evaval

Karma: 17 puntos de 100

Miembro de Bebesymas desde

Experto para 0 usuarios

Sin actividad desde hace un mes

Expertos de en Bebesymas

no ha añadido ningún experto todavía

evaval ha hecho 45 comentarios en Bebesymas:

  • 0 brillantes
  • 15 interesantes
  • 26 normales
  • 4 flojos
  • 0 irrelevantes
9

En Qué hacer y qué no hacer cuando no quieres meter una moneda en los recreativos infantiles

Estoy pensando en que Mario no pide dinero para montar en las máquinas pero sí ha pasado por una época en la que quería comprar casi de todo. Ahora anda un poco más relajado en este sentido, aún así hay veces que ¡¡preferiría que pidiera dinero para que se moviera el coche de la tienda de abajo!! ¿Cómo hemos ido sobreviviendo a la época en la que pedía y pedía comprar? Pues como hemos podido. Las primeras veces no nos importaba. "Es mejor que pida una pelota chiquita, que no un chupachups". Pero cuando ves que la casa se te está llenando de "pelotas chiquitas", piensas "Casi hubiera preferido comprarle los chupachups, que cuestan menos y ocupan menos espacio". Entonces hubo que empezar a decirle "No". No recuerdo si alguna vez he mentido a mi hijo en estas lindes; imagino que sí, que en alguna ocasión habré tirado de las excusas para salir del paso. Pero sí sé que habrán sido ocasiones contadas con los dedos de una mano -y me sobran-. Nosotros también optamos por no contar cuentos chinos al crío, más que nada porque el niño no es tonto y se percata perfectamente de si lo que le dices es cierto o no. También es verdad que Mario no es precisamente conformista y como se proponga una cosa no para hasta conseguirla. A veces las explicaciones sólo nos sirven para empeorar las cosas, así es que solemos distraerle con algún atractivo que desvíe su atención -estrategia más utilizada por su padre- o avisarle antes de que se lleve el chasco "en esta ocasión venimos a hacer esto o lo otro, pero no es el momento de comprar nada" -estrategia más utilizada por mí-. Aún con todo, muchísimas veces acaba cabreado y optamos por darle esas explicaciones (que a veces sólo empeoran las cosas) e intentar calmarle. Pero esta calma es sólo aparente porque si no es esa noche será alguna noche posterior, soñará con el episodio en concreto y nos dará una noche toledana. Bueno, no sé si diciendo que no tenemos dinero o que no nos dejan comprar lo que él quiere en ese momento, lograríamos que se quedara más conforme. Puede que sí, puede que no. En cualquier caso, creo que es mejor ir con la verdad por delante aunque no guste demasiado. De otra manera, enseñamos al crío a mentir y para eso ya habrá otros que se lo propongan.
  • karma: 8 | normal
  • 06 de abril de 2010 a las 18:20
44

En Elena Lordán: "Mi hijo ha decidido dejar de colechar con seis años"

