cosméticos, productos de aseo, limpiadores, detergentes, envases, envoltorios, plásticos, alimentos, textiles… prácticamente todos los útiles de consumo diario contienen dosis de contaminantes químicos.

Pero lejos de ser catastrofistas, los pediatras españoles apuestan por informar a las familias de que estas exposiciones pueden presentar un riesgo potencial y de que existen etapas críticas en la vida en las que hay que extremar las precauciones, como el embarazo y la lactancia.

Y abogan por seguir una alimentación poco procesada de mayor calidad, por reducir el uso de plástico alimentario, reciclarlo, no reutilizarlo y no calentarlo en el microondas. Argumenta el doctor Olea que:

"No se trata de volver décadas atrás porque entonces también se hicieron muchas cosas mal cuyas consecuencias estamos viendo ahora, pero sí es necesario adoptar una actitud más prudente y tener en cuenta que el consumismo desaforado nos puede llevar a seguir hábitos cuyas consecuencias pagaremos más adelante en nuestros hijos".

Por este motivo, los especialistas españoles también reclaman una mayor implicación de las autoridades reguladoras en esta materia:

"Es cierto que los efectos nocivos a veces tardan muchos años en ser evidentes, pero precisamente por eso las autoridades no deben pecar de excesiva confianza y laxitud, ya que esto puede llevar a la inoperancia en un momento en que hay que anticiparse a los hechos".

Así lo explica el doctor Olea que aplaude iniciativas como la prohibición en 2011 de los policarbonatos con los que se fabricaban los biberones o el veto de Francia en enero de 2013 a los tickets de caja térmicos, ya que ambos contienen bisfenol A, perjudicial para las mujeres embarazadas.

Por suerte, hoy se pueden encontrar artículos de plástico seguros para la alimentación, libres de BPA y ftalatos (los productos químicos más contaminantes).

Pero si aún sigues teniendo dudas, mejor optar por un recipiente o cristal o cerámica para calentar la comida. ¿Para qué arriesgarse con la salud de nuestros hijos?

Vía | USA Today

Fotos | iStock

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