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Viajar con niños pequeños

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Recuerdo un viaje que hicimos a Lisboa cuando Lucas era más pequeño. Fue inolvidable porque toda la familia disfrutó: Papá, mamá e hijo. Y lo menciono porque muchas veces olvidamos que los niños en los viajes necesitan también de actividades de su agrado. Esa vez mi hijo tuvo su ración diaria para perseguir palomas en las plazas de la ciudad, contemplar sus fuentes y por supuesto jugar en el parque, cosa que sirvió para que visitara también los Monasterios y Catedrales sin hacer el “performance” de esos que sólo los niños saben hacer cuando están aburridos y agotados.

Cuando viajamos con niños no podemos hacer esos maratones de ver todo cuanto más se pueda en un día. Hay que adaptarse a los horarios y ritmos de nuestros hijos y esto debe pensarse a la hora de planificar el viaje. En relación a esto he encontrado en Mothercare El Decálogo del Niño Viajero y me ha parecido muy útil para las fechas que se avecinan. Lo transcribo a continuación: 1. Procura que, vayas donde vayas, el niño tenga siempre la temperatura adecuada: sin aires acondicionados o calefacciones a todo gas. Para evitar catarros inoportunos, vístele siempre adecuadamente sin mucha o escasa ropa. 2. En la playa o en la nieve no le tengas mucho tiempo expuesto al sol. Lo mejor, en la sombra y tapado con una sabanita de algodón si es bebé. A partir de los 6 meses, puede llevar una gorrita para evitar insolaciones. Y, por supuesto, una buena crema de protección solar (que no baje del factor 20 y con resistencia al agua). 3. Si tu bebé es menor de 6 semanas, evita los trayectos largos. Los pediatras recomiendan que no exceda de las seis horas. 4. El mejor medio de transporte es el automóvil. Cuando el trayecto sea largo, tendrás que parar cada dos horas para cambiarle de posición y que se estire un poco. Si le notas incómodo, para y compruba qué le sucede. Jamás le saques de su asiento o cuco mientras el coche está en movimiento. 5. El pequeño debe ir acomodado en la preceptiva silla de seguridad con los anclajes bien tensos para que no se desprendan en caso de frenazo brusco. Esta silla tendrás que estar adaptada a su peso, tamaño y edas. Asimismo, debe llevar una etiqueta que indique que sigue la norma ECE R44/03 (única garantía de seguridad). 6. Procura tener a mono objetos de mucho uso como un biberón de agua, su leche habitual (salvo si toma pecho), pañales de repuesto, algo de ropita y baberos por si vomita y se mancha, bolsas de plástico para meter los desechos, toallitas húmedas, su chupete y algunos juguetes. 7. Mantén todo bien localizado en una bolsa que tengas a mano. Si andan sueltos por el coche se convertirían en proyectiles en caso de frenazo. 8. Como norma general, procura llevar objetos pequeños y, siempre que puedas, de usar y tirar. Te ahorrarán trabajo, espacio y molestias. 9. No le ofrezcas los juguetes de una vez. Sácaselos poco a poco para que no se canse de ellos. En ese sentido, a los menores de un año les encantan los sonajeros de diferentes colores y sonidos, los libros de tela y de plástico, los muñecos blandos, las cajitas de música y los objetos de distintas texturas. Tampoco olvides una buena cinta con canciones infantiles o música clásica. 10. Un botiquín te sacará de muchos problemas. En él no debe faltar un analgésico para la fiebre o en caso de que le molesten las encías por la dentición, una pomada para el culete (ten en cuenta que al estar más tiempo sentado se le enrojecerá), un termómetro, agua de aníses para los gases, suero fisiológico y bastoncillos de oídos. Y ¡a disfrutar del viaje!

Más información | Mothercare

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