Armando, parece que me estuvieras leyendo el pensamiento y eligieras los temas más oportunos en cada momento. Nosotros colechamos desde que Mario tenía tres o cuatro meses. Nos hemos ido reorganizando según las circunstancias pero lo cierto es que, en cualquiera de ellas, nos hemos encontrado con unas cuantas incomodidades. Hoy es el día en que reconozco que se me está pasando demasiado por la cabeza la posibilidad de empujar un poco al peque para que ocupe una cama propia. Las noches se me hacen terribles y no acierto a saber si el colecho y la teta contribuyen a ello o si, por el contrario, ayudan a que no sean todavía peores de lo que son. Como véis no estoy en uno de mis mejores momentos. Os cuento. Al principio de colechar todo iba bien. Mario tenía sus despertares y yo pude -por fin- descansar un poco al no tener que levantarme y desvelarme constantemente. Siempre ha sido un crío de sueño muy ligero e interrumpido. Con el tiempo empezó a pedir "paseos" nocturnos. Ya no le bastaba con chupar la teta sino que necesitaba que le acurrucara en mis brazos y le ayudara conciliar nuevamente el sueño. Esto me suponía tener que salir de la cama por los pies porque a un lado tenía la pared y al otro una cama supletoria ocupada por su padre. Así hemos estado ni sé la de tiempo. Llegó un momento en que yo tardaba muchísimo en coger otra vez el sueño porque a los paseos, brazos, susurros y demás, se le sumaron los ronquidos del padre. Imposible para mí desconectar de ellos y volver a dormir. Además llegué a creer que Mario despertaba tanto por los ruidos. Conclusión, el padre se fue a otra habitación. Sacada la cama supletoria de nuestra habitación podría pensarse que ya no tenía que salir por los pies pero no es así. La forma de la habitación no hace posible dormir sin unas barreras a ambos lados de la cama. Por lo tanto, es hoy el día en que Mario tiene tres años y casi dos meses y sigue despertando cada dos horas -más o menos-, enganchándose a la teta y, al menos una vez durante la noche, pide que le coja en brazos y ¡¡nos bajemos al salón!!. Yo he pensado en todos los motivos posibles. Calor, frío, sed, que le quito espacio, sus interminables sueños, molestias derivadas de las adherencias en el pene,.....Lo he pensado todo. Y lo cierto es que no encuentro descanso. Tiene una franja horaria que cada noche temo su llegada. Entre las 3:30h-5:30h de la madrugada. Sim embargo, hay noches en las que parece darme un respiro y entonces duerme tranquilamente y, aunque se depierta lo hace escasamente dos veces y no pide movernos de la cama. Esas noches yo siento haber dormido todo lo que me faltaba y recuperado todo el sueño atrasado. Pero a la noche siguiente....otra vez más de lo mismo. Mi última idea es hacernos con otra cama pequeña y marcharme con él a la habitación en la que tiene sus juguetes. Juntaría esta cama a la otra que ya hay allí -y en la que actualmente duerme su padre- y probar a ver si teniendo él más espacio y no estando tan cerca como si durmiéramos en la misma cama, es posible que se despierte menos veces y me reclame menos. También así el podría dormir arropado o no sin que ello me influyera a mí. Durmiendo en la misma cama me encuentro con que mientras él se desarropa yo necesito abrigarme. Vamos, un lío. Por otro lado, al igual que dice Elena Lordán, me encanta sentirle a junto a mí. Confieso que cuando me meto en la cama me acurruco junto a él y me aprovecho de su calor. Su olor, su suavidad, su respiración pausada. Si alguna vez hemos tenido que dormir fuera de casa y él ha tenido que ocupar una cama distinta a la mía -aunque ambas pegadas- le he echado de menos y he sentido que me faltara algo. Colechar creo que ha sido de las mejores cosas que he podido hacer y no me plantería la posibilidad de dejarlo si no fuera porque pienso en mí como un obstáculo para que el crío duerma de una manera más tranquila. No sé, estoy hecha un lío. Creo que necesito una sobredosis de aliento. Gracias por escucharme. Un saludo Eva
  • karma: 8 | normal
  • 30 de marzo de 2010 a las 11:43
11

En El cerebro del bebé

No sólo me parece éste un tema interesante sino que, además, creo que nos permite comprobar lo "ignorantes" que somos y lo equivocados que podemos llegar a estar muchas veces. Conocer cómo y porqué actuará nuestro hijo conforme vaya evolucionando es fundamental para poder ponerse en su lugar y hacer que las cosas no resulten más difíciles de lo que son. Muchos padres -y adultos en general- vemos a nuestro hijos con ojos de adultos (aunque otras tantas veces nos comportemos peor que los niños) y no entendemos su comportamiento. Hace no mucho leí un libro (si quieres ya te diré el título porque ahora mismo no acierto a recordar cuál de todos es) en el que también se explicaba cómo evolucionaba el cerebro en las personas y por qué un niño es incapaz de, por ejemplo, pensar "en futuro" o controlar esfínteres en determinados momentos, etc. Sabiendo estas cosas es más fácil darte cuenta de que es inútil intentar que un crío entienda que "debe lavarse los dientes porque si no acabará teniendo caries" -menos aún lo entenderá si está cansado y él sólo piensa en dormir-. Como este ejemplo tenemos los de abrigarse, desabrigarse, comer, dormir, etc, etc, etc. El niño sólo sabe que "en ese momento presente" se encuentra bien o mal. Punto. Y por qué un crío es capaz de invertir tiempo y tiempo en observar a unas cuantas hormigas cruzar la acera mientras sus padres pierden la paciencia creyendo que el crío no quiere hacerles caso cuando le dicen "¡Vamos!" Simplemente, su ritmo es distinto al nuestro. (Gracias a dios) Apartir de una edad ese concepto va cambiando y es posible explicarle más cosas. Pero hasta entonces, muchos padres malgastamos energías. Insisto, Armando, un tema interesante, útil y muy constructivo. Un saludo
  • karma: 8 | normal
  • 25 de marzo de 2010 a las 14:17
28

