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Mi niña: sus primeros tacones, encantada de ser mujer

Mi niña: sus primeros tacones, encantada de ser mujer
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Con apenas 3 años recién cumplidos la mayor de mis hijas está dando sus primeros pasitos hacia la femineidad encaramada en un par de zapatos de tacón de plástico.

No más ponérselos aprendió una de las primeras lecciones en la vida de toda mujer, que estar guapa no es nada fácil. No voy a decir que hay que sufrir, porque no lo creo, pero es cierto que no es tarea sencilla mantener el equilibrio sobre un par de tacones.

Como era de esperar, se ha caído una docena de veces en una tarde desplomada sobre sus zapatos lilas. Pero como una modelo profesional, apenas dijo “ay”, se acomodó su vestido de princesa, su corona de plumas, volvió a calzarse los tacones y siguió.

Al parecer los fabricantes de juguetes pretenden que las niñas no se compren zapatos de tacón en su vida, porque tener los primeros con suela de plástico no es lo más aconsejable para evitar resbalones en el parquet.

He hecho un apaño casero pegándole en cada suela un par de felpitas, esas autoadhesivas que se colocan en las patas de las sillas para que no rayen el suelo. Así hemos evitado algunos coscorrones innecesarios.

Lo importante es que ella, desde sus tacones de tres centímetros de altura, con aplicaciones de plumas y strasses, se siente la más guapa del universo.

Apenas se los regalaron no les hizo ni caso, por lo que pensé que todavía no era la etapa en que se interesan por los disfraces, o que simplemente no le interesaban los tacones. Hasta que un buen día se le despertó el interés por jugar a ser princesa.

Su interés coincide con una etapa en la que está dejando poco a poco la siesta y se pasa un buen rato en silencio jugando tranquilamente con sus cosas, entre ellas, el disfraz y los tacones, amenizándome las tardes con algunos pases de modelo y sesiones de fotos.

Ha descubierto la coquetería, uno de los juegos preferidos de algunas mujeres, porque también es cierto que hay algunas que con el rosa, la ropa y el maquillaje no quieren saber nada, es una cuestión de preferencias.

Eso sí, un día juega a ser princesa de un cuento de hadas y al siguiente dice que es Spiderman, pero ese es un aspecto típico en esta etapa en la que están construyendo su propia identidad.

Yo, por mi parte, me entretengo como loca y disfruto un montón de mi princesita.

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