Ana y Mía no son princesas, ni son las amigas de tus hijos: cuidado con estas páginas en Internet

¿Ana y qué? pensé mientras preparaba esa entrada en la que el doctor José Luis Pedreira nos contaba que los peligros de Internet, no se limitan a las conductas inadecuadas (sexting,y otras), sino que se debían supervisar los contenidos, algo que yo creía tener controlado. Pero para mi sorpresa, ese día descubrí (no muy gratamente, la verdad), que hay páginas que incitan al suicidio, y otras (las Ana y Mía) que hacen lo propio con la Anorexia y la Bulimia, por poner dos ejemplos.

En ese momento sentí como si me hubiera ‘caído del guindo’, y al mismo tiempo satisfecha por haber descubierto que puede ser muy perturbador para las y los jóvenes, y que puede hacerles mucho daño, aunque al llamar a sus ordenadores, se disfrace de ayuda para conseguir la perfección.

¿Perfección?, toda la vida de mis hijos explicándoles que no hay humano perfecto, para que ahora me venga una página pro Ana o pro Mía, y les diga que no le hacen daño a nadie defendiendo estos dos trastornos alimentarios…

Bueno, eso de que no le hacen daño a nadie, habría que matizarlo muchísimo, por no decir negarlo. Pero sí, las personas que participan de esta tendencia se permiten buscar esa perfección que me saca de las casillas, y afirman que un gramo de más son kilos de felicidad de menos.

Imposible ser feliz si se busca ser perfecto, imposible ser libre si se está pendiente sobre la opinión que tienen los demás acerca de tu cuerpo; es lo que pienso y lo que siento.

Como lo leéis, además de preocupados por el exceso de violencia, o por la pornografía antes de tiempo, ahora tenemos que estar pendientes de estas páginas. Sin embargo el fenómeno no es nuevo, ya que fue en la década de los 90 cuando se extendió desde Estados Unidos a Inglaterra. Se trata de defensoras, defensores de la anorexia y la bulimia que ofrecen sus experiencias en blogs, y las aderezan de dietas cuasi imposibles, consejos para autoagredirse o consejos para culminar con éxito los esfuerzos por esconder la comida sin que nadie lo vea, entre otros. El envoltorio se acaba de adornar con una supuesta defensa de la libertad de expresión.

También se advierte desde estos blogs que no se trata de un juego, y que no proporcionan dietas para bajar de peso, sino que directamente se muestran ‘adoradores’ de un modelo de vida cuyo objetivo es pesar como máximo 50 kilos. Las páginas Ana y Mía (las encontraréis por doquier, me resulta repulsivo poneos ejemplos) no son ilegales en nuestro país, aunque hagan apología de enfermedades que provocan sufrimiento a niños y a sus familias, y aún sabiendo que en ocasiones alguno de esos niños acaba en el hospital convertido en un esqueleto con piel pegada.

Ana y Mía ni son princesas ni las amigas de tu hija

Eso por delante, que quede claro… aunque ahora estoy racionalizando de una forma que los adolescentes no siempre saben hacer. A veces se piensa que estos trastornos de alimentación tienen como causa una baja autoestima derivada de un pobre autoconcepto, no digo que no sea así, pero existen más factores, como un exceso de estímulos exteriores que impactan en nuestros hijos (y no siempre rebotan, puesto que penetran en su mente).

Creo que no podemos dejar de estar alertas, y no sería útil pensar ‘¡ay! pero es que mi hijo es muy responsable, ¿cómo se le iba a ocurrir hacer algo así?’, no, nuestros hijos son personas en desarrollo, influenciables y deseosos de encajar en su entorno

La anorexia y la bulimia son desagradables, no nos engañemos: vomitar lo que se acaba de comer, renunciar a comer aunque se tenga hambre, ver como se cronifican los conflictos en casa… Sin embargo ahí están las princesas, y los príncipes del reino de Ana y Mía, para mostrar a sus seguidores, todo lo bueno que tienen estos trastornos. Además como son sus amigas, entienden su sufrimiento (leo esto y me dan ganas de apearme de este mundo, no creáis, pero con mis hijos de la mano).

Lo que ocurre es que el príncipe esperado (no me lo invento) no llega nunca subido en su corcel, y la niña se queda esquelética, los labios deshidratados de tanto vomitar, y sin poder hacer una vida normal.

Así, las y los afectados tienen su apoyo en la red, ¿cómo combatir la esperanza de ser princesas de 45 kilos con rostro de porcelana?, ¿cómo hacerlo cuando has encontrado en una de estas páginas las fotografías de las famosas más delgadas? ¡qué guapas están! (es ironía claro), a ver si luego les queremos tirar la culpa a los menores con anorexia o con bulimia, si los primeros que seguimos los dictados de las tendencias en belleza (exterior, se entiende) somos nosotros.

Un reino poco amable disfrazado de belleza

Es poco amable porque resulta el equivalente a un grupo de adolescentes cerrados al exterior con capacidad para decidir normas al margen de la sociedad, y para obligar a sus seguidores a alejarse de su entorno, es decir … de quienes pueden ayudarles.

