pilimili

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En ¿Deberían estar los padres presentes cuando hacen pruebas a sus hijos?‏

No soy madre, así que voy a hablar de mi experiencie personal. De pequeña sufrí desarreglos homonales, así que tenía que hacerme análisis de sangre cada tres meses desde muy pequeñita. La primera vez era muy pequeña, no sé cuanto, pero lo suficientemente mayor como para acordarme (tendría unos 4 años). Mis padres siempre fueron muy claros, nunca me mintieron al respecto. Me dijeron que iban a pincharme, que era necesario, que puede que me doliese un poco, pero que si no me movía terminaría pronto y dolería menos. Además, como los análisis hay que hacerlos en ayunas, después iríamos a una cafetería a desayunar y podría tomar lo que quisiera. La primera vez dejaron que me sentase en el regazo de mi madre. Me quedé muy quieta y cuando terminó me di cuenta de que mi madre estaba más asustada que yo (por cómo podría reaccionar), pero no lo había notado hasta que terminó todo. Una felicitación por parte de la enfermera al terminar me llenó de ese gran orgullo que sienten los niños pequeños cuando demuestran que saben comportarse como mayores y los mayores se lo dicen. Con los años, no le tenía el más mínimo miedo a las agujas. Es más, era capaz de ver cómo me las clavaban sin ningúna grima. Sabía que era incómodo, pero también sabía que terminaba pronto. Para mí hacerme un análisis de sangre no significaba lo que para otros, incluso para muchos adultos, una tortura o un miedo horrible, significaba faltar a clase, estar la mañana con papá o mamá y desayunar un cruasán o chocolate con churros. ¡Hasta me hacía ilusión! Hoy en día no tengo el más mínimo miedo a las agujas e incluso soy donante de sangre. Por otro lado, la visita al endocrino era otro cantar. Mi madre se quedaba en el despacho, el doctor ni me hablaba más que para decirme "échate ahí" y aún encima iba mirando cómo me iba desarrollando (si me salía vello o me creían los pechos)... yo me sentía tan incómoda durante aquellas visitas. Creo que la presencia de mi madre me hubiese calmado mucho, yo me portaba bien, pero lo pasaba muy mal. El otro lado de la moneda del acompañamiento, cuando se debería echar a los padres. Un día recientemente fui a hacerme un análisis y tuve que oír desde fuera cómo un padre llamaba de todo a un niño porque no se estaba quieto y no le podían hacer el análisis. La pobre enfermera hablando con suavidad, intentando calmar al niño que lloraba, y el padre soltando una burrada tras otra (como que se le iba a romper la aguja dentro). Cuando salió el niño y vi que sólo era un pequeño de unos tres años... fue horrible.
  • karma: 5 | normal
  • 12 de febrero de 2011 a las 01:49
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En Por qué los padres nos preocupamos tanto por el crecimiento de nuestros hijos

Me recuerdas tanto a lo que le decía mi pediatra a mis padres... Yo era una niña bajita y mis padres erre que erre que era porque comía poco (sí, es cierto, comía muy poco). Mi pediatra me hizo radiografías y descubrió que era bajita porque tenía un retraso de desarrollo, vamos, que según la edad ósea, tenía el desarrollo de una niña dos años menor y, en base a ello, mi altura era totalmente normal. Luego miraba la curva del peso en la que ¡me encontraba bien en relación a mi edad real! (osea, que en relación a mi edad ósea en realidad tenía sobrepeso). Y para rematar el asunto, los análisis no sólo revelaban que no tenía ningún problema de salud. Así que, según mi pediatra: "si no quiere comer, que no coma, ya tendrá hambre y ya crecerá, tarde, pero lo hará". Pero la influencia social hizo que siguiésen forzándome toda mi vida a comer más, a comer raciones de adulto cuando físicamente aunque tenía ocho años, mi cuerpo era de una niña de 5/6 años (llegué a tener un retraso de 4 de desarrollo en un momento punta). ¿Me quedé bajita? ¿Tuve algún problema? Que vá, me vino la regla a los 15 años, eso sí, pero quitando eso... tengo una altura totalmente normal para una mujer (164 cm), una salud normal, ninguna deficiencia de minerales, ni nada. (Y os aseguro que hasta hace unos cinco años seguía comiendo muy poco, aún a día de hoy, aunque como mucho más variado, como pocas cantidades.)
  • karma: 5 | normal
  • 25 de febrero de 2010 a las 13:32

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