Cómo afrontar el verano con los niños en casa sin que nadie se aburra

Uno de los mayores retos del verano para muchas familias es cuadrar los calendarios de todos sus miembros y no morir en el intento. Seguro que esto que os digo no os resulta nada lejano, ¿verdad? Desde que los más pequeños de la casa empiezan sus vacaciones de, como mínimo, tres meses de duración, comienza la locura para tenerles entretenidos y hacer que disfruten lo más posible estando también en casa. Sobre todo, teniendo en cuenta que su calendario no siempre encaja a la perfección con el de los padres.

Pues bien, es ahora cuando toca pensar actividades específicas para ellos. Una buena opción es, siempre, hacer actividades en familia. No hay mejor época del año que esta para que padres, hijos y hermanos os involucréis a la vez en una misma tarea hogareña con la que estrechar lazos y pasar ratos agradables. Y, entre las diferentes opciones posibles, hay una que nunca falla: la cocina.

Cocinar algún plato o algún postre todos juntos es una buena y positiva experiencia que os ayudará a disfrutar de momentos divertidos e inolvidables en casa, a la vez que les inculcáis a los peques los valores de una dieta sana.

Por raro que os pueda parecer, ellos siempre están dispuestos a echar una mano cuando se trata de meter las manos en la masa. Pero, eso sí, para que todo marche sobre ruedas, la cocina sea completamente segura para ellos y el espacio en general no se convierta en un caos sin sentido, os recomiendo que adaptéis el diseño general de la misma, así como sus utensilios, a los más pequeñajos del hogar. Se trata de pequeñas adaptaciones, claro está, que no os costará realizar y que redundarán en el beneficio de todos. En el site de Ikea, por ejemplo, podéis encontrar una serie de pautas y consejos para diseñar una cocina familiar en la que poder cocinar todos juntos.

Electrodomésticos estratégicamente situados

Si hay elementos que implican más riesgos en la cocina, ésos son, sin duda, los electrodomésticos como el horno o el microondas. Lo ideal para evitar cualquier peligro que tenga que ver con los niños es ubicarlos a cierta altura. Si se instalan en una columna, evitaréis que ellos lleguen a sus puertas y que no las tengan a mano cuando estén calientes o en funcionamiento. Por no hablar, claro, de que de esta manera ver el interior de los mismos es mucho más cómodo cuando para vosotros mismos cuando estéis cocinando.

En cuanto a la placa de cocina es mucho más recomendable que sea de inducción, ya que no se calienta y es inocua al tacto.

Cajones y armarios seguros

Otra de las claves a la hora de adaptar la cocina para los niños es asegurarse de poner cierres especiales en los cajones o muebles en los que haya elementos peligrosos, como cuchillos o tenedores punzantes. Estos suelen ser ajustables y se adaptan con facilidad a cualquier dimensión y diseño de mobiliario.

Igualmente útil es colocar topes de goma o de plástico en cualquier mueble o esquina de la cocina. Gracias a ellos evitaréis que las cabecitas de los niños se llenen de chichones cuando os ayuden a cocinar.

Y en cuanto a los elementos que dejáis sobre la encimera o la propia vitro, lo más recomendable es que todas aquellas cacerolas u ollas de gran tamaño o con ingredientes calientes en su interior, se pongan al fondo de la misma. Los niños no llegarán a ellas y les será mucho más complicado volcarlas en caso de roce.

Elementos y mobiliario que invitan a la colaboración

Como hemos visto, la seguridad de los chavales en la cocina es el factor número uno que debéis buscar al cocinar con ellos. Una vez conseguido esto, llega la hora de introducir algunos elementos en la misma que estén pensados y diseñados específicamente para ellos. Sólo de esta manera disfrutarán ayudándoos a preparar un bizcocho, una ensalada o una pizza casera.

Ponerles las cosas a su alcance y crear un ambiente lúdico y colorido en la cocina es el siguiente paso y resulta esencial para que ellos se diviertan y, luego, se coman mucho mejor lo que han ayudado a cocinar.

Para lograr esto el mejor elemento del mundo son los taburetes o escalones de madera o plástico que permiten que el niño esté a una altura adecuada respecto a la encimera. Así podrán trabajar sobre ella a la vez que vosotros e ir siguiendo las instrucciones que les deis.

Otra pieza imprescindible para ellos, son las sillas y mesitas junior que podáis colocar en la cocina. Sentados en esta zona podrán colaborar con vosotros amasando los ingredientes para unas galletas o poniendo harina sobre la que luego hacer la forma de unas albóndigas, por ejemplo.

Lo que tampoco debe faltar nunca a la hora de cocinar en familia son los cubiertos y la vajilla de plástico. A prueba de golpes y caídas y evitando los cristales en todo momento, serán el complemento ideal para ellos cuando aprendan a cocinar, poner la mesa e incluso a fregar o meter en el lavavajillas. Y si encima los elegís de diferentes colores o dibujos, impulsaréis su creatividad.

Además, para conseguir que sigan desarrollando su imaginación y asocien el acto de cocinar a algo divertido, podéis utilizar moldes con formas diferentes que para ellos resulten atractivos. Unos envases para polos y helados que llenar con zumo natural de frutas o unos moldes con forma de animales, por ejemplo, para hacer pan o galletas. Es una buena manera de que diseñen sus propios alimentos y, cuando los coman, se diviertan a la vez.

Os aseguro que cocinando toda la familia junta y aplicando estos trucos de seguridad y elementos de diversión para ellos los más pequeños de casa se atreverán a probar nuevos alimentos que hasta esa fecha ni tocaban. ¡No hay una mejor forma de divertirse y disfrutar con ellos en verano!

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