De niños que hablan solos (y que además no se callan)

Los padres nos pasamos los primeros meses de vida de nuestros hijos deseando oír sus vocecitas y nos llenamos de orgullo y alegría cuando empiezan a decir sus primeras palabras. Algunos padres incluso se preguntan cuándo empezarán a hablar si ven que tardan un poco en hacerlo.

Luego, cuando ya hablan, los hay que llegan a incluso a recordar esos tiempos con humor: "tanto tiempo deseando que hablara y ahora no calla". Y es que algunos niños hablan muchísimo, con los demás, ellos solos mientras juegan, cantando mientras hacen cosas, y muchos padres llegan incluso a preocuparse. ¿Es normal que hablen solos? ¿Es normal que no se callen?

Niños que hablan solos

Todo el mundo habla solo. Los adultos lo hacemos menos que los niños, obviamente, y unos menos que otros, pero todos hablamos solos en algún momento. Suele pasar cuando nos enfadamos, que nos vamos diciendo a nosotros mismos lo que nos molesta de los otros "¡pues no va y me dice que...!", o cuando estamos muy concentrados haciendo algo y nos decimos, para ponerlo todo en su sitio y orden, "venga, céntrate, ahora va esto, luego lo otro...".

Los niños hacen algo parecido, porque ellos piensan en voz alta. Es decir, el desarrollo del habla y el desarrollo del pensamiento van parejos. A medida que maduran su inteligencia, maduran en el habla y, a medida que hablan y mejoran el lenguaje, desarrollan su cognición. Este hablar, además, es el ensayo para luego hablar a los demás.

Digamos que, con ese hablar solos, están ensayando el lenguaje, ensayando pensamientos, ensayando maneras de hacer las cosas, etc. A todo esto se le llama "el habla egocéntrica", el habla de un niño hacia sí mismo, propia, sin necesidad de nadie que le escuche.

¿Habla egocéntrica?

Sé que suena raro, sé que todo lo que se acompañe de la palabra "egocéntrico" parece negativo, pero en este caso no es así. No es más que una manera de definir el primer habla de los niños.

El habla egocéntrica puede ser de tres tipos:

  • La repetición o ecolalia, que es cuando los niños repiten las palabras que dicen los demás, e incluso las frases, de manera que las va interiorizando para luego utilizarlas en sus propios "discursos".
  • El monólogo, que es cuando el niño habla consigo mismo, sin necesidad de que haya nadie delante (o aunque lo haya, porque no dirige su mensaje hacia él), muy típico de cuando están preparando algo o haciendo algo que requiere varios pasos ("la pieza roja encima, el muñeco se pone aquí y ahora necesito... necesito otro muñeco para ponerlo aquí,...") y que puede darse también cuando simplemente hacen diálogos, como si él fuera el emisor y el receptor y que suele dejar a los padres un poco perplejos.
  • El monólogo colectivo, que es similar al anterior, pero cuando va dirigido a otro niño o a otra persona. Algo así como "te cuento mi vida y si me respondes bien, y si no también, que yo sigo a lo mío" (emm, sí, es cierto, muchos adultos también hacen monólogos colectivos).

Pues bien, este habla egocéntrica, el hecho de que hablen solos, que hace pensar a muchos padres que su hijo no está bien, es algo normal, porque no es comunicación per se. No es hablarse a sí mismo y responderse, como si el niño tuviera doble personalidad, sino que es un "pensar en voz alta". Son pequeños para pensar en voz baja, o para pensar sin articular palabra, así que primero lo hacen así, para emitir sonidos y palabras, para escucharse y para, de ese modo, desarrollarse cognitivamente y desarrollar su lenguaje y su capacidad para comunicarse después de manera social.

