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Inventando juguetes para nuestros hijos

Inventando juguetes para nuestros hijos
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Después de años de ejercer la docencia entre niños pequeños y de haber vivido el milagro de ser una madre múltiple, me siento en condiciones de afirmar que los mejores juguetes son aquellos que los mismos niños inventan o los objetos de uso cotidiano que se emplean en casa, a los cuales ellos les aplican el don de utilizarlos en situaciones distintas.

¿Qué es, acaso, un juguete sino fuente continua de diversión y aprendizaje? Los juguetes autoconstruidos no sólo les permiten a los niños ser quienes deciden, quienes experimentan, sino que además estimulan su creatividad e inventiva hasta límites insospechados.

Las mamás y los papás podemos contribuir en esta maravillosa tarea de crear los propios juguetes; no alcanza con dejar objetos al alcance de los niños u ofrecerles el material para que los construyan: la actividad lúdica nos exige compromiso. Así que, ¡manos a la obra y a disfrutar de esta experiencia compartida! Para empezar, reserva una caja o cajón donde guardar algunos objetos que pueden servir para múltiples construcciones: papel usado, lápices y marcadores de colores, crayones, tizas, pegatinas, tijeras, cola vinílica, un montón de revistas que ya hayamos mirado, periódicos, trozos de cartón, cinta adhesiva, en fin, lo que se te ocurra. Rotula la caja con algún cartel que inventen entre todos: “El cajón de los cachivaches”, “La caja de las manualidades”, como más te guste. Junta todos los envases y cajas de alimentos o medicamentos pues, combinadas con algún retazo de tela y tus mágicas puntadas, pueden dar como resultado un bonito títere.

Un recipiente lleno de fideos macarrones será la delicia de las niñas: ensartándolos en hilo y pintándolos con témpera podrán fabricarse sus propios collares y adornos. Una vieja sábana y las pinzas de tender la ropa se convierten en un fantástico refugio. Ropa y calzado en desuso funcionan como trajes majestuosos. La vajilla descartable sirve para invitar a las visitas a tomar el té. Los neumáticos de un automóvil se transformann en hamacas y la cáscara de la nuez en un barquito. Unas colchas y unos cojines junto con algún CD de música infantil, dispuestos bajo el recoveco de la escalera, hacen las veces de rincón de relax al que podrán acudir para resolver rompecabezas o mirar cuentos. Una antigua máquina de escribir imita el escritorio de papá, aquel bolso y un lápiz de labio son el complemento perfecto para salir de paseo al jardín con las muñecas...

La lista es interminable, ¿verdad? Desde aquí te invitamos a seguir sembrando la semilla del juego en tu familia, ¡verás qué bien lo pasan!

Más información | Juguetes fortuitos y juguetes autoconstruidos

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