Hay vida más allá de las extraescolares: padres que dejan de lado su vida social por las actividades de sus hijos

Si has cambiado las reuniones en la cafetería por el vestuario de la piscina, el ver la tele los sábados por la mañana tumbados en el sofá por haceros 30 kilómetros de coche para llevar a tus hijos a un partido, si la hora de las cañas ha pasado de ser "cuando me levante voy" a un "cuando termine el partido nos vemos", es el momento de darse cuenta que las extraescolares de vuestros hijos monopolizan vuestra vida social.

Son las cinco de la tarde, hora de salida en los colegios. Los peques terminan su jornada lectiva y es justo cuando una marabunta de padres se dispone a iniciar la suya, carreras y prisas se mezclan con mochilas, trajes de baile, judo, botas de fútbol y un sin fin de variada parafernalia.Si creían que el estrés por terminar el trabajo a tiempo había terminado, están muy equivocados, ahora comienzan las extraescolares, es la hora de cambiar de agenda y las reuniones, por entrenamientos, clases de inglés y pintura.

Recuerdo cuando era pequeño que se puso de moda llevar a tus hijos a extraescolares de inglés y que las academias empezaron a aparecer cual champiñones en el bosque. Tendría yo de aquella unos 10 años, más o menos, iba dos veces por semana a clases de inglés y lo compaginaba con clases de guitarra y algún entrenamiento de fútbol. No recuerdo, salvo los primeros días, que mis padres me acompañasen. Pero claro, no vivía en Madrid, sino en una ciudad mucho más pequeña y eran otros tiempos.

Hoy en día, al menos en lo que veo a mi alrededor, los niños empiezan las clases apenas se mantienen en pie y salen de sus labios sus primeras palabras. Mis hijos, por poner un ejemplo, empezaron a ir a extraescolares con cuatro años y me da la sensación que la edad sigue bajando.

Los padres de los amigos de mis hijos son mis amigos

Son tantas las horas y metros de pasillo, bancos de vestuario y cafeterías para hacer tiempo mientras acaban las clases, que por fuerza terminas entablando amistad con el resto de padres, que al igual que tú, se encuentran esperando.

Y así,tarde o temprano terminas añadiendo otro grupo más de WhatsApp, "Ballet María", "Inglés Silvi" que van relegando a la última fila a tus viejos grupos de toda la vida.¿Cuántos de tus amigos o amigas actuales son los padres de algún amigo de tus hijos? Y es que muchos de nosotros, no se si por necesidad o por imposibilidad de compaginar al 100% nuestra vida social de antes con las extraescolares de nuestros hijos, terminamos creando un nuevo grupo de amistades que está claro ahora tienen o tenemos algo en común, las horas de espera.

Y así al final terminas saliendo los fines de semana varias familias, en una alegre caravana. Eso sí, después de que terminen los eventos sociales de nuestros hijos.

¿Sacrificio o evolución?

No sabría muy bien decir si es un sacrificio de nuestra vida social anterior o simplemente una mera evolución, al fin y al cabo, la mayoría de nosotros sigue conservando a sus amigos de toda la vida, quizás no les veamos tanto y ni siquiera la mitad de lo que nos apetecería pero ahí están.

No siempre podemos conciliar nuestra agenda con la de nuestros hijos y en muchos casos no queda más remedio que hacer sacrificios, elegir su agenda o la nuestra. Si una vez que nos convertimos en padres se hace complicado quedar con esos amigos que siguen solteros o que no tienen niños, imagina lo que es quedar con esos amigos que también son padres. Porque quedar con algún plan para niños es relativamente sencillo, pero quedar una noche para salir a cenar y disfrutar todos juntos de una velada sin niños es un poco más complicado.

Gestionamos nuestra agenda en función de la de nuestros hijos

Seguro que os habrá pasado alguna vez que a la hora de pedir una cita en el médico, o que venga alguien a casa a reparar algún electrodoméstico o a la hora de quedar con amigos, habéis tenido que ajustar en función de los horarios de las clases de vuestros hijos. Incluso los sábados o la sagrada siesta de los domingos, nada se escapa de la agenda de nuestros hijos.

Pasamos de tener a nuestros hijos en la guardería para que coincidieran con nuestros horarios laborales y a medida que crecen son ellos los que seguirán marcando, en cierta medida, nuestras horas no laborables, aunque en muchos casos seamos nosotros mismos los que provocamos todo eso. Y según nuestro hijo o hija vaya avanzando en sus extraescolares la cosa puede aún ser más exigente, sobre todo una vez que entramos en las competiciones y con mayor razón si vivimos lejos de las grandes ciudades y nos tenemos que desplazar a los diferentes eventos en los que participen nuestros hijos.

Esto que expongo, no es ni mucho menos una queja, es un sacrificio que muchos padres y madres llevan haciendo toda la vida, incluso en algunos casos, sacrificando mucho más que su propio tiempo. Pero sí que tendríamos que ver cuál es el punto en que esta moda de llevar al nuestro hijo a todas las extraescolares que nuestro bolsillo nos permite, empieza a dar más problemas que beneficios.

Nuestra vida también es importante

Porque tengo muy claro que mis hijos son una parte tremendamente importante en mi vida, pero también lo es mi propia vida, al igual que para mi mujer la suya, somos padres, pero también personas que necesitamos relacionarnos con nuestros propios amigos y disfrutar de tiempo "de adultos". Y a lo que me refiero es que queremos que nuestros hijos tengan lo mejor que les podamos dar, que reciban toda la formación que les vaya a venir bien en el futuro para que puedan, si así lo desean, llegar a ser grandes estrellas del deporte, de las artes, etc. Pero también es importante que entiendan, tanto ellos como nosotros, que disfrutar de un fin de semana con la familia o con amigos es muy importante.

En muchas ocasiones, la mayoría quizás, nuestros hijos simplemente quieren disfrutar de la actividad que practican, sin aspirar a nada más. Y es importante, que tanto ellos como nosotros, nos demos cuenta que no todo tiene que tomarse como si fueran profesionales, como si no existiera nada más que la actividad, que también es importante disfrutar de tiempo fuera de exigencias, eso que solíamos llamar "tiempo de ocio y relax".

No olvidarnos que vivir nuestras propias vidas también es muy importante, que la vida que llevamos, siempre ocupados, siempre con alguna cosa en la agenda, sin un solo minuto para descansar o para tomarnos un café con amigos, con la familia o simplemente leer tranquilamente un libro, nos quema y desgasta, a nosotros y a nuestros hijos.

Ya que no podemos evitar que nuestra vida social cambie y que tengamos que realizar ciertos sacrificios por nuestros hijos, ¿por qué no adaptarnos a la nueva situación e intentar buscar un hueco para disfrutar de la familia y las nuevas amistades que vienen con ella?

Imagen |iStock
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