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Toxoplasmosis y listeriosis: precauciones a tomar durante el embarazo

Cuando escuchamos palabras grandes como toxoplasmosis o listeriosis tendemos a asustarnos antes de comprender qué es o qué hace. Suena serio, luego debe serlo y eso es suficiente para tener miedo en una etapa tan sensible como el embarazo. La alternativa es leer al respecto, informarse, y respirar tranquilos como futuros padres de un peque sano.

¿Qué son la toxoplasmosis y la listeriosis?

Son dos enfermedades diferentes provocadas por un protozoo llamado Toxoplasma dongii en el caso de la toxoplasmosis y por una bacteria llamada Listeria monocytogenes en el caso de la listeriosis. El primero suele vivir en la tierra húmeda de manera natural, y la segunda en la tierra y el agua natural. En otras palabras: están en la naturaleza.

No suelen presentar problemas en personas sanas con defensas normales que además lleven una higiene adecuada. Sin embargo, sí puede ser perjudicial para personas consideradas de riesgo con el sistema inmunitario bajo: ancianos, niños pequeños, embarazadas y sus fetos, así como personas en recuperación después de una enfermedad.

En el caso de la toxoplasmosis, en el primer trimestre de embarazo se detecta mediante un análisis si la mujer presenta anticuerpos. Si es así, no hay que tomar ninguna precaución para evitar el contagio.

¿Cómo se contagia alguien de toxoplasmosis o de listeriosis?

Estos microorganismos no se encuentran en el cuerpo humano, sino en la tierra y el agua. De esta pasan a frutas y verduras, roedores y otros animales que se alimentan de estos últimos. Su modo de entrar en el cuerpo humano suele ser a través de la comida, pero hay otros.

Por ejemplo, en el caso de la toxoplasmosis suele ser frecuente la transmisión desde las heces de gatos que cacen por su cuenta o que frecuenten otros gatos salvajes.

Esta bacteria también está en algunas carnes, especialmente las clasificadas como rojas y que ha dado lugar a sentencias alarmistas del tipo _«¡Nada de carne roja durante el embarazo!»_, algo bastante absurdo y desinformativo.

¿Qué hago para no contagiarme de toxoplasmosis o listeriosis?

La enfermedad está en la naturaleza y, por tanto siempre habrá posibilidad de contraerla, pero con algunas ideas podremos reducir las posibilidades a prácticamente ninguna. Vemos qué hacer en cuatro casos planteados:

Trabajo como jardinera o con tierra

Las personas que trabajan a diario con tierra húmeda (jardineros o agricultores, por ejemplo) deben extremar el cuidado de las manos, sellando los cortes que pudiesen hacerse durante el trabajo y colocándose guantes para manipular la tierra.

Además será conveniente lavarse las manos al menos un par de veces durante el día, antes de cada comida y antes de pasar por un área común (como una oficina). La OMS declaró que lavar y desinfectar las manos era una de las conductas que más ayuda a detener las infecciones.

Vivo con un gato (solo toxoplasmosis)

Los gatos por lo general no tienen el protozoo salvo si se han infectado previamente y, dado que el periodo de incubación es entre 3 y 20 días, un gato que no haya cazado por su cuenta o vivido salvaje durante un mes no será capaz de contagiarnos nada.

Las alternativas con un felino son o bien evitar que salga fuera de casa para cazar y relacionarse con otros gatos, o bien buscar una familia de acogida que lo cuide. Al menos, hasta que el peque y la madre tengan ya las defensas altas.

En el caso de no queramos retener al gato en casa ni perderle de vista, bastará con extremar la precaución con las heces (donde está este microorganismo). Si la persona que las limpiará tiene un cuidado con sus manos, por ejemplo poniéndose guantes, no habrá ningún problema. Es decir, acariciar al gato, incluso a un gato con toxoplasmosis, no supone riesgo alguno.

Por supuesto, conviene desinfectar la caja de arena del gato con productos de higiene como Estrella 2en1 con lejía y detergente.

Quiero comer carne

Probablemente esta sea la más común de todas. Muchas embarazadas echan de menos el sabor de la carne roja, que incluso se vuelve un antojo en ciertas ocasiones, pero la desinformación en nuestra cultura ha prohibido su ingesta sin motivo.

Lo cierto es que se puede comer siempre y cuando haya sido cocinada de manera adecuada. Es decir, por encima de los 70 grados durante unos cinco minutos o alcanzar los 80 grados. Eso matará los microorganismos. Hoy día es fácil medir la temperatura de los alimentos con termómetros de cocina, y nos permitirá comer de todo.

En general, se recomienda tras preparar los alimentos limpiar y desinfectar la cocina, las herramientas usadas así como tablas, trapos y otros objetos que hayan estado en contacto con la carne.

También existen muchas dudas en relación a los embutidos, ya que muchos de ellos no están cocinados sino únicamente curados. Es el caso del chorizo, el salchichón o el jamón serrano. Al no haber pasado por altas temperaturas, cabe la posibilidad de que porten el transmisor de estas enfermedades y pasen a la placenta. Es conveniente entonces evitar estos embutidos. Con los cocinados, como el jamón cocido, no habrá problemas.

Quiero tomar queso y beber leche

Los lácteos son la siguiente pregunta obligada, e incluye quesos, yogures, leche... un gran abanico de productos cuyo origen es animal pero cuyo proceso de elaboración difiere mucho y tiene que ser tenido en cuenta antes de ingerirlos. Por eso, descarta aquellos que no vengan etiquetados y de origen desconocido, por ejemplo, los de elaboración casera y mercadillos.

El proceso de pasteurización destruye las bacterias de la leche. Así, de forma genérica, se recomienda no ingerir leche fresca sin pasteurizar o quesos y postres elaborados con esta leche. También evita aquellos quesos enmohecidos como el roquefort o cabrales y los quesos fermentados como el feta o el cambembert (aunque sean de leche pasteurizada).

Quiero comer frutas y verduras

Si bien esta petición no es frecuente es porque la desinformación no es tan grande como con la carne, y la ventaja es que la solución es mucho más sencilla. Lavar la fruta y la verdura cruda (lechuga, tomates, pepino…) es más fácil que controlar la temperatura:

  1. En un bol grande repleto de agua echamos un par de gotas de lejía por cada dos litros, tiene que ser lejía apta para la desinfección de frutas y verduras, como la lejía Conejo.
  2. Lavamos la fruta y la verdura en esa agua.
  3. Aclaramos bien ambas bajo el grifo con agua corriente.

Antes se ha mencionado que la bacteria Listeria monocytogenes vive en el agua, pero el agua del grifo de nuestros hogares no posee ni el protozoo ni la bacteria que causan la toxoplasmosis ni la listeriosis porque han pasado por una planta de cloración para hacerla potable y eliminar microorganismos potencialmente nocivos.

Como habéis podido leer, es posible vivir con un animal, comer carne roja, beber lácteos y comer todo tipo de verdura sin peligro de contagio siempre y cuando mantengamos un protocolo y desinfectemos de manera frecuente. Recuerda que son sólo 9 meses en los que tendrás que hacer este "sacrificio". Además, hay muchos alimentos y recetas alternativos con los que llevar una dieta equilibrada. Es recomendable siempre hacer caso a las directrices de los médicos, decir adiós a los miedos infundados, y hola a los peques sanos.

Imágenes | Unsplash, Alois Wohlfahrt, Hans Braxmeier

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