
Quedan dos semanas para que empiece el cole y ya he podido escuchar en varias ocasiones la típica frase “qué ganas tengo de que empiece el cole”, en ocasiones sin la presencia de los niños y en otras en su presencia.
El día que llegué al trabajo después de las vacaciones hubo quien me preguntó: “¿Y qué tal con las fieras?” y yo, inocente de mí, pensé que se equivocaba, porque ¡yo no he estado en África! Enseguida me di cuenta de que se refería a mis hijos y evidentemente le respondí que “bien, muy bien”.
Entonces sumo ambas situaciones, aquella en la que algunos padres viven las vacaciones como si entraran en un cuarto hermético cargado de dinamita a punto de estallar al mínimo movimiento y la mía, en la que disfruto de las vacaciones con mis hijos, pasando con ellos el tiempo que el resto del año no puedo y me pregunto: ¿Debería tener ganas de que mi hijo empezara el cole?