El lenguaje social

El lenguaje social, o lenguaje socializado, es el que viene después del habla egocéntrica, o durante, porque en un intervalo más o menos extenso de tiempo, y hablo de años, ambos tipos de lenguaje van solapados. A veces hablan de manera social, es decir, dirigiéndose a otra persona y, ahora sí, teniendo en cuenta su postura y su opinión, esperando una respuesta, y poniéndose en el lugar del otro para preguntar y decir cosas relacionadas ("¿Qué te pasa? ¿Estás triste? Quizás si te hago cosquillas logre que sonrías") y a veces, cuando están solos, siguen con lo suyo, con su hablar propio, con el que siguen ensayando momentos de la vida, diálogos y situaciones.

Sería un comportamiento parecido al del juego simbólico, en el que se inventan personajes que interpretan, hacen hablar a sus juguetes, se disfrazan de personajes imaginarios o de personas que conocen e inventan diálogos o reproducen los que ya han oído. Con el juego simbólico ensayan situaciones de la vida, con el habla egocéntrica, ensayan diálogos (de hecho, ambas cosas van ligadas hasta el punto que parece que hable de lo mismo).

¿Hasta cuándo lo hacen?

Como decimos, es normal que los niños hablen solos y es normal que lo hagan a menudo, mientras juegan, mientras hacen cosas, e incluso pasando a nuestro lado con la mente puesta en sus cosas. Mientras son aún pequeños podemos aceptarlo como normal, pero es posible que muchos padres no entendamos el que un niño ya mayor lo haga.

Pues bien, aunque el habla egocéntrica empieza muy prontito, y ya a partir de los 2-3 años se empieza a desarrollar el habla social, ambas conviven mucho tiempo, mientras la una ayuda a desarrollarse a la otra. Se considera que es a partir de los 7 años cuando los niños empiezan a dejar de hablar solos, o mejor dicho, el habla social aumenta en porcentaje, disminuyendo el habla egocéntrica, porque muchos empiezan ya a ser capaces de pensar en silencio. Se calcula que hacia los 10 años, el habla egocéntrica representa entre un 20 y un 60% de los comentarios que hace un niño, o sea, que algunos aún hablan más solos que acompañados.

Pero es que habla mucho, no se calla ni debajo del agua

Los hay que, además, hablan mucho, ya sea solos, acompañados, cantando, tarareando, etc. No suele preocupar mucho a los padres, pero sí hay padres que se desesperan un poco por no tener ni un momento de silencio, por no poder escuchar una noticia interesante en la tele o por no poder entablar una conversación con otras personas.

Bien, a los niños no hay que callarles nunca, es decir, debemos evitar ese "cállate un rato, hijo, que no oigo", que todos hemos dicho alguna vez cuando ya no podemos más y que nunca diríamos a un adulto, aunque eso no quiere decir que no podamos pedirles que piensen en voz baja, o hablando más bajito, o explicándoles que es mejor interrumpir sólo cuando hay algo importante que decir, o cuando lo que tienen que decir tiene que ver con lo que los demás estamos hablando (los adultos nos interrumpimos constantemente, no tiene sentido a los niños decirles que no pueden hablar hasta que los demás acabemos).

Con el tiempo, al hablar más de un modo más social, al dialogar más con los demás, los niños van aprendiendo las normas comunicativas por imitación. Entienden que después de decir algo los demás responden o dan su opinión, aprenden que según qué gestos del otro es mejor no hablar, aprenden a explicar las cosas sintetizando más, aprenden a hacer acuerdos, a tratar de escuchar para que los demás también expliquen y también escuchen, y todo esto llega con más o menos acierto o mayor o menor aprendizaje porque, como digo, muchos adultos adolecen de estas capacidades, y no sólo hacen monólogos como los niños, sino que es que además no se dan cuenta de que están metiendo la pata y en vez de mirar a los ojos del otro, que dicen a gritos "cállate de una vez", siguen y siguen aburriendo hasta a las ovejas.

Foto | Phil Wood Photo, Sam Davis en Flickr En Bebés y más | Hablar solos es cosa de niños, Teorías sobre la adquisición y desarrollo del lenguaje en el bebé: el cognitivismo, Trastornos del lenguaje: Retraso del lenguaje

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