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La fortaleza del bebé

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La naturaleza realmente es sabia, gracias a una serie de recursos, el futuro bebé pasa los nueve meses protegido dentro de una fortaleza. El órgano de gestación por excelencia es el útero, este envuelve la vida que crece en su interior. El útero es un músculo hueco que tiene forma de pera invertida y se ubica en la parte inferior del abdomen, entre la vejiga y el recto, debajo de los ovarios.

Su función es garantizar el desarrollo del feto. Este músculo es muy elástico, para que te hagas una idea, un útero normal, mide de 7 a 8 cm. de largo, 5 cm. de ancho y 3 o 4 cm. en sentido posterior. Pues bien, al final del embarazo, el útero llega a alcanzar medio metro de largo y 25 cm. de ancho. Otra parte importante de la fortaleza es el tapón mucoso, que mantiene la cavidad en condiciones hasta que haya fecundación. El útero es similar a una botella invertida, el tapón de la botella sería el tapón mucoso. El tapón mucoso es impenetrable, excepto en la ovulación, pero una vez que se inicia la gestación, el tapón se vuelve más espeso, formando un concentrado de sustancias antibacterianas que funcionan a modo de barrera infranqueable, de esta manera, virus y bacterias no pueden poner en peligro el desarrollo del futuro bebé.

Cuando el parto está próximo a su fin, este tapón se suele expulsar y no causa ninguna molestia, lo único que se percibe es una pérdida densa y blanquecina que puede estar veteada de sangre.

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Una barrera más para garantizar la seguridad del futuro bebé y su correcto desarrollo, es la placenta. Este es un órgano multifuncional, proporciona oxígeno, nutrientes y anticuerpos al bebé.

La bolsa amniótica es un airbag para el bebé, pues su misión es aislarlo dentro del útero y a su vez albergar el líquido amniótico, que servirá de despensa y termostato para el bebé. Además garantiza el espacio suficiente para que pueda cambiar de postura y amortiguar un abrazo, una goma del pantalón poco elástica, incluso, a la hora de las contracciones, esta bolsa y el líquido amniótico permiten que no las sufra como si de un terremoto se tratara.

Otra protección que posee el bebé cuando está en el útero, es la gelatina llamada Wharton, que protege los vasos sanguíneos que pasan a través del cordón umbilical de posibles golpes y es tan resistente que puede soportar tracciones de 5 y 6 kilos de peso, así se asegura que la voltereta del bebé no entraña peligro, y dota al cordón umbilical de una gran flexibilidad.

Podemos estar tranquilas, nuestro bebé tiene una fortaleza y un hogar en nuestro interior.

Más información | Elbebe En Bebés y más | El líquido amniótico y lo que debemos saber

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