Pero que quede claro, no hay nadie en contra de las personas con anorexia o bulimia, y nadie quiere hacerles engordar para estar guapos (¿trastornos de la alimentación disfrazados de desórdenes mentales?… por ahí van los tiros). ‘Cuidado con engordar porque la obesidad es terrible', a ver: la obesidad es una enfermedad preocupante la verdad, pero no se puede alejar a jóvenes inseguros y confiados en exceso de la comida, sólo porque hayan personas obesas (que a su vez querrían sentirse mejor) en el mundo, ¿qué disparate es este?

La terminología de estas dos ‘chicas inquietantes’ (de Ana y Mía hablo) está llena de palabras fáciles de aprender: los self injury son las autogestiones, y los ‘thinspo’ modelos inspiradores por su aspecto físico, los ‘reverse thinspo’ no son adecuados para seguir, debido a su sobrepeso - resulta muy motivador porque se inculca el asco hacia ellos (horrible, lo sé) -. Un ‘wannabe’ es un principiante, y las Alisa son nuevas incorporaciones al club de los despropósitos, solo comida orgánica, y cruda, nada de aditivos, otra forma de llamar a los ortoréxicos.

Son formas de expresarse para localizarlas en la red cuando se las necesita, y en la otra vida (la presencial) se ponen pulseras rojas si son pro Ana (Anorexia), moradas si son pro Mía (Bulimia); e insertan lazos blancos en blogs, o los cuelgan en la carpeta del cole, para hacerse de notar como seguidores de este "estilo de vida".

A ver si despertamos ya y nos ponemos manos a la obra

… no vaya a ser que esto se nos vaya de las manos. Porque todos sabemos que lo ideal es alimentarse equilibradamente por salud, que si se hace así es más fácil sentirse a gusto consigo mismo. ¿Lo saben también los niños? ¿saben como querer su cuerpo a pesar de las imperfecciones? ¿saben cómo encontrar su lugar en el mundo con toda la ‘basura’ que la sociedad les mete en la cabeza? Y los padres ¿sabemos estar prevenidos? ¿y hablar con ellos para conocer sus preocupaciones? ¿nos daríamos cuenta de los cambios si ocurriera?

Según Protégeles, un 17 por ciento de los menores que navegan por la red, visitan páginas que hacen apología de la anorexia. ¡Venga ya!, pero si en la edad en la que están ni siquiera tienen elaborado su sistema de valores y su protección frente al mundo, ¿cómo les dejamos hacer eso sin al menos dialogar sobre lo que han visto?

Precisamente Protégeles diseño una Campaña hace algún tiempo, llamada ‘Tú eres más que una imagen’; y pone a disposición de las familias un sitio web llamado “La anorexia y la bulimia, un falso mundo".

¿Qué hacer? de un lado están los partidarios de la prohibición, por ejemplo en Francia hay una ley que puede condenar a los autores de estas webs a penas de prisión y multa. Del otro, los partidarios de luchar con las mismas armas: si Ana y Mía se valen de sus seguidores para hacer llegar mensajes falsos a los jóvenes, ¿por qué no íbamos a hacer los propio nosotros? ¿porqué los padres, la sociedad, los terapeutas no utilizamos también el poder de la escritura para contactar con estas chicas y estos chicos? Campañas, blogs preventivos, mensajes contrastados.

De hecho investigadores de la Universidad de Maastrich, realizaron un estudio colocando mensajes de advertencia sobre el contenido y las intenciones de 150 webs que realizaban apología de los Trastornos de la Conducta Alimentaria, la estrategia se presentó como prometedora. En cambio el cierre de páginas, desalienta sólo temporalmente, además no es raro que tras la reaparición se restrinja el acceso a los elegidos (así se aseguran de que no van a haber interferencias).

Eso sí, siempre que se detectara alusiones a la conveniencia de hacerse cortes o intentar el suicidio, la página debería censurarse, es más que obvio, porque ya sumamos una violencia bastante extrema. Lo de los cortes suele venir por la creencia de que así se queman calorías.

¿Consejos acerca de la Anorexia y la Bulimia? hoy no voy a entrar en ello, pero aquí explicábamos como detectar, y aquí como prevenir. Sólo especificar que en caso de tener que buscar un especialista para poner en tratamiento a un adolescente enfermo, yo buscaría a alguien que supiera del tema, y que tuviera cierta experiencia tratando pacientes con estos trastornos.

Por otra parte, sé que los padres somos capaces de detectar cualquier cambio duradero y dañino en los niños, lo que ocurre es que a veces tardamos en buscar la solución por la falsa creencia de resolución espontánea, pero las cosas no son así en la vida real.

Os lo cuento porque es un peligro que está ahí, y yo personalmente aún ni conocía; de hecho mientras me documentaba ampliamente para confeccionar esta entrada, no podía evitar preguntarme si debía pellizcarme para ver si estaba o no en una especie de pesadilla.

Imágenes | Olga Berrios, Christy Mckenna
En Peques y Más | La sociedad transmite cánones de belleza sesgados, pero desde la familia podemos educar a los niños. Entrevista con Marta Ampuero, ¿Por qué aparecen los trastornos de la alimentación en niños pequeños?

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