Cuidado con el eritema solar

Estamos en la época adecuada para disfrutar del sol y de la playa, pero hay muchos riesgos para el bebé y debemos tener mucho cuidado. Uno de ellos es el eritema solar, una inflamación que se produce cuando hay una exposición excesiva al sol.

Los niños tienen una piel que absorbe más cantidad de rayos solares que un adulto y esto se debe a que la producción de melanina (pigmento que protege la piel originando el famoso bronceado) es mucho más lenta y costosa que en un adulto.

Es importantísimo proteger a los niños de los rayos del sol sobre todo en sus primeros años de vida, hay que protegerlos con productos antisolares adecuados para ellos y utilizar además prendas de vestir, ya que la ropa protege efectivamente de los rayos solares, camisetas, gorros, pantaloncitos, parasoles, etc. Si el niño tiene un eritema solar, veremos que le aparecen unas manchas rojas en las zonas de exposición a los rayos del sol, además presenta una sensación de picor. Dependiendo del tiempo de exposición, la gravedad presentada será mayor, pueden incluso aparecer ampollas llenas de líquido que se acompañan de un intenso dolor.

La prueba que se suele realizar para comprobar la existencia de un posible eritema, es estirar la piel del niño entre los dedos, si se pone de color blanquecino será señal de que existe un eritema solar.

En todo caso lo primero que debemos hacer es que el niño deje de tomar el sol y dependiendo de la gravedad del eritema, si sólo se ha enrojecido la zona, se podrá remediar con unas compresas de agua fría con bicarbonato, aunque como siempre decimos, es preferible acudir al médico para que recete el tratamiento adecuado.

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