"Nadie respeta las necesidades de otra persona sin conocerlas". Entrevista a la psicóloga Teresa Garcia

En el mes de abril entrevistamos a la psicóloga Teresa García, psicóloga especializada en Psicopatología Infantil, psicoanalista y experta en ayudar a las familias a encontrar maneras de relacionarse y comunicarse sin violencia a través de su proyecto Sin Castigos.

Hablamos con ella en abril sobre crianza sin castigos y de aquella entrevista surgieron muchos temas que ahora exploraremos: el vínculo de los bebés y su socialización inicial, que tratamos en esta entrevista, dejándonos para la próxima entrega el desarrollo de la sociabilidad en la infancia y la escuela.

¿Qué es la sociabilidad humana?

¿Definición corta o definición larga?, en una definición corta diré que es la capacidad de relación entre humanos. Pero esa definición se queda corta, porque la sociabilidad varía de una persona a otra, de una familia a otra, de una ciudad a otra, de un país a otro y por lógica, de una cultura a otra. Por ejemplo, en nuestro contexto, España, año 2011, una chica joven, sociable, saluda con un beso en la mejilla a un chico también sociable. Pero hace tan solo 50 años, ese tipo de saludo en nuestro país no estaba bien visto.

¿Entonces la sociabilidad depende de la cultura?

Efectivamente, la sociabilidad depende de la cultura, es el proceso mediante el cuál un individuo se adapta a las normas de la cultura en la que ha nacido. Es el resultado de un proceso de “endoculturación”.

¿Cómo comienza un bebé a relacionarse con otras personas?

La primera relación de un bebé con otra persona es la que se produce justo después de nacer. Cuando mira con los ojos bien abiertos y sin parpadear, a la que es su madre. De la calidad de esta mirada mutua, porque la madre también debe mirar al bebé, depende el vínculo que luego desarrollará. Y de la calidad del vínculo con la madre, o en su defecto, si la madre falla por algún motivo, con la figura con la que el bebé desarrolle el apego.

En los primeros meses es necesario y saludable que ese vínculo primario se produzca con una sola persona. Y que establezca vínculos secundarios con las demás personas con las que conviva.

¿Quieres decir qué es más importante el vínculo con la madre?

No exactamente. La madre es la persona que la naturaleza ha programado para ocupar ese lugar. Pero el bebé sólo necesita a una persona para establecer el vínculo primario. Y establece vínculos secundarios con otras personas. Es importante que el vínculo primario se establezca con una sola persona, eso es lo que se desprende de los estudios que se han hecho sobre el apego.

Es entonces la figura de apego fundamental para un correcto y sano desarrollo emocional, ¿verdad?

Tanto es así, que las estadísticas muestran que un apego seguro correlaciona negativamente con enfermedades mentales y positivamente con éxito profesional y en las relaciones. Mientras que un vínculo inseguro correlaciona positivamente con algunas enfermedades mentales y negativamente con el éxito profesional y en las relaciones.

Entonces, ¿es deseable que nuestros bebés establezcan un vínculo seguro?

Si, es lo deseable, ya que facilitará las siguientes etapas de la vida
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¿Cómo sabes si tu bebé tiene un vínculo seguro?

Más que diagnosticar el tipo de vínculo que tiene un bebé, me inclino hacia informar lo que hacen las madres de bebés que tienen vínculo seguro, según la investigación. Son madres, que no son intrusivas, pero sí accesibles, que no castigan a sus bebés.

¿Qué es una madre intrusiva?

Imagina una mamá que quiere mostrarte la nueva monería que ha aprendido su bebé. Entonces, el bebé está entretenido explorando una caja de cartón, por ejemplo, y la mamá le interrumpe para estimularle a que repita la monería. O bien una madre que carece de habilidad para interpretar cuando el bebé está cansado de estimulación, y entonces continúa, hasta que el bebé reacciona llorando. Hay muchas formas de ser intrusiva, esto es solo un ejemplo.

¿Qué es una madre accesible?

Es una persona que está atenta a las necesidades del bebé para satisfacerlas en cuanto aparecen, pero que mientras el bebé no la necesita, le deja explorar tranquilo.

¿Cuándo comienza un bebé a ser consciente de que su madre es otra persona y él una persona independiente?

Es un proceso, no existe un momento puntual en el que descubre cien por cien que es otra persona. El proceso comienza entre los seis y ocho meses, cuando aparece la ansiedad de separación. Esa etapa que todas las madres conocemos y que decimos, “antes se iba con mi madre, con mi hermana, etc., y ahora no puedo dejarle sólo”. Y te lo cuentan pensando que han hecho algo mal, cuando la realidad es que simplemente, hasta ese momento el bebé no se percibía separado.

Después van apareciendo “picos”, por ejemplo entre los dos y los tres años, la famosa etapa del no. El niño o niña, que con esa edad dice que no a todo, no está desafiando, aún no tiene idea de qué es desafiar, está afirmándose en qué es una persona diferente, y como tal tiene sus propias “ideas”.

Conocer esto ahorraría a muchos padres y madres sentimientos de culpa innecesarios después de castigar a sus pequeños, y comprobar que continúan diciendo no. Incluso ahorraría visitas a profesionales de la salud, pensando que el niño tiene un problema.

