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Las vacunas

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La infección por hepatitis B puede provocar una hepatitis crónica o una cirrosis, la poliomelitis parálisis; el tétanos muchas veces es una enfermedad grave y mortal; la rubéola cuando la padece una mujer embarazada puede provocar sordera o retraso mental en el bebé. Otras como la tos ferina o el sarampión pueden dejar secuelas para toda la vida. Estamos hablando de enfermedades infecciosa graves para las cuales no se dispone de tratamientos efectivos, pero que pueden ser evitadas mediante las vacunas.

Gracias a las vacunas, se erradicó la viruela en todo el mundo, se está en vías de eliminar la poliomelitis y el sarampión, la difteria se encuentra controlada y los casos de otras enfermedades que pueden evitarse mediante la vacunación presentan un descenso.

Las vacunas son sustancias capaces de hacer que quien las reciba pueda fabricar defensas contra una serie de enfermedades infecciosas llegando a no tenerlas. Tienen la facultad de proteger individualmente a la persona que se vacuna, pero además, la mayoría de ellas, protegen también al colectivo evitando o disminuyendo el riesgo de epidemias protegiendo individualmente a los no vacunados. Las vacunas incluidas en el calendario de vacunaciones infantiles tienen asegurada su efectividad y su seguridad, avaladas por la experiencia de su utilización durante décadas en todo el mundo y por el control de condiciones de adquisición y distribución utilizadas por todos los puntos de vacunación oficiales.

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Los posibles efectos indeseables que pueden producir las vacunas son normalmente leves y desaparecen sin dejar secuelas o lesiones. Es frecuente, por ejemplo, un pequeño dolor, fiebre ligera, malestar general, que no tendrán trascendencia.

Excepcionalmente pueden darse casos de efectos secundarios o de mayor consideración y gravedad, como encefalitis, lesiones neurológicas entre algunas, pero estos efectos aparecen con una frecuencia muchísimo menor que las complicaciones fatales de las enfermedades que las vacunas evitan. Por este motivo también existen detractores de las vacunas.

Vacunando a nuestros hijos protegemos su salud y la de los otros. Yo no me quiero ni imaginar como serían los contagios de enfermedades en las guarderías si mi hijo cuando estaba en ella enfermaba cada semana.

Recuerda que este texto sólo tiene fines exclusivamente formativos e informativos. Si tienes alguna duda consulta a tu médico.

Fuente: Cartilla de Saúde Infantil. Xunta de Galicia.

Más información | Las vacunas.org En bebés y más | Libre vacunación

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