Niños que han aprendido a nadar solos este verano

Llega el fin del verano y es momento de hacer balance de los últimos meses. Una de las cosas que más orgullo nos produce a los padres es decir que nuestro peque (y aquí tengo que limpiarme las babas) es uno de esos niños que han aprendido a nadar solos este verano. Mi pequeña va a cumplir 4 añitos, más o menos la edad a la que se estrenan en el medio acuático sin ayuda de manguitos, churros ni elementos flotantes.

El momento en que los vemos allí por primera vez pataleando y braceando como pueden para alcanzar el bordillo es todo un hito en la vida de los hijos. Un pequeño paso más hacia su propia autonomía y, desde luego, un gran alivio para los padres.

Se sienten poderosos y capaces de cruzar un océano a nado si fuese necesario, aunque solo sean capaces de avanzar unos pocos metros. Para ellos es todo un subidón de autoestima y confianza en sí mismos. Ya no necesitan ayuda para mantenerse a flote y disfrutar del agua.

Lo mejor en esta etapa de "se nadar solo, pero aún no lo tengo del todo dominado" es restringir una zona para que se muevan dentro de la piscina. Tiene que ser en la parte más bajita, que consigan tocar el suelo y con escaleras cerca por si se cansan.

Se cansarán, seguro, porque aún no regulan la distancia que son capaces de recorrer. También es inevitable que traguen agua, pues tienen que aprender a manejar la respiración. Además, no contienen las ganas de hablar, antes con manguitos o flotador podían hacerlo todo el tiempo, pero ahora deben mantener la boca cerrada para que no les entre agua.

Desde luego, y aunque siempre hay que vigilar a los niños en la piscina tenganla edad que tengan, en esta fase de aprendizaje es cuando más cuidado debemos tener. No se les puede quitar los ojos de encima pues cogen confianza y se creen capaces de hacer las mismas cosas que los mayores.

Se tiran del bordillo cogiendo carrerilla y haciendo piruetas, deciden por sí mismos meterse al agua sin avisar, pretender acompañar a sus hermanos en los juegos acuáticos... Se sienten mayores pero no lo son, así que más ojo que nunca.

Pero la confianza que les aporta el aprender a nadar solitos es súper beneficioso para su autoestima, por lo que es importante que no les limitemos ese sentimiento. Debemos acompañarles, alentarles y estar siempre vigilantes para socorrerles si fuera necesario, pero nunca desanimarles.

Por último, si tu hijo no lo ha conseguido este verano, tampoco le comparéis con otros niños de su misma edad que sí lo han conseguido. Cada uno tiene su propio ritmo y seguramente lo hará el próximo verano.

Y por casa, qué tal. ¿Han aprendido vuestros hijos a nadar solos este verano?

Foto | egarc2 en Flickr En Bebés y más | ¡A la piscina con los niños! No les quites ojo, Precauciones en la piscina con niños

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