Si lo colocas sobre tu abdomen tras el parto, el bebé reptará instintivamente hasta tu pecho

El parto es un momento trascendental para el bebé. Pasa de la vida intrauterina a una vida fuera del útero en la que lo único que reconoce como parte de él es el cuerpo de su madre. Tan es así, que a los nueve meses tras el parto se los conoce como la exterogestación, o gestación fuera del útero.

En los instantes tras el parto, el grado de receptividad del bebé está en sus niveles más altos. Una muestra de ello, y una experiencia inolvidable si quieres probarlo, es que si lo colocas sobre tu abdomen, el recién nacido reptará instintivamente hasta tu pecho para alimentarse, guiado por el olor.

Este gesto es conocido como breastcrawl o gateo hacia el pecho, aunque en realidad no es un gateo, porque el recién nacido todavía no es capaz de gatear. Ambos tiene que estar desnudos, piel con piel y el bebé tiene que ser colocado boca abajo encima tuyo, a la altura de tu abdomen. Guiado por el instinto, comenzará un movimiento de rastreo empujándose con sus pies y sus brazos hasta alcanzar con su boca el pezón.

La primera hora es sagrada

Los primeros sesenta a noventa minutos tras el parto, incluso se habla de las primeras dos horas, es un período especialmente sensitivo con grandes beneficios para las madre y el recién nacido. Unos momentos en los que nada ni nadie debería separarlos; cualquier procedimiento puede esperar.

El contacto precoz entre ambos favorece la impronta afectiva, es un momento para reconocerse, olerse, tocarse, así como para que el bebé comience a alimentarse del calostro, la primera sustancia segregada por los pechos con incontables ventajas para él.

Esta primera hora es fundamental para instauración de la lactancia materna, una base sólida para tener una experiencia de lactancia exitosa.

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