Lo que pones en la pared puede condicionar el desarrollo de tu bebé

La decoración de las habitaciones infantiles es una de las áreas más creativas dentro del mundo del diseño y el interiorismo. Poner a punto estos espacios cuando se avecina la llegada de un nuevo miembro a la familia resulta siempre muy emocionante, tierno, además de divertido para todos los implicados.

Esto se debe no sólo al resultado tan vibrante que se puede conseguir en el cuarto de los peques, sino a que estos espacios deben suplir el montón de necesidades que tienen los críos, desde que nacen hasta que se independizan. Necesidades, por cierto, que van cambiando con el paso de los años según ellos crecen y a las que las mamás y los papás tenéis que saber dar respuesta mediante la decoración de sus pequeños grandes universos.

Y si sus dormitorios deben reflejar el momento por el que ellos, los niños, están pasando, tendrán entonces que contener –en función de esto- unos colores y elementos u otros. ¡Pues claro que sí! Ésta es la clave para acertar. Pensad siempre que la decoración es una herramienta más –y muy útil- con la que fomentar el mejor desarrollo infantil y determinados comportamientos y actitudes en los más pequeños de la casa.

¿Por qué? Pues, para empezar, porque mientras vosotros contáis con más de una estancia en casa en las que desarrollar vuestras actividades, ellos –niños y adolescentes– las tienden a concentrar todas en una sola, en su cuarto. En él duermen y descansan, estudian, juegan y reciben a amigos. De ahí, que una decoración apropiada sea la que impulse y dé cabida a todas estas actividades a la vez que se adapta a sus gustos, necesidades y personalidad concreta.

Tener en cuenta su carácter y adaptar a él el estilismo del dormitorio es otra de las calves y retos a conseguir. No es conveniente decorar del mismo modo la habitación de un niño muy activo, que la de otro que tiende a ser demasiado tranquilo. Y en cualquier caso podéis echar mano de unas herramientas u otras para fomentar o atenuar algunas de sus características y comportamientos.

Estas herramientas decorativas a las que podéis recurrir van más allá del mobiliario tradicional. Es decir, no sólo debéis prestar atención a la elección de sus camas, escritorios, juegos o piezas de almacenaje… sino que en los dormitorios infantiles hay otro elemento poderosísimo con el que también podéis hacer maravillas: ¡las paredes del propio cuarto!

A través de la decoración de las paredes de un dormitorio infantil podéis fomentar la creatividad, la imaginación, el gusto por el juego y por el estudio o incluso el orden y el desarrollo puramente cognitivo del pequeño. Por eso las paredes de su dormitorio deben expresar lo que son y convertirse en elementos interactivos y dinámicos, no estáticos, que fomenten su desarrollo integral en cada una de las etapas de su vida. ¡Y podéis hacerlo con muchos recursos!

En la pared… ¡a todo color!

Utilizar el color es casi de obligado cumplimiento en la decoración de las habitaciones infantiles. Para los bebés y recién nacidos siempre encaja una paleta cromática suave y acogedora (beige, gris o tonos empolvados), mientras que para los niños que ya tienen entre 4 y 10 años los colores más fuertes y llamativos serán los idóneos.

La mezcla de tonos como el rojo o el naranja estimulará a los peques más tranquilos, mientras que los verdes y azules ayudarán a calmar el carácter de los que son demasiado activos. Tened en cuenta la personalidad de vuestro hijo a la hora de decantaros por un color u otro y aplicadlo, por ejemplo, en una o dos paredes para no recargar el ambiente.

Además, aplicando el color en determinadas paredes o franjas de las paredes, podemos crear diferentes zonas de uso (zona de estudio, zona de juego, zonda de descanso…) e incluso adaptar la habitación a la proporción y escala del pequeño si dividimos las paredes de la estancia en dos franjas distintas de color. Si decidís hacer esto, recordad que el color más intenso deberá situarse en la parte baja, ya que al pesar más completará y rellenará el espacio. El tono blanco o más claro, en la franja de arriba para fomentar la sensación de espacio y luz. Podéis ver más trucos sobre cómo aplicar el color en las habitaciones infantiles en el site de Ikea.

Decoración de quita y pon

Si unos elemento decorativos ha conseguido ser flexibles como los que más y, por tanto, perfectos para las habitaciones de los niños y adolescentes, son los vinilos y la famosa washi tape. Los podemos encontrar con motivos infantiles para los más peques y algo más abstractos o formales, como este diseño para la habitación de las chicas a medida que crecen. Los hay en multitud de diseños y colores y resultan perfectos para dar un toque personal y único a las paredes de sus cuartos.

Lo mejor es que ellos mismos podrán participar en el proceso de elección y de colocación y, cuando crezcan y sus gustos cambien, será muy sencillo retirarlos. Como idea creativa extra, probad a combinar los vinilos con ganchos. Conseguiréis unos percheros de lo más original y ellos aprenderán a ordenar y colgar sus cosas de forma divertida.

La pared también es un lienzo

Otra posibilidad estupenda a la hora de dar vida a las paredes de los dormitorios infantiles es esta: forrarlas de pizarra para que, cuando a los chicos les llegue la inspiración, nunca falta un lienzo en blanco sobre el que plasmarla. Dejad que dibujen, coloreen y realicen sus creaciones. Cuando hayan terminado podrán borrarlas y, eso sí, luego… ¡volver a empezar!

Ordenando y decorando a la vez

Ésta es otra opción muy atractiva y, vaya por delante, que no sólo para las habitaciones de los peques y jóvenes. No dudéis en colocar en alguna de las paredes de sus dormitorios un par estanterías específicas para cuadros como éstas. En ellas, no sólo podéis colocar fotos o dibujos enmarcados que de por sí decoran mucho, sino que también os ofrecerán la posibilidad de exponer cuentos o libros juveniles a modo de obras de arte. Así, a la vez, los tendréis ordenados y a la vista.

Decoración reflejada

Y por último, un elemento que resulta realmente importante en las paredes de las habitaciones juveniles: los espejos. Desde la franja de edad de los 13 años hacia arriba, esta pieza decorativa se convertirá, sin duda, en un must asegurado de sus habitaciones. Aprovechadlos para crear interesantes composiciones en la pared. Mezclad varios de diferentes tamaños y formas o colocad varios iguales de forma alineada. También conseguiréis potenciar la luz natural que entre en el espacio.

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