
El ministro del Interior recuerda sus primeros años, marcados por una vida modesta y el valor del esfuerzo
Más allá de la tensión del Congreso, de las sesiones de control y de las responsabilidades al frente del Ministerio del Interior, Fernando Grande-Marlaska conserva el recuerdo de sus orígenes.
Antes de convertirse en juez de la Audiencia Nacional y en una de las caras más conocidas de la política española, fue un niño de Bilbao que creció en una familia trabajadora, donde el esfuerzo formaba parte de la vida cotidiana.
A sus 64 años, el ministro del Interior recuerda su infancia como un niño bilbaíno en el seno de una familia media de los años 60 y 70.
Sus padres y el Bilbao de su niñez
En sus memorias, Grande-Marlaska sitúa su crecimiento en una familia trabajadora en la que se daba gran importancia al valor del esfuerzo.
"Mi infancia fue la de un niño de una familia media de los años 60 y 70, con un orden muy establecido. Vivíamos con comodidades básicas, pero sin ningún tipo de lujos. Lo importante en casa era estudiar", señaló en sus memorias.
Describe a su padre como un hombre serio pero muy protector. "Mi padre era policía municipal en Bilbao. De él aprendí el sentido de la responsabilidad, el respeto a las normas y el valor del trabajo diario. Era un hombre serio pero muy protector", añadió.
En cuanto a su madre, era modista, una mujer a la que define como independiente en una época difícil. En sus palabras, fue "un referente" en su vida, y señala que los valores se le inculcaron de forma natural.
El ministro rememora también el Bilbao de aquellos años como una ciudad "industrial, gris y severa", que describe como muy distinta a la actual.
Para Grande-Marlaska, el encanto de la ciudad estaba en los juegos en la calle y la ría, y comenta que "guarda los olores y el sirimiri de aquella época clavados en la memoria"
Foto | La Moncloa
Ver todos los comentarios en https://www.bebesymas.com
VER 0 Comentario