Las guarderías y el riesgo de leucemia infantil

Acabo de leer una de esas noticias mal tituladas que no hacen más que confundir que pone: “las guarderías reducen la leucemia".

Leyendo el texto de la nota se aclaran las cosas. Y de hecho, es muy interesante.

El titular es motivado por una investigación realizada por científicos de la Universidad de California, Berkeley que asegura que el contacto social en los primeros años de vida puede disminuir en un 30% los riesgos de que el niño desarrolle leucemia, el cáncer infantil más habitual en la actualidad (y creciendo).

La investigación es el resultado de 14 estudios sobre las infecciones en los primeros años de vida y el desarrollo de la leucemia.

Los científicos explican que las infecciones comunes provocadas por el contacto social que se producen en los niños durante los primeros años servirían como una especie de inmunización ayudando al propio organismo a combatir la enfermedad.

Pero por otro lado, hay científicos que no están de acuerdo con esta teoría. Por el contrario, consideran que las infecciones de repetición temprana en niños susceptibles son un factor de riesgo de cáncer.

Por supuesto que en el desarrollo de un cáncer intervienen muchos otros factores, principalmente el genético, que es crítico, así como “exposiciones tempranas a agentes carcinogénicos son determinantes para la aparición del cáncer", según el doctor Juan Antonio Ortega-García, Director de la Unidad de Salud Medioambiental Pediátrica del Hospital Universitario Virgen de la Arrixaca.

Es apresurado y arriesgado afirmar que las guarderías tienen un efecto protector contra la leucemia. Incluso me atrevo a decir que contradictorio porque en los últimos años se han llenado las guarderías de niños pequeños que se contagian de infecciones todos los días mientras que la leucemia se ha vuelto el cáncer más habitual en los niños y su incidencia ha aumentado muchísimo en las últimas décadas. Es decir, de reducirla, nada. Sino, ¿cómo se explica este crecimiento de la enfermedad en los niños?

Los especialistas indican dos factores modificables que los padres tienen en sus manos para proteger a sus hijos de la leucemia. Una es la lactancia materna prolongada que ayuda a disminuir las infecciones en la infancia, y la segunda es buscar alternativas para evitar las radiaciones ionizantes diagnósticas en los dos primeros años de vida.

Yo agregaría algunos más como no exponer a las embarazadas ni a los niños al humo del tabaco, cambiar hábitos de alimentación y llevar un embarazo saludable a través de una dieta balanceada y ejercicio.

Vía | BBC En Bebés y más | La leucemia infantil tratada con células madre del cordón umbilical ofrece mayor supervivencia En Bebés y más | Descubierta la mutación genética que provoca la leucemia infantil En Bebés y más | Un nuevo tratamiento permite reducir la mortalidad que produce la leucemia linfoblástica en los bebés En Bebés y más | El consumo de alcohol y tabaco del padre aumenta riesgo de leucemia en el bebé

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