¿Cómo y cuando descubre al resto de las personas?

Igual que en el caso anterior, es un proceso que tiene fecha de comienzo aproximada, y fecha de fin aproximada, no un momento puntual.

¿Hasta que punto es importante para el desarrollo de la personalidad el respetar las necesidades emocionales de los niños?

Las correlaciones indican que a más necesidades emocionales respetadas, mejores habilidades sociales, más probabilidad de éxito profesional y relacional. Así que respetar las necesidades emocionales de los niños es de suma importancia.

Aquí nos encontramos con un problema cultural. Nuestra cultura tiende a pensar que mientras son bebés no se “enteran” y por lo tanto puedes hacer lo que quieras. Tanto es así, que aún quedan pediatras con vida, muy viejitos, pero con vida, que recuerdan que a los bebés se les llegó a operar sin anestesia, porque se pensaba que no sentían dolor.

Se ha tendido tanto a minimizar tanto las necesidades de los bebés y niños, que las personas que hacen talleres conmigo, manifiestan al terminar el taller frases como: “ahora soy capaz de respetar a mi hijo”.

¿Quiere decir eso que antes no le respetaban?

Quiere decir que antes no sabían que tenían unas necesidades, y nadie respeta las necesidades de otra persona sin conocerlas.

¿Hay que forzarlos a irse a los brazos de otra persona si el bebé no quiere?

Sólo en caso estrictamente necesario. Me explico, por ejemplo la mamá, o la persona de apego primario, tiene que entrar en una mesa de operación. Lógicamente, el bebé se tendrá que quedar con otra persona. Y aún en esa necesidad, lo conveniente es ir preparando poco a poco al bebé. De forma que el bebé conozca a la persona que le va a tener en brazos y tenga “confianza” en esa persona.

¿Y si la abuela viene de muy lejos a verle?

Le recomiendo que haga juegos con la madre y el bebé, hasta que el bebé se sienta seguro. Entonces las emociones del bebé estarán protegidas. De otro modo dispararemos las hormonas del estrés innecesariamente.

¿No atender el llanto o la necesidad de contacto físico, daña la sociabilidad y la emocionalidad de los bebés?

Los estudios sobre el apego así lo muestran.

Idealmente ¿hasta cuando como mínimo un bebé debería estar con su madre todo el tiempo?

Hasta que el bebé quiera alejarse. No me gusta dar un número de meses, porque cada bebé es diferente. Así como cada bebé tiene un tiempo para caminar, del mismo modo, tiene un tiempo para estar con su madre. Ese tiempo varía de bebé a bebé, pero una observación tranquila nos mostrará cuando está preparado para ir con otras personas.

¿Necesitan los niños pequeños la guardería para socializar?

Los niños comienzan a socializar entre ellos a partir de los tres años, aproximadamente. Hasta ese momento prefieren la interacción con un adulto, cuestión por otra parte normal y lógica. Los primates van pegados a su mamá hasta los cuatro años más o menos. Y los humanos estamos muy emparentados con los primates. Por lo tanto, los niños pequeños no necesitan la guardería para socializar, sino a otros adultos respetuosos con sus necesidades.

Se hizo un estudio, si no me equivoco en los años ochenta. Los psicólogos querían probar que los niños que iban a guardería tenían mejores medidas de sociabilidad y mejores resultados en la escuela primaria. Los investigadores no estaban preparados para lo que encontraron. Las puntuaciones más altas en sociabilidad la tenían los niños que habían estado con sus madres hasta el inicio de la escuela primaria. En cuanto a los resultados académicos, al inicio del primer curso de primaria, los niños que habían estado en guarderías tenían mejores resultados, pero los que habían estado en casa les igualaban en dos o tres meses.

¿Por qué lloran los niños pequeños al ir a la guardería?

En general porque aún necesitan estar con su mamá. Los niños no tienen nuestro concepto del tiempo. Así que no saben cuanto tardaremos en volver. Haciendo un símil, es como si tu pareja sale de juerga y no te avisa de cuándo volverá. Pasan tres días, y llega al cuarto día en la mañana. Pasas un miedo tremendo sin saber si volverá o no.

Todos sabemos que los niños no manejan ni comprenden el reloj, así que cuando nos vamos y le dejamos en la guardería, no tienen la menor idea de cuándo volveremos. Una madre en el taller on line, me consultó porque su hijo lloraba cada día al entrar en infantil. Tenía tres añitos en aquel momento, y hasta ese momento no había asistido a guardería. Le recomendé que hiciera juegos, para que el niño comprendiera que la madre siempre iría por él. Un día, de camino a la escuela, la mamá iba cantándole una canción, que en su letra explicaba que en un rato estaría nuevamente con él. Y el niño le respondió: “mami, yo ya sé que siempre vienes, lo que no sé es cuándo”, según la madre visiblemente enfadado. Esto escenifica muy bien a qué me refiero.

Mañana publicaremos la segunda parte de esta larga entrevista a la psicóloga infantil Teresa García, que nos hablará sobre la socialización sana de los niños en la familia, el entorno y la escuela.

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