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Es oír música y ponerse a bailar

Es oír música y ponerse a bailar
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Los niños de dos años son esponjas de todos los estímulos, y la música es uno de los que más les influye positivamente. Es oír música y ponerse a bailar, y así consiguen expresar sus sensaciones con todas las partes de su cuerpo.

Debemos aprovechar su interés por la música ahora que no tienen vergüenza, no sólo se divierten, también favorece su desarrollo en muchos aspectos.

Tanto la música como el baile deben formar parte de un aprendizaje lúdico, de otra forma podría rechazarlo, privándose así de los muchos beneficios que le puede aportar. Esta actividad le ayuda a descargar tensiones, si notamos que nuestro hijo está inquieto, le podemos poner ritmos movidos, les encantan y satisfarán su necesidad de movimiento. En cambio si se acerca la hora de dormir, es preferible que la música que se escucha sea tranquila, que le relaje e incluso que se balancee al son. Este movimiento les recuerda a cuando le mecíamos en brazos y le produce la sensación de protección que le ayudará a conciliar el sueño.

Las ventajas del baile las encontramos en muchos puntos, empezando por su aprendizaje para coordinar sus movimientos, y le demuestra que su cuerpo lo puede mover a su propia voluntad.

También le ayuda a ser más sociable, como a todos los niños les gusta bailar, se unen en la actividad y se integran más fácilmente.

Hay estudios que confirman que a los niños aficionados a la música tienen más facilidad para aprender los números y los primeros conceptos matemáticos. Además entrena su capacidad de memoria si retiene la letra de la canción, lo que también le puede proporcionar un aumento en su vocabulario.

Si la música que escucha es de un estilo según lo que esté haciendo, una música para jugar, otra para bailar… aprenderá a establecer rutinas que asentarán las bases de la disciplina. Mientras está dibujando, por ejemplo, la música estimula el área derecha del cerebro, por lo que puede mejorar su capacidad artística.

En fin, ver a nuestro hijo que en cuanto oye música se pone a bailar, nos llena de gozo por el simple hecho de percibir sus sentimientos positivos, pero si además le añadimos la salubridad que le aporta, ¿qué mejor? bailemos con él.

En Bebés y más | El efecto Mozart, música para bebés y niños

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