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En alimentación, los productos realmente necesarios son los que no se publicitan

En alimentación, los productos realmente necesarios son los que no se publicitan
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Hacer la compra en familia es divertido, y sirve para implicar a los niños en la planificación de menús semanales, además los padres podemos aprovechar para transmitirles los principios de la alimentación saludable.

Sin embargo no resulta nada fácil esquivar los deseos de los niños cuando pasamos con el carrito por los pasillos del supermercado: estantes llenos de productos cargados de chocolate, mucho azúcar y excesivas grasas les llaman la atención.

Los objetos de deseo no lo son solo porque los niños deseen degustar de nuevo su sabor, sino porque (y sobre todo) las imágenes y mensajes de la publicidad a través de los diferentes medios de comunicación llega hasta los pequeños como un goteo incesante, y les promete placeres más allá de la degustación de las natillas, frutos secos bañados en dulce o batidos energéticos. Los niños buscan esas etiquetas desplegables que se muestran en forma de colección (cuantos más zumos beban, más personajes conseguirán), y si – además – consiguen algún regalo extra, ¡mucho mejor!

Este tema está tratado en el artículo llamado ‘Los niños y la publicidad de alimentos’ de FAMIPED (la revista electrónica de la Asociación de Pediatría de Atención Primaria). Se dice que los niños influyen cada vez más en las decisiones familiares sobre compras, y en cuestión de alimentación, se decantan por productos preferentemente muy dulces que prometen diversión, afianzar las relaciones con los amigos y algún que otro juguetito.

Es un tema que también se aborda en el libro que presentamos hace unos meses llamado ‘El Rey de la Casa, por qué los niños deciden nuestras compras’, del especialista en marketing Miguel González – Durán. Nos cuenta este texto, entre estas cosas, que en algunos grupos familiares se observa la presencia de ‘niños Colón’, ‘padres Disney’ y ‘madres preguntas’.

La publicidad influye en las decisiones de las personas, pues llega a nuestro cerebro a través de diversos tipos de recursos: imágenes sugerentes, música, frases pegadizas, el deseo de ser como esas personas que triunfan... Todo está cuidadosamente diseñado para influir en cada tipo de consumidor

Aún más recientemente hemos vuelto a hablar de la influencia de la publicidad sobre productos de alimentación en niños y adultos. Fue durante esta entrevista con Julio Basulto, cuando el conocido nutricionista nos dijo que ‘nuestros hijos se tragan miles de anuncios de alimentos insanos al cabo de año. Así que los padres debemos actuar’.

Motivos por los que la publicidad (a través de nuestros hijos) ejerce su influencia en el carro de la compra

Podemos identificar en primer lugar el motivo más obvio: la decoración de los envases, las promociones cuyos protagonistas con personajes conocidos de los niños , y las propiedades que se atribuyen a determinados productos (escritas en letras que resaltan y son muy visibles).

Hasta que un niño no cumple 12 años es muy difícil que entienda el objetivo de la publicidad, y sin embargo desde los dos (y a veces antes) reconocen los productos por la música que se utiliza para anunciarlo, o el eslogan que le anticipa. En ocasiones no importa el sabor, una vez que los niños se han rendido al espectáculo, cobra más valor la posibilidad de poder explicar a sus amigos que ellos también han mordido esa barrita de cereales con chocolate blanco (por ejemplo).

Tenemos al otro lado a los padres, ¿verdad que muchas veces deseamos agradar a nuestros hijos y por eso cedemos a las presiones?, otras, es la incapacidad para decir ‘NO’ lo que nos lleva a tener parte del carro de la compra ocupado por artículos que no desearíamos comprar. Aunque a decir verdad, no son pocas las veces que nos dejamos llevar por los cantos de sirena y nos llegamos a creer la efectividad real de ingredientes que prometen reforzar las defensas de los niños o darnos más energía para afrontar nuestras actividades diarias.

Desde FAMIPED nos advierten que cuando preguntamos a los niños qué quieren para desayunar, no lo debemos hacer de forma abierta, sino dándoles una serie de opciones saludables entre las que escoger. Si lo hacemos así, podrá decidir si quiere bocadillo de jamón, tortitas de maíz o plátano, en el primer caso podría ocurrir que nos contestara que quiere pan con esa crema de cacao que ha visto anunciada, y si no la tenemos en casa disgustarse, si nosotros entramos en el juego, esa misma tarde entraremos a la tienda para complacer los deseos de nuestros hijos.

Los alimentos realmente necesarios son los que no se publicitan (frutas, legumbres, verduras, pescado...), y no vienen en “paquetes”. Los productos más anunciados en España son los lácteos, seguidos de cereales, bollería y cacao soluble

Estrategias para promover el sentido común ante la publicidad

Comprando saludable
  • Limitar el tiempo que el niño pasa frente a la televisión y elegir el horario; además: ver la televisión con ellos. Es recomendable también bajar el volumen durante los anuncios.

  • Cuestionar los mensajes de los anuncios: “¿Conoces a alguien que viva así?”, “Dicen que esa bebida es refrescante, pero lo dulce realmente no quita la sed y el agua sí que lo hace”, “Aunque se haga con fruta, tiene muy poca fruta”.

  • Explicarles por qué comemos determinados alimentos o productos y, en cambio, otros no; enseñarles a valorar el valor nutricional más que el eslogan del anuncio o el envase del producto.

  • Darles alternativas saludables: en vez de las patatas o las chuches, frutos secos o trozos de fruta.

  • Darles ejemplo. De nada sirve decirles algo si no lo ven reflejado en nosotros.

  • Llevar a los niños al mercado de abastos, a la frutería, a la pescadería, para que conozcan los alimentos frescos.

  • Si vamos al supermercado, es mejor no llevar a los pequeños (es preferible pasar con ellos un rato en el parque), pero, cuando vayamos a la compra, debemos recordar lo siguiente: llevar una lista hecha desde casa, según el menú de la semana; leer la composición en lugar de conformarse con lo que ponga en el frontal de la caja; repasar el carro al final y ver si se aleja mucho de la lista.; comprobar que hemos adquirido más productos frescos que “paquetes” (alimentos envasados, elaborados).

Está claro que los padres debemos ayudar a los niños a reconocer el valor nutricional de los alimentos, y entender que los beneficios de una alimentación saludable y equilibrada aporta a nuestra salud. Y esta función incluye una mirada crítica hacia la publicidad.

Imágenes | USACE Europe District Fuente | FAMIPED En Peques y Más | Decálogo para una alimentación infantil más saludable, Acercar la alimentación saludable a los niños, permitiendo que ellos participen activamente, La regulación de publicidad de alimentos y bebidas dirigida a menores llega a Internet

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