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14 consejos para sobrevivir a una mudanza con niños
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14 consejos para sobrevivir a una mudanza con niños

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Una mudanza no es un cambio cualquiera en la vida de una familia. Desde las discusiones en la pareja al cansancio del traslado, se pasa por situaciones estresantes que afectan a todos, pero especialmente a los más pequeños. Es probable que en un momento u otro nos veamos inmersos en un cambio de hogar, de modo que aquí os dejamos las claves para sobrevivir a una mudanza con niños.

Es lógico que un cambio de este tipo afecte al sueño de los niños, a su humor, a su apetito... Pero queremos minimizar esos efectos y también, de algún modo, prevenir males mayores, como que la mudanza suponga un trauma para los pequeños.

Este hecho, el del trauma infantil, ha sido estudiado recientemente por un equipo de investigadores el Reino Unido y Dinamarca y han llegado a la conclusión de que existen posibles efectos adversos, a largo plazo, de los traslados familiares, efectos más intensos si estos tienen lugar durante la adolescencia e infancia (entre otros, riesgo de suicidio, de abuso de sustancias, de delitos violentos, de trastornos mentales...).

Pero, aun pensando que estos serán casos excepcionales y extremos, sí podemos prevenir esas otras consecuencias negativas de las mudanzas para los niños, consecuencias inmediatas que harán la transición más fácil para los pequeños y para toda la familia.

Y es que una mudanza a un nuevo barrio, a una nueva ciudad, a un nuevo país, es muy estresante, sobre todo en el último caso, cuando se deja muy lejos al antiguo hogar, familia y amigos, hay que cambiar de colegio, muchas veces de idioma... Pero, en cualquier caso, adaptarse a un nuevo entorno siempre supone cierto grado de temor, de ansiedad.

En estas situaciones, los bebés sean probablemente quienes menos perciban el cambio y más rápidamente se adapten (aunque ello no significa que no vayan a notar el estrés alrededor y le afecte unos días). Hasta los tres años los pequeños también se adaptan con facilidad, sobre todo si mantenemos las rutinas anteriores.

Mayores problemas existen a partir de los cuatro o cinco años, cuando los niños son más conscientes del cambio (aunque no lo lleguen a entender), de que dejan atrás su casa, su colegio, su familia, sus amigos... y a los que también afecta más el nerviosismo de los padres. Visto esto, pasamos a los consejos concretos para que la mudanza vaya del mejor modo posible.

Pintar la habitación infantil

Cómo sobrevivir a una mudanza con niños

  • Uno de los consejos más importantes es que los padres tienen que mantener la calma en la medida de lo posible, por su propio bien y por el de los pequeños. En este sentido, también hay que evitar las discusiones frente a los pequeños.

  • Aunque nos cueste a los padres, debido al estrés, si mantenemos una actitud positiva y alegre ante el cambio ellos en cierto modo se "contagiarán".

  • Conviene preparar a los niños antes de llevar a cabo la mudanza, teniendo en cuenta las necesidades particulares de cada hijo, explicándoles claramente y con sinceridad las razones del traslado, sin que piensen que es algo arbitrario, lo cual dificultaría la comprensión y aceptación. Sea cual sea el motivo del traslado, deberían conocerlo.

  • Podemos, siendo realistas, destacar las cualidades positivas del lugar al que nos trasladamos (ciudad, barrio, casa...) para que los niños vean un aliciente. Nunca idealicemos el nuevo destino.

  • En relación con el punto anterior, visitad el nuevo lugar al que iréis a vivir (siempre que la distancia lo permita, si no es posible, buscad información por internet para que vea esa nueva ciudad o país...).

  • Conviene conocer los atractivos y alicientes de ese nuevo entorno, teniendo en cuenta los gustos de cada niño (instalaciones de ocio, deporte, cultura, naturaleza...).

  • Conviene que los niños conozcan historias de otras familias a las que una mudanza les aportó ventajas y cosas positivas, y en este sentido también podemos recurrir a películas de humor, cuentos para los más pequeños... pero siempre evitando la dulcificación e idealización.

  • Para los niños en edad escolar, es aconsejable recabar toda la información posible sobre su nuevo colegio, instalaciones, características... Si es posible visitarlo antes, mejorará la adaptación.

  • Respecto a la logística, hay que procurar que todas las pertenencias del niño lleguen sin problema, que no se extravíen sus juguetes, su ropa... Tenerlo todo bien localizado ayudará a la instalación en el nuevo hogar.

  • Implica a los niños en la decoración de la nueva casa, especialmente de su habitación. Ellos pueden ayudar a elegir y montar muebles, escoger cuadros, pósters, pintura, complementos como la colcha o cojines para la cama...

Cuanto menos participe un niño en la toma de decisiones para el nuevo lugar de residencia, menos entenderá el cambio y más impuesto lo considerará.

  • Si la casa está cerca de la antigua residencia y el traslado se puede llevar a cabo paulatinamente, al niño le encantará ayudar en la mudanza e ir organizando poco a poco su habitación, dejando sus juguetes y otras posesiones, su sala de juegos...

  • Una vez la instalación se haya completado, hay que intentar en la medida de lo posible volver a las rutinas anteriores al traslado, como horarios de comidas y cenas, de baño, de ir a la cama... Con esta normalidad, el cambio no será tan brusco.

  • Si la familia acaba de atravesar una situación traumática (divorcio, muerte...), tal vez convenga posponer el traslado un tiempo para no añadir esta presión y cambio añadido a los niños. Dándoles (y dándonos) tiempo para adaptarnos a la nueva situación familiar, establecemos bases más firmes para iniciar otro importante cambio como es una mudanza.

  • Lo mismo sucede en el caso de cambios importantes en la evolución del niño, como quitarle el pañal o pasar de dormir con los padres a otra habitación. Mejor esperar unos meses, hasta que el niño se haya adaptado al nuevo hogar.

Traslado a un barrio mejor

La mayoría de expertos señalan que el mejor momento para hacer una mudanza es en verano, en un periodo de vacaciones escolares, porque de este modo no se ve interrumpido el curso para los niños que ya van al cole. Por eso, tal vez algunos de vosotros estéis en una situación de mudanza en estos mismos momentos y esperamos haberos ayudado con estas recomendaciones.

Puede que cueste más o menos tiempo, porque al fin y al cabo la inseguridad es lógica en un entorno no reconocible, pero lo habitual es que finalmente el niño se encuentre como en casa. De todos modos, estos, que también nos puede costar más a los mayores dependiendo de nuestra capacidad de adaptación, como es lógico también será diferente en uno u otro niño.

Incluso dos hermanitos pueden presentar muchas diferencias en este sentido, por ejemplo si uno de ellos es más abierto y extrovertido, con facilidad para hacer nuevos amigos, y por el contrario al otro le cuesta más por su carácter tímido. Entonces, habremos de atenderlos a cada uno de ellos como mejor le podamos ayudar.

Es importante hablar con ellos (como en todo en este complicado camino de la educación) y responder a las preguntas de tus hijos con la máxima sinceridad posible, pues cuanta mas información tengan, mejor comprenderán la situación y menor será el miedo a lo desconocido.

El principal consejo para sobrevivir a una mudanza con niños es la actitud abierta y positiva con la que los padres deberíamos afrontar el cambio, ya que de este modo les transmitimos seguridad a los pequeños. Si estáis en esta situación o habéis pasado por ella, no dejéis de contarnos cómo transcurrió todo en vuestro caso.

Fotos | iStock
En Bebés y más | Las mudanzas y los niños, Si te trasladas a un barrio mejor, ¿mejorará el futuro de tus hijos?

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