Aquellos maravillosos años: biberones y leche de fórmula

Carritos de bebé, biberones, chupetes, intercomunicadores, muchos son los gadgets que un bebé trae a nuestra vida. Nos hemos acostumbrado a que esté ahí, a verlos casi a diario, ya no sólo en nuestra casa, sino en cualquier sitio al que vayamos, pero ¿desde cuándo han estado ahí? Algunos de ellos existían ya en la época de nuestros abuelos, pero ¿cuándo se empezaron a usar?

Hoy nos subiremos a la máquina del tiempo y viajaremos atrás, hacia los momentos en que todo ese atrezo que hoy rodea al bebé fue inventado, un repaso por aquellos maravillosos años: biberones y leche de fórmula.

La leche de fórmula

Durante siglos, la única forma es que se podía alimentar a un bebé cuando sus madres no podían darles el pecho fue la leche de vaca, muy difícil de digerir por lactantes, o bien alquilar o recibir los servicios de un ama de cría que amamantaba al bebé en sustitución de la madre. Con la revolución industrial y con una industria alimenticia en auge comenzaron a surgir leches artificiales de las que se decía poseían un mayor valor nutricional.

Uno de los empresarios de mayor éxito fue Henri Nestlé. Un farmacéutico alemán afincado en Suiza y que un día había revolucionado el mercado del chocolate. Usó harina de trigo, leche y azúcar para su Farine Lactée Henri Nestlé. Corría el año 1867 y había nacido la leche de fórmula.

Mientras que la mayoría de las leches de formula eran muy difíciles de digerir por los bebés, Nestlé consiguió eliminar el almidón y el ácido de la harina, haciéndola más digerible para sus pequeños estómagos.

Los biberones

No sirve de mucho solucionar el problema con la leche materna sino buscamos un método por el cual, nuestros pequeños infantes, pudieran ingerirla.

El primer biberón aparece en la Edad Media bajo la forma de un cuerno de vaca perforado y recubierto de ubre de vaca o de un trozo de tela enrollado.

Los primeros biberones "manufacturados" datan de 1797 y eran unas simples botellas de cerámica como esta:

La botella se llenaba a través del agujero circular del centro, que después se cerraba con un tapón de corcho, un trapo, o la mano de la persona que alimentaba al bebé.

Desafortunadamente, debido a las pobres condiciones sanitarias de la época, los bebés alimentados con biberón con frecuencia morían después de enfermar con las bacterias acumuladas en el interior de botellas.

La aparición del cristal

El primer biberón de cristal en los EE.UU. fue patentado por Charles Windship de Roxbury, Massachusetts en 1841. Su diseño se asemejaba a una botella con forma de lágrima con un tubo de vidrio que salía del cuello a modo de pajita. Atado al cuello podía colocarse una goma, junto con un protector bucal y una tetina de también de goma.

El invento pronto cuajó entre las ocupadas madres de la época, ya que el bebé podía sentarse con la botella entre sus piernas y chupar por la tetina sin la intervención de un adulto. Sin embargo, el tubo de goma era casi imposible de limpiar y terminaba acumulando bacterias se su interior, provocando que los bebes enfermaran. El diseño causó tantas muertes infantiles que se ganó el apodo de "la botella asesina." A pesar de su reputación terrible, y la insistencia de los médicos de no usar ese tipo de botella, fue muy popular hasta bien entrada la década de 1920.

Posteriormente apareció en el mercado las botellas de doble punta, como el Allenbury. Se mejoró el flujo de alimentos de forma segura, mediante el uso de una válvula de goma en un extremo y otra tetina de goma en el otro. También eran más fáciles de limpiar porque cuando se retiraban la válvula y la tetina, la botella podría ser lavada bajo el grifo.

Los años 50

A principios de los años 50, el modelo "Bib49" introdujo el innovador sistema del aro enroscado. El frasco siguió siendo de cristal y de forma cilíndrica, pero provisto de un cuello enroscado al que se fijaba un aro que sostenía la tetina. En aquel momento el biberón todavía no llevaba capuchón y el aro, inicialmente fabricado en baquelita, pasó rápidamente a ser de plástico. Las marcas Mont Blanc y Remond fueron las primeras en utilizar este sistema.

Y hasta aquí hemos llegado, y desde luego sino fuera porque el sistema desarrollado por la propia naturaleza, es decir la TETA, me da a mí que hubiéramos llegado muy mal.

Vía | metalflos, Nestlé Foto | Biblioteca Nacional de Boston en Flickr.

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