Sigue escuchando a tus hijos cuando estos crezcan: le darás valor a vuestra relación

Escuchar (digo escuchar no ‘oír’) a los demás, creo que es una de las claves de la comunicación humana. Establezco la distinción porque “escuchar" es ‘prestar atención a lo que se oye’. Lo cual trasladado al ámbito doméstico y en una escena que podría repetirse en muchos hogares: escuchar es (como dice Marisa de ‘Madres estresadas’, a la que próximamente entrevistaremos - no me he olvidado, no -); dejar de remover la cena, apagar el fuego y darnos la vuelta, para atender lo que quieren decirnos nuestros hijos.

Que no es sino lo que nos gustaría que hicieran con nosotros, si quisiéramos comunicar algo importante. Me permito además introducir una variable en el tema de la escucha, que no tiene que ver tanto con lo que los demás nos cuentan, como con lo que nosotros decimos. ¿Te escuchas cuándo hablas con tus hijos? ¿te escuchas cuándo les regañas? ¿te escuchas cuándo les sermoneas?, en mi caso cuando lo hago, a veces me da un poco de vergüenza de mí misma, al darme cuenta de cuán fácil es perder la compostura.

Marcy Axness es especialista en desarrollo temprano, conferenciante, editora de Mothering y autora de un libro llamado “Parenting for Peace: raising the next generation of Peacemakers", de una de sus entradas recientes, he rescatado algunas ideas que además de ser contundentes, son clarificadoras y muy a tener en cuenta

Escucha (de verdad) a tus hijos

En el artículo 5 Out-of-the-Box Ways to Make Your Child “LISTEN!!!", habla de eso… formas de hacer que los niños escuchen. Os recomiendo leer completo, aunque por ejemplo, una de las cosas que más me ha gustado es que (aun sin darnos cuenta, aún sin querer) para los nuestros hijos somos un espejo.

Así que no pretendamos ver en ellos comportamientos que por pereza, desidia o negación no adoptamos. ¿Somos ordenados? ¿tenemos en cuenta a nuestra pareja al tomar decisiones? ¿hablamos con nuestros padres sin tapujos?).

Hablar menos (y más claramente), ESCUCHAR, pensar antes de decir (antes de hacer también), sorprender a los niños (dejando sacar nuestro niño interior) y conseguir ser fuente de inspiración. Son unos pilares que podrían sustituir a cientos de páginas con consejos y recomendaciones difíciles de recordar, y a veces incluso de poner en práctica.

Una duda frecuente: ¿habré estado a la altura?

Me lo he dejado para el final, aunque en verdad no sabía si introducir este post con esta idea que ha venido a poner palabras a un pensamiento y miles de sentimientos que me abordan desde hace poco tiempo. De repente tengo un hijo pre adolescente (y tras de él un puñado importante de vivencias, recuerdos y emociones), y me doy cuenta de que él ya está empezando a escoger su propio rumbo.

Es cuando querría haber estado a la altura, cuando querría haberle proporcionado herramientas suficientes, cuando necesitaría disponer de un poco más de tiempo para ayudarle a sentirse más seguro. Y sobre todo cuando veo a la vuelta de la esquina el “examen final de ser madre" y me da la sensación de que en lugar de ‘asistir a las clases’ me he perdido en prejuicios, divagaciones, temores, incertidumbres, equivocaciones…

Este torbellino es normal y compartido por muchos padres. Y pese a él, deciros que (tal como les aseguro a otros padres, y como me aseguran los que han pasado por esto) los adolescentes aún nos necesitan. De otra manera claro, porque ya no se embelesan con nuestras palabras y con nuestros actos, sino que esperan ver comprensión, respeto, coherencia; y sobre todo que nos escrutan constantemente.

La respuesta está en el camino, y en nuestra propia capacidad de redefinir el papel de padres y la relación con los niños, unos niños que un día nacieron, y cuando nos vengamos a dar cuenta se habrán independizado. La labor de los padres no es fácil, entiendo que la de ser hijo tampoco, pero es posible formar un equipo en el que la persona que depende acaba trabajando ‘codo a codo’ con la que protege, y pasado el tiempo, acaba acompañando a sus propios hijos en la vida.

Imágenes | Andres Rodriguez, Francisco Osorio Vía | Mothering En Peques y Más | Practicar la escucha activa con nuestros hijos, Acercate a tus hijos para hablar con ellos: mejorarás vuestra comunicación

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