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No quiero ir al colegio

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Mamá, no quiero ir al colegio. Imagino que esta frase puede resulta familiar a muchos padres, en mi caso es bastante habitual, pero lo mas importante es saber que esconde en realidad y como podemos ayudar a nuestros hijos. Cuando un niño se niega a hacer algo siempre hay una razón, bien sea cansancio, aburrimiento, miedo, depresión, acoso, inseguridad, soledad,..., basta con escucharle para llegar al fondo del problema.

En mi caso particular he visto como cada vez que mi hijo me ha pedido no ir al colegio había una razón de peso detrás. Bien sea porque algún compañero le acosaba, porque ha tenido roces con la profesora o sencillamente porque se sentía abrumado por el temario que se les obliga a seguir. Cada uno de estos puntos tendremos que tratarlo de forma individual, ya que muchos matices se pierden en un solo artículo, pero lo importante es partir de una base de confianza con nuestro hijo, puesto que es una lección importante para todos.

El primer paso sería prestarle la atención que se merece, al igual que haríamos con un adulto, y comprender su estado emocional, sin olvidar nunca que cuando somos niños nos cuesta muchísimo manejar ciertas situaciones. Otro punto muy importante, para mí primordial, es no ver al niño como un manipulador o con una inteligencia superior que daría mil vueltas al mismísimo Einstein, no tratan de manejarnos a su antojo sencillamente son niños que solo nos muestran lo que sienten, o quieren, con total franqueza.

El segundo paso sería empatizar con ellos, ponernos en su lugar y a su altura, e intentar comprender lo que piensan y sienten en ese momento. Es importante que ellos se sientan apoyados, esa es la base de la verdadera confianza, entonces es cuando podemos comenzar a tratar el problema e intentar darle solución. En ocasiones no hace falta mas intervención que la mera escucha del dilema, el que se quite un peso de encima al poder hablar con sus padres y descargarse totalmente. Otras quizá tengamos que hablar con el profesorado por la complejidad del tema o para manejar otras versiones, siempre de manera objetiva. Pero lo primordial es que nunca se sienta solo o desprotegido. No olvidemos que todos tenemos nuestra verdad, independientemente de la razón que podamos llegar a tener, y en el caso de los niños las diferencias se hacen mas patentes.

Lo que es sumamente importante es no obligar al niño a enfrentarse solo al problema o mostrar desinterés por lo que nos cuenta, muchas veces el intentar minimizar el problema ante él no es la mejor solución, puesto que se sentirá incomprendido y perderá confianza en nosotros. No olvidemos nunca ponernos en su lugar y trasladar la situación a nuestra vida cotidiana, como adultos, así nos resultará mas fácil intentar ayudarle.

Mas información | Asociación Criar con el Corazón

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