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El caleidoscopio, un juguete maravilloso

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Hay juguetes que despiertan fascinación y son una alegría para los sentidos –en este caso, para la vista-: la infinita amalgama de luminosos colores y encantadoras formas que nos regala el caleidoscopio es una promesa de felicidad.

El caleidoscopio (o calidoscopio) es un dispositivo óptico: consiste en un tubo opaco dentro del cual varios espejos y cristales multicolores son capaces de generar una imagen compuesta que, al hacer girar el artilugio sobre sí mismo, arroja un sinfín de bellísimas figuras geométricas. La figura de mandala que se visualiza es casi imposible que se repita, pues al hacer girar el caleidoscopio desaparece para darle lugar a una nueva figura, igualmente hermosa.

Los hay construidos de diversos materiales: los clásicos de caña o cartapesta, los rústicos de madera tallada, los más sofisticados de bronce con piedras incrustadas, pintados, pirograbados, ¡hasta modelados a partir de placas de arcilla!

Aunque parezca una paradoja, el caleidoscopio es considerado un juguete tradicional y es difícil encontrarlo en jugueterías: talentosos artesanos se dedican hoy en día a mantenerlo vivo, para delicia de los más chicos y, por qué no, también de los más grandes.

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