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Aprendiendo a ser cada vez más independientes

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Los bebés suelen quejarse la primera vez que los dejamos en brazos de un desconocido. Debemos tener en cuenta, sin embargo, que es conveniente que nuestro hijo experimente la idea de separación. Si el niño crece y se independiza de sus padres de manera gradual y lógica, no tiene por qué padecer ningún trauma. Además, si empezamos a separarnos de él desde muy temprana edad, nos será más fácil descubrir cualquier cambio de actitud por su parte. Es muy importante que este proceso sea paulatino.

Distintos grados de separación entre el niño y la madre

  • Deja que un extraño lo tome en brazos.
  • Déjalo unos minutos en otra habitación con un familiar o amigo.
  • Deja al niño en una habitación mientras te encuentras en otro ambiente de la casa; la primera vez tan sólo durante unos minutos y después puedes ir aumentando el tiempo.
  • Acostúmbralo luego a dormir en su propia habitación.
  • Déjalo en casa con alguien que no seas tú o tu pareja.
  • Llévalo a una guardería o a un jardín de infancia.
  • Sepárate de él durante un lapso cada vez más largo, hasta pasar un día entero lejos de él.
  • Ocúpate de que comience la educación primaria.
  • Deja que pase una noche en casa de un amiguito o de algún familiar.
  • Permite que pase varios días fuera de casa (que vaya de campamento, de jornada convivencial, que pase unos días en casa de un amigo durante las vacaciones, que salga de paseo con el colegio, etc.).
  • Habitúalo a que vaya de compras por el barrio.
  • Permítele manejarse solo en los transportes públicos.
  • Ocúpate de que empiece la educación secundaria.

Es normal que al separarnos de nuestro hijo experimentemos tristeza e inquietud, porque nos preocupa lo que pueda ocurrirle y cómo pueda perjudicarle todo ello. Y también porque nos da miedo enfrentarnos a lo que vamos a sentir cuando no tengamos al niño cerca. No obstante, debemos tener presente que lo único que conseguiremos si nuestro hijo se da cuenta que lo estamos pasando mal, es que él lo pase peor, se sienta todavía más confundido.

Recuerda: los hijos no son una posesión, sino individuos a los que hemos de ayudar a crecer y madurar.

Más información | El Apego: la relación madre e hijo en Zona Pediátrica

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