En Bebés de alta demanda: cuando viajar en el coche es misión imposible

Buenísimo, Armando. Me he reído mucho. Gracias En nuestro caso, destacaría la imposibilidad de sentarle en la silla y de hacer más de tres cuartos de hora de viaje sin parar otros tantos. Así, hemos tenido que aplazar muchísimos planes porque no había manera de sentarle, hemos escuchado las burlas y consejos gratuitos de la gente -y lo que es peor, su mirada condescendiente, su silencio y su sonrisa irónica-, y hemos tardado hasta cinco horas en recorrer escasos 200 Km. "Oye, ¿por qué no os animais a ir a...." "Uy, quita, quita, que con Mario un viaje es terrorífico". "vosotros sabréis pero el niño se tiene que acostumbrar y no es bueno que cedáis tanto" (Y nosotros con cara de idiotas y sentimientos ambiguos) Así como hubo aquella temporada en que utilizábamos el coche para que durmiera la siesta, lo cierto es que hasta en esos instantes sentarle era un calvario. Creo que se dormía por el agotamiento que tenía. Y después hemos sufrido -y sufrimos todavía- el montar en el coche y tener que dejarle "conducir" un buen rato. Tú ves a otros niños que suben y bajan del coche sin más, pero el tuyo no puede hacerlo sin antes sentarse en el asiento del conductor, mover el volante, encender y apagar luces, tocar todos lo botones, descubrir palancas que tú desconocías que estuvieran en el coche, darle quinientas veces al cierre centralizado, mover los espejos para "ver lo que hay detrás",....
  • karma: 8 | normal
  • 24 de marzo de 2010 a las 14:08
15

En "Pensando en los demás": imprescindible documental que muestra que se puede educar sin castigar

No conocía el documental. Viéndolo pensaba mucho en nuestra in-capacidad para expresar sentimientos. La mayoría de la gente no lo hace, y al que se atreve a hacerlo se le tacha de "sensiblero". Vamos y venimos por la vda acumulando sensaciones que no compartimos por miedo a la respuesta de los demás. Diría, incluso, que sólo está bien visto hacerlo si se expresa a través del arte (en todas sus manifestaciones). Entonces, la gente se siente identificada con unos sentimientos ajenos que no es capaz de expresar por sí misma. Algunas personas (bueno, quizás demasiadas) piensan que ser sensible equivale a ser débil y creo que esto nos está llevando a una deshumanización generalizada y, cada vez, a edades más tempranas. Me horroriza comprobar que los padres aceptan como válida la ley de la jungla que impera en las calles, en los colegios, en las comunidades, en los grupos en general. Escucho a críos decir "es que los más mayores nos tienen prohibido hacer, usar,...." "es que este sitio es de los mayores" (los "mayores" son los chicos de un curso superior en el instituto). Y estos mismos críos que lo dicen, ocultan a sus padres cualquier incidente por miedo a las posibles represalias. Y sus padres aceptan que hoy manden (abusen, amedranten) los mayores y mañana sean sus hijos los que manden sobrelos pequeños. Y ves a un crío totalmente amedrentado por otros veintico que le tiran bolas de nieve a lo bruto, y todos ríen excepto la víctima. Y cuando intervienes ves que el grupo baja la cabeza, que el perjudicado siente miedo y que cuando te das la vuelta eres tú el que recibe un bolazo en la cabeza mientras todos ríen la gracia de un cobarde incapaz de dar la cara. No hay respeto, no hay sensibilidad, no hay humanidad. Pero no creo que sea por que las personas sean malas sino porque guardan demasiado dolor dentro de sí mismos. Mi hijo ha comenzado hace unas semanas en una escuela waldorf y el vídeo me ha recordado mucho a esta escuela. Allí impera la paz, el respeto, la experiencia, el encuentro con uno mismo y con los demás. Estamos encantados; el peque el primero. Sólo siento que la continuidad con primaria no sea segura y temo el día en que Mario tenga que incorporarse a un centro convencional. Es así. Y los hay que piensan que actitudes como las de este profesor son posibles sólo en determinadas culturas. "Es que España es diferente". ¡¡No me fastidies, hombre!! ¿qué tendrá que ver? Hay cosas que tienen validez universal, aquí, en Japón o en la conchinchina, y una de ellas son los derechos humanos. Sólo hay que querer respetarlos para poder hacerlo.
  • karma: 48 | interesante
  • 23 de marzo de 2010 a las 14:13
14

