Claves para hacer fotografías a niños inquietos

Niños y fotografía. Una mezcla complicada que, a veces, a nosotros los papás nos desespera un poco cuando tratamos de hacer fotografías a nuestros pequeños. Desde Bebés y Más, me han pedido esta colaboración en el campo de la fotografía infantil. Lo iniciamos hoy con la ilusión de aprender entre todos a realizar mejores fotografías a nuestros pequeñajos. Allá vamos.

Quién manda: Ellos claramente

Seguramente no lo sabréis aún. Nuria y yo tenemos dos torbellinos, y digo bien. Un niño, Diego, de 5 años y una niña, Noemí, de 2 años. Ambos vuelven loca a Nuria, su mamá y a mí, en ocasiones. Creo que abarco perfectamente, en ese sentido las etapas que en Bebés y Más se cubren ¿verdad? Trataré de contaros siempre las cosas desde mi propia experiencia. Desde esa experiencia propia he de deciros que mandan ellos. Así de claro. No insistáis en realizar fotografías a un niño cuando no quiere.

Os pongo un ejemplo. Hace bien poco, realizamos una pequeña sesión fotográfica para la promoción de un teatro contando con 4 niños. Dos niños de 5 años y dos niñas de 4 años. Entre ellos se encontraba Diego. A pesar de que eran amigos, mi hijo se enfadó y durante un buen rato (más bien hasta el final) no quiso participar de la sesión fotográfica. No pasa nada, aunque como padres, evidentemente, nos disgustemos. Su amigo Teo en cambio, participó del juego que era simplemente hacerles gritar lo más fuerte que pudieran.

En otra sesión que estaba preparando para mi cuñada, Diego andaba por allí y quiso sentarse. Empezó a ponerse serio y dijo: "Voy a ser Harry Potter y te voy a lanzar un hechizo de mago" (creo que aún no sabe bien quién es porque es muy pequeño aún para las películas y los libros de J.K. Rowling). Como tenía todo montado le dejé que se sentara pusiera su cara seria y disparé.

Qué hacer: Estudiemos a nuestros pequeños

Cual cazador que estudiar el terreno para capturar su presa, nosotros debemos estudiar y conocer cuáles son los mejores momentos para capturar fotografías a nuestros hijos. Últimamente, con Noemí, me ha funcionado bastante bien algunos días cuando se levanta de la siesta pues tiene un carácter muy dulce en esos momentos y es más "colaboradora" (será por estar un poco dormidita aún). No siempre ha funcionado, pero a la segunda fue la vencida y fruto de ello son las fotografías que podéis ver, en blanco y negro.

Para la realización de esta serie, utilicé un 50mm f/1.4 montado sobre mi Nikon D7000 (no importa si no te suena, ya te contaremos más adelante). Escuché que me llamaba desde su habitación y la contesté, escondido al otro lado de la cama de nuestro dormitorio, esperando que viniese. Me buscó durante unos segundos hasta que se dirigió a la habitación. Ella se apoyó en el otro extremo de la cama con una gran sonrisa. Comencé a disparar inmediatamente y aprovechando como luz principal la luz de la ventana, filtrada por las cortinas, que tenía justo enfrente Noemí. Pasados esos minutos iniciales tuve que darle el teléfono de casa para continuar la complicidad que habíamos encontrado. El resultado lo podéis ver a continuación.

Espacios abiertos: una solución ideal en muchas ocasiones

Para mí resulta lo ideal. Llevarme el teleobjetivo y dejarles jugar a su antojo mientras yo realizo las fotografías. La cámara resulta no ser, de esta forma, un objeto extraño detrás del cual parecen esconderse sus padres. Pues en esos momentos ellos están en sus cosas. Un pequeño truco es estar apuntando y cuando lo tienes enfocado les llamas, como en esta fotografía de Bruno, otro amiguito de mis hijos.

Un aspecto a tener muy en cuenta en exterior es la luz del sol. Si aprovechamos la hora del atardecer conseguiremos un punto extra de calidad en las fotografías de nuestros pequeños.

Espacios cerrados: un problema que tiene solución

A mí me ocurre que tengo que como les deje en casa se alteran. ¿Os suena? Seguro que sí. Pero si lo que queremos es realizar fotografías en un espacio más cerrado y pequeño como pueden ser nuestras casas entonces deberemos usar otra estrategia. Una ya os la he comentado, la de estudiar los momentos.

Por ejemplo con Diego me ha funcionado bastante bien el que él se meta debajo de la cama y juegue a sacar la cabeza. Me encanta como juega ahí y él lo sabe. Tiene una cara genial en esos momentos.

Centrar la atención en los detalles

Una de las cuestiones más importantes en fotografía es centrar la atención del espectador en los detalles. En la fotografía que encabeza este artículo, el detalle en el que me centré es el pelo de Noemí, sus rizos. Quería hacer algo distinto. Otras ideas como hemos visto nacen, sobre todo de la posibilidad de darles a los niños un entorno cómodo para ellos, tras eso, las fotos salen siempre mucho mejor. Y si conseguimos que el que les hagamos fotografías sea un juego para ellos resultará mucho mejor.

En resumen

Que ellos mandan en este asunto, queda claro. Las fotografías deben ser parte del juego con vuestros hijos y nunca una obligación, a menos que queráis que vayan poniendo esa "sonrisita falsa" enseñando un poquito los dientes. Al mil maneras de obtener buenas fotografías infantiles. He tratado de daros algunas claves, espero que os sirvan.

Poco a poco en este especial de fotografía infantil iremos descubriendo más cosas. En el próximo capítulo os hablaré de claves a tener en cuenta y pequeños trucos para realizar fotografías a bebés, según un poco las etapas que van pasando en el primer año.

En Bebés y más | Especial de fotografía de bebés y niños

Fotografías | Alfonso Domínguez Lavín

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