En Muere el bebé de una pareja que dedicaba el tiempo a su bebé virtual

Yo también creo que esta gente no debía estar muy bien de la cabeza. Si tenemos en cuenta el artículo que escribiste sobre cuál era la razón de que los padres nos preocupáramos tanto por el crecimiento de nuestros hijos, parece más lógico pensar que no son muy numerosos los casos de padres negligentes hasta estos límites. Sin embargo, quiero aprovechar para comentar un supuesto bastante común aquí donde yo vivo y que me parece también un tanto disparatado. Se trata de la costumbre que tienen algunos padres de dejar a sus hijos en los coches mientras ellos se bajan a comprar el pan, dejar al hermano en el colegio, comprar el periódico, y otros menesteres. No es difícil observar a los niños sólos dentro del vehículo mal aparcado, por cierto, esperando a que sus papás regresen. Algunas veces, muchas veces, estos niños no superan los dos añitos. Allí están, supuestamente tranquilos, a riesgo de que otro coche se estampe contra el suyo, de que alguien se acerque, abra la puerta y.... Hace unos días una vecina entraba en el portal a la vez que yo. Ví su coche aparcado justo delante del portal y con las dos niñas dentro (una de tres años y la otra de unos ocho meses). "¿Quieres que me quede echando un ojo a las niñas hasta que bajes?" "No, no, gracias, no es necesario. Es que he olvidado el biberón. Siempre olvido algo" Yo subí con ella, volví a bajar y ella aún no había regresado. Imagino que el biberón no estaba preparado y tuvo que entretenerse con ello. Me causó una impresión tremenda. De verdad. ¿Cómo se puede dejar a unos hijos en un coche con tanta tranquilidad? Pero es que, unas semanas antes, había coincidido con otra madre que había bajado a comprar el periódico dejando a un bebé dormido en casa. "Es que duerme como un lirón" -me dijo-. Viendo cosas así, no me exptraña que yo viva estresada. Si salgo de casa y he olvidado algo....desmonto nuevamente al peque de la silla, vuelvo a abrigarle, cargo con él, subo a casa, me ocupo de que no se despiste nuevamente con sus juguetes, vuelvo a bajar, le vuelvo a montar en la silla y ¡arrancamos! Media hora más que se ha pasado. Y si hay que hacer algo en la calle y no se despierta.......¡mala suerte! O no lo hago, o le despierto con el consiguiente cabreo por su parte. No sé. Realmente no llego a saber qué es lo que puede hacer a un padre actuar con una relajación tan grande. ¿Exceso de confianza, prisa, dejadez?.
  • karma: 68 | interesante
  • 08 de marzo de 2010 a las 17:05
Página 1 de 3 páginas

Volver al perfil